Después de casi 50 horas jugando a Donkey Kong Country Tropical Freeze me cuesta pasar por aquí para hablar de él sin dejarme llevar por un entusiasmo que parezca exagerado a ojos aquellos que todavía no lo han probado. Pero es normal cuando el juego es en esencia una fiesta, una celebración por todo lo alto del género al que pertence. Ahora más que nunca tiene sentido que Retro Studios hiciera renacer la saga Donkey Kong Country después de años de abandono: tras un sorprendentemente buen primer intento en Returns, su experiencia ha culminado en uno de los mejores plataformas de scroll lateral que jamás se hayan creado. A mi juicio, quizá el mejor.

Análisis - Donkey Kong Country Tropical FreezePor supuesto, gustos aparte, tampoco es que yo los haya probado todos, así que una afirmación de ese calibre siempre se debe coger con pinzas. Pero lo que sí me parece difícilmente discutible es que estamos ante una nueva bestia del género, uno de esos clásicos instantáneos del que espero sigamos hablando dentro de dos o tres décadas. Una obra de ingeniería en el diseño de niveles que se alza en medio de nombres consagrados como Super Mario Bros. 3, Sonic the Hedgehog 2, Yoshi’s Island o incluso su antecesor más afamado, Diddy’s Kong Quest, golpeándose en el pecho con fuertes puños de gorila para demostrar quién es el que manda aquí. Un rey que no necesita corona.

Análisis - Donkey Kong Country Tropical FreezeMinusvalorados con frecuencia por algunos jugadores o medios debido a la simpleza que se puede concluir de un análisis superficial de su desarrollo, los plataformas de scroll lateral son en realidad uno de los géneros con más potencial para experimentar en el diseño: el desplazamiento en un entorno bidimensional es tan fácil de dominar que permite puede hacer virguerías de toda clase con los escenarios sin convertirlos en un amasijo injugable. Los chicos de Retro Studios ya entendieron muy bien esto cuando hicieron Returns hace unos años, para muestra mundos repletos de ideas memorables como el acantilado o la fábrica, pero ahora demuestran haberse convertido en unos magos todavía más habilidosos con esta clase de trucos. Tropical Freeze es un juego que se deja disfrutar de una forma sencilla e inmediata, pero que sorprende más y más a medida que profundizamos en él.

Así que no esperes que tu primera partida sea una experiencia reveladora: seguimos corriendo de izquierda a derecha, saltando para pisotear enemigos o salvar pequeños precipicios, y rodando para atacar o coger impulso. Es un Donkey Kong Country y se juega como tal. Lo importante es todo lo que construye en torno a esa jugabilidad asentada y más precisa que nunca. ¿Y qué construye? Pues muchos de los mejores niveles que ha visto el género. El siempre tímido primer mundo ya empieza más inspirado que su equivalente de Returns, poniendo en práctica varios de los añadidos clave de esta entrega, como los dos nuevos personajes, el buceo y las secciones en las que la cámara abandona el scroll lateral. Aunque es realmente en el segundo mundo cuando Tropical Freeze empieza un “tour de force” que lo sube arriba, arriba, arriba, más alto de lo que ningún otro Donkey ha estado antes.

Tropical Freeze

Tan alto que hasta podemos cruzarnos con pingüinos volando. Espera, ¿qué?

Esta escalada es tanto metafórica como literal. Poco a poco vamos ascendiendo por una isla en la que los niveles comparten temática y se encadenan de una forma bastante natural, pero siempre poniendo su individualidad por delante. Cada uno es una especie de experiencia autoconclusiva con sus propias ideas integradas, en la que a veces incluso se puede incluso distinguir una estructura de tres actos resuelta en un clímax que nos deja con las ganas de saltar rápidamente al siguiente nivel para ver si es capaz de superarlo. En Returns ya pudimos tener un adelanto de este planteamiento, pero Tropical Freeze da varios pasos adelante y mima cada nivel casi como si fuera el único que fuésemos a jugar.

