Cuatro años después de Tower of Guns, Terrible Posture Games y Grip Digital vuelven a la carga con una nueva vuelta de tuerca para su fórmula: Mothergunship, un título cargado de acción en el que la fabricación —y personalización— de armas es la piedra angular. Oleadas de criaturas mecánicas, un pronunciado componente roguelike y un sinfín de posibilidades de personalización.

El juego es tan directo como sincero con su propuesta: matar, matar y matar. Para ello, necesitamos progresar y obtener diferentes recursos, solo así podemos optar a seguir avanzando hasta llegar al corazón de la nave que da nombre al título. Los elementos de acción, roguelike y crafteo se funden a la perfección para dar forma a un conjunto sencillo, muy fácil de comprender y terriblemente adictivo. Es difícil equivocarse; uno sabe perfectamente lo que se va a encontrar en Mothergunship.

Nuestra misión no es otra que adentrarnos en la nave con la intención de destruirla desde dentro. Una excusa argumental para lanzarnos a explorar las diferentes estancias que conforman el navío mientras hacemos frente a una auténtica legión de máquinas autómatas. A diferencia de lo visto en Tower of Guns, aquí los enemigos no siempre permanecen estáticos; se mueven, nos persiguen e incluso intentan esquivar nuestros ataques. Un claro ejemplo de las elevadas cotas de ambición con las que se ha concebido el sucesor espiritual de un título que disfrutó de una calurosa acogida allá por 2014, año en el que llegó a PC a través de Steam.

El apartado gráfico es ampliamente superior al de Tower of Guns

 

Como diría Jack el Destripador, «vayamos por partes». Después de una escueta puesta en escena que nos permite hacernos a los controles del juego mientras borramos del mapa a un par de grupos enemigos, no sin acabar luchando contra un temible jefe final, se nos presenta lo que será nuestra base de operaciones. Una pequeña estancia con todo lo necesario para acicalarnos antes de emprender una nueva misión: estación de mejoras para nuestro traje, laboratorio de armas, tienda clandestina y un extraño —y presumiblemente caro— equipo informático en el que podemos comprobar las misiones disponibles, sus detalles y nuestras estadísticas.

Aunque el laboratorio de armas nos permite probar diferentes combinaciones y trastear con todas las piezas que hayamos desbloqueado durante nuestras expediciones, no podemos llevarnos dichas armas a las misiones que emprendemos. Las misiones principales nos ofrecen varios huecos que debemos rellenar escogiendo varias de nuestras piezas favoritas, obligándonos a ser inteligentes a la hora de visualizar el tipo de arma que nos conviene en cada situación. En el caso de las misiones secundarias, algunas nos ofrecen un equipo por defecto que no podemos alterar, al menos, hasta que avancemos lo suficiente en ellas hasta disponer de nuevas piezas que podamos equipar sobre la marcha en cualquiera de los bancos de trabajo que podemos encontrar mientras exploramos.

Es posible crear un arma con tantos cañones que acabe ocupando media pantalla

 

Antes de profundizar en lo que dan de sí las diferentes misiones que tenemos a nuestra disposición, vamos a centrarnos en el gran aliciente del juego, que no es otro que la creación de armas. Tenemos tres tipos de componentes: conectores, cañones y potenciadores. Lo primero es elegir el tipo de conector, teniendo siempre presente que, a mayor número de ranuras, más posibilidades tendremos luego. Si nos decantamos por un conector en línea con tres ranuras, luego podremos ensamblar hasta tres cañones diferentes. Además, existen unas piezas pequeñas que, si bien no disparan, están pensadas para obtener diferentes bonificaciones, ya sean de precisión, reducción del retroceso, velocidad de recarga… La verdad es que las posibilidades son prácticamente ilimitadas.

Cada pieza tiene un tamaño diferente y, en ocasiones, cuentan con limitaciones lógicas. Por ejemplo, los cañones solo pueden anunciar hacia adelante. En cuanto a diferentes tipos de cañón, pues lo esperado: misiles, rayos láser, cartuchos de escopeta… y algún que otro tipo de proyectil más original —y divertido— como las cuchillas giratorias. Hay que tener en cuenta que todos los componentes pueden ser girados a nuestro antojo y eso nos abre aún más el abanico de posibilidades. Si una pieza choca con otra su silueta se marcará en rojo para avisarnos de que no podemos colocarla en ese lugar