Bud Spencer y Terence Hill, son dos nombres que a los que ya peinamos alguna cana, no nos deben resultar indiferentes. Dos maestros del género del mamporro fácil, falso, pero sonoro y estridente, que durante más de una década nos divirtieron con esas producciones italianas de bajo presupuesto pero con su inconfundible aroma a cine mediocre y desenfadado, buscando la risa fácil. Y lo siguen haciendo. Ahora los chicos italianos de Trinity Team, han decidido, después de pasar por Kickstarter y recaudar 212.557€, darles a estos dos ídolos del guantazo, su primer videojuego oficial, esta es la carta de presentación de Bud Spencer & Terence Hill – Slaps And Beans, y no podía ser mejor.

Los chicos de Trinity Team, se formaron en octubre de 2015 con la firme idea de crear el videojuego de sus sueños, un beat’em up 2D de acción lateral con un apartado técnico basado en el pixel art, y unas mecánicas clásicas, todo esto aderezado por un exquisito fan service que todo fan de Bud Spencer y Terence Hill sabrá apreciar. Completa la mezcla ciertos minijuegos y puzles que si bien no entrañan dificultad, sí aportan variedad. Y hay que admitir que la idea no le has salido para nada mal, en sus premisas, Slaps and Beans es un brawler bastante simple pero divertido, aunque peca de un ritmo mal medido, y hace de la duración su talón de Aquiles.

Podremos elegir entre Bud o Terence y el otro jugador, si no disponemos de un compañero a nuestro lado, lo manejará la CPU, aunque en este caso se nos dará la opción de intercambiar de personaje pulsando un botón. Nuestros personajes tendrán un control bastante simple, con un botón para cubrirse, otro para ataque rápido, otro para ataque fuerte, y otro para agarrar al enemigo. Un esquema sencillo pero que da cabida a poder ejecutar los mamporros más famosos de nuestros protagonistas, y es que la diferencia entre uno u otro son los ataques, por ejemplo Bud nos deleitará con su clásico puñetazo vertical fuerte y contundente, y Terence con su ensalada de tortazos a mano abierta, insuperables en velocidad, pero con un daño más bajo.

 

 

Y es que teniendo ahora unas nociones básicas del juego, y con vistas de abordar su gran fan service, es necesario hacer una pausa en el camino para hablar de quienes son Bud Spencer y Terence Hill, por si algún despistado aún no lo supiera. Bud Spencer y Terence Hill son los seudónimos anglosajones de los actores italianos Carlo Pedersoli y Mario Girotti, fallecido el primero en 2016 a los 86 años de edad y con 79 años el segundo de ellos. Estos dos actores, obligados a cambiar sus nombres para poder triunfar en el género cinematográfico del spaghetti western, tan de moda entre los 60 y 70, rodaron juntos 29 películas, primero en el género antes comentado, para luego seguir con la comedia de acción o el subgenero buddy cop ya metido en los años 80. A pesar de su dilatada carrera como dúo cómico, su mayor éxito y el que definiría sus roles en posteriores producciones fue Le llamaban Trinidad, del 70. Estos roles definidos, dejaban a Terence como el astuto y pillo, y a Bud como el bonachón cascarrabias, y básicamente se mantuvieron en el resto de sus películas. ¿Y qué tenían de especial estas películas? Pues básicamente los mamporros. Nuestros amigos lo solucionaban todo a golpes, pero con una violencia caricaturizada, exagerada y con unos efectos de sonido surrealistas, que era totalmente cómica, y era el eje sobre el que giraban sus obras. El argumento frecuentemente era una mera excusa, o directamente olvidable, para dar cabida a estas peleas multitudinarias donde nuestros amigos siempre salían airosos a golpes.

De las películas conjuntas más conocidas, podemos nombrar a Le llamaban Trinidad, Dos Super Dos, Dos Super Policías, Y si no, nos enfadamos, Quien tiene un amigo tiene un tesoro, Tú perdonas… yo no, Dos Super Super Esbirros, Par impar, Estoy con los hipopótamos, y En Nochebuena… ¡Se armó el belén!. Existió una iconografía que se fue creando a raíz de sus películas, como su gusto por la cerveza, las judías, las salchichas, el buggy rojo con el techo amarillo, y sobre todo los mamporros.

 

 

Volviendo a Slaps And Beans, ahora si podemos valorar lo que hace diferente a este beat’em up, y es el mimo y el gusto por el detalle que acompaña cada rincón de este juego, una cantidad ingente de contenido extraído de varias de las películas de este dúo italiano, desde niveles basados claramente en estas, iconos que hemos visto recurrentemente en sus obras, minijuegos basados enteramente en secuencias del celuloide como la carrera del Buggy rojo con el techo amarillo, la colección de golpes, respetada al máximo… pero lo que realmente destaca sobre todo lo demás son los FX y la banda sonora. Escucharemos las mismas melodías que hemos visto en las películas, y los sonidos FX son prácticamente los mismos, especialmente los mamporros, golpes, tortazos, etc. En este aspecto podemos decir que Trinity Team han sido inmensamente respetuosos con la obra de estos actores y han sabido trasladar todos los elementos reconocibles para el deleite de todo fan que se precie.

 

 

Y en el apartado técnico, lo primero que nos llama la atención es el buen gusto por el pixel art bien hecho, a caballo de lo que eran las 16 y 32 bits, con un gusto por el detalle, sobre todo en los escenarios, exquisito, un trabajo de primera donde reconoceremos perfectamente a nuestros héroes, sus golpes y movimientos característicos, las localizaciones de los niveles, y todo lo que le rodea. Una solidez donde el apartado sonoro destaca con melodías extraídas directamente de las películas y unos efectos sonoros que reconoceremos inmediatamente y sin los que Bad y Terence no serían ellos mismos.

 

Concluimos nuestro análisis con un llamamiento a todo aquel que no conozca la obra de Bud Spencer y Terence Hill, o al que no se tome este juego en serio, pues están tardando en visionar, como mínimo, Le llamaban Trinidad, y en darse cuenta que bajo ese aspecto desenfadado de este beat’em up de corte clásico, se encuentra una auténtica oda a la trayectoria de estos dos actores, y una declaración de amor a toda su cultura e iconografía que han llegado a nuestros días y perdurará en el tiempo, siendo la estrella de la corona la banda sonora, donde más impresionados nos hemos quedado. A Trinity Team le ha quedado perfecto este aspecto. Qué lástima que la parte jugable haya pecado de una falta de ritmo notable y que la duración se haya quedado escasa en esta ocasión, a pesar de la gran cantidad de minijuegos que contiene el título que nos abarca. A pesar de estos «baches», si eres fan de estas dos estrellas, los 19.99€ en las distintas tiendas digitales que vale el juego va a ser un regalo caído del cielo. Si por el contrario no eres fan, pero sí te llama la atención, sigue siendo recomendable pero a un precio sensiblemente menor, ya que sin el encanto del fan service, al brawler se le ven las costuras y deja de ser un producto tan redondo.

 

 

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Trinity Team