Tropical FreezeAunque sus méritos artísticos saltan a la vista, el juego se centra menos en el aspecto técnico y más en la idea de dotar de la mayor identidad y densidad posible a cada fase. No sólo todas ellas tienen sus propios conceptos a explorar desde varios ángulos, sino que el trabajo a la hora de crear el entorno físico, sea elementos del primer plano o fondos, se dirige hacia una progresión visual que acompaña y nutre a la progresión jugable tanto como la jugable recurre a ella para evolucionar sus ideas. Varios de los niveles del segundo mundo usan esta simbiosis de una forma magistral, como aquel que transcurre en una aserradero donde trozos de madera recién cortados vuelan por los aires para improvisar plataformas temporales que mantienen nuestra vagoneta en marcha, o el que nos hace saltar sobre unas hojas que se mueven al son de grandes trompas tocadas por los enemigos. Y apenas son las primeras notas de la excelente sinfonía orquestada por Retro Studios a lo largo de los otros cuatro mundos que aún quedan por delante.

Tropical FreezeDicha sinfonía se convierte en palabras todavía mayores si además tenemos en cuenta que esta vez Retro cuenta con un colaborador de lujo, David Wise. El compositor británico se saca de la chistera una banda sonora a la altura de las circunstancias, grande en cantidad y sobre todo calidad. Tras un repaso en segundo plano a los temas de la trilogía original en Returns, Tropical Freeze viene cargado de melodías nuevas que no envidian nada a la era más dorada de Rare. Y lo mejor es que, al igual que el diseño visual, el uso de la música a veces también va ligado a la progresión jugable. Desde el típico añadido de una percusión extra cuando montamos a lomos del rinoceronte Rambi hasta el cambio de tercio cuando entramos o salimos del agua, la música a menudo se convierte un acompañamiento dinámico y se acomoda a la situación (el nivel con hojas flotantes vuelve a ser un buen ejemplo).

Ya que he aludido al agua, también merece una mención aparte, puesto que es otra de las cuentas pendientes de Returns que Tropical Freeze ha decidido saldar. En niveles normales, el añadido de pequeñas secciones acuáticas por aquí y por allá enriquece el diseño y añade una nueva capa para la exploración, aunque por supuesto también hay un puñado de fases totalmente centradas en el buceo. Los controles bajo agua requieren de cierto ajuste por el cambio en las físicas, pero la recompensa por hacerlo es recorrer algunos de los fondos marinos más detallados y preciosos que recuerdo haber visto en un juego. La música de Wise también encaja como un guante, y de nuevo Retro se las arregla para hacer de cada uno de estos niveles una experiencia única con sus propias sorpresas.

Tropical Freeze

El mar puede ser tan bonito como peligroso. Este gigantesco pulpo se encarga de demostrárnoslo en uno de los niveles acuáticos más intensos.

Otro acierto de Donkey Kong Country Tropical Freeze que también contribuye a convertirlo en un plataformas que deja una impresión duradera es su dificultad. No es algo tan sorprendente viniendo de Returns, pero gusta ver que se han mantenido fieles a pesar de algunas concesiones (las vagonetas y los barriles-cohete ya no se destruyen al primer impacto). Quizá el nivel medio está ligeramente por debajo, pero la diferencia nunca es demasiado importante y sigue habiendo montones de niveles que requieren leer atentamente los componentes del escenario y calcular con precisión cada uno de nuestros saltos. Las fases K, desbloqueables al conseguir todas las letras K-O-N-G desperdigadas por cada mundo, vuelven a ser uno de los grandes puntos fuertes.

Por su parte, los jefes sí suponen un claro avance respecto a Returns y ofrecen combates que nos ponen a prueba desde muy temprano. Las peleas suelen pasar por varias fases bien diferenciadas, son más largas que antes, exigen un buen dominio del control y con frecuencia incluso recurren a elementos ajenos al jefe con los que debemos interactuar. Por suerte, tanto para derrotarlos a ellos como para superar los niveles más difíciles, Retro pone a nuestra disposición ayudas opcionales como ítems a la venta en la tienda-avión de Funky Kong o la habilidad conjunta de Donkey y Dixie para transformar enemigos en corazones extra. No obstante, aun con esas el juego nunca llega a ser un paseo.

Este oso polar nos puede dar algún disgusto con su maza, aunque es comprensible teniendo en cuenta que le acabamos de echar a perder un helado de fresa.

Podría concluir ya, aunque sería injusto hacerlo obviando los dos modos que más ensalzan las virtudes de Tropical Freeze. El primero es el difícil, se desbloquea al superar todas las fases y nos permite jugar cualquiera de ellas con nuevas reglas: solo podemos llevar un personaje, que muere con el primer daño recibido y no dispone de puntos de control. Resulta muy interesante no sólo por el evidente incremento en la dificultad, ya que cada error se paga caro hasta en los niveles iniciales, sino porque además permite jugar con cualquiera de los cuatro monos. Mientras que en condiciones normales siempre manejamos a Donkey (en el modo para un jugador), dejando a Diddy, Dixie y Cranky como acompañantes que se suben a nuestro lomo para sacar provecho de sus habilidades, aquí los cuatro se independizan y abren la puerta a nuevas formas de encarar los niveles ya conocidos.

Tropical FreezeY precisamente de aprender a sacar jugo a los niveles va otro de los modos estrella, el contrarreloj. Medallas de bronce, plata y oro están a nuestro alcance si conseguimos llegar al final superando las marcas muy bien afinadas por parte de los desarrolladores, que también incluyen un simbólico oro brillante para los más rápidos. Este modo nos hace estudiar el nivel para mejorar nuestros resultados, ya sea memorizando la distribución de los enemigos, comprobando cuáles nos conviene esquivar y cuáles golpear para impulsarnos, o buscando las rutas más cortas en zonas con plataformeo a varias alturas. Entonces Tropical Freeze descubre un secreto que había estado ocultando a plena luz: su diseño está tan bien planificado que los niveles funcionan a la perfección aunque se jueguen a dos ritmos tan diferentes.

Tropical FreezeComo cualquier otro juego, Donkey Kong Country Tropical Freeze deja margen para la mejora, pero sus problemas son minucias que apenas afectan al conjunto. En concreto hay un par de cosas que me gustaría que se remediaran, pero son de esas tonterías que se corrigen con una simple actualización y no en forma de una secuela: las notorias ralentizaciones durante las pantallas de carga, que por suerte no se trasladan nunca al juego, pero estéticamente quedan feas; y la ausencia de una opción para reiniciar desde el anterior punto de control si ves que has dejado atrás algún objeto (la única solución es hacer que el pobre Donkey se suicide). Aparte de eso, me cuesta encontrar algo que reprochar a Tropical Freeze.

En una entrada sobre Returns lo comparé con Uncharted 2 por su capacidad para irse superando una y otra vez a la hora de plantear situaciones interesantes. Tropical Freeze también respeta esa máxima, pero curiosamente me ha recordado más a otro juego: Chrono Trigger. Aunque sus planteamientos sean muy diferentes, el plataformas de Retro Studios y el RPG de Square coinciden en una cosa: no se centran en algo específico y cuidan todas las facetas para que sean extraordinarias por sí mismas antes de unirse para formar un todo. La genial presentación visual de sus temas e ideas, la variedad de situaciones, el diseño de niveles para explorar en buscar de coleccionables o exprimir en contrarrelojes, la espectacular banda sonora… Cualquiera de esas cosas podrían dar sentido a un juego por separado, pero éste las coge todas y las hace convivir en armonía. Es por eso que, aun sin necesidad de reinventar la rueda, Donkey Kong Country Tropical Freeze se alza como una auténtica obra maestra del género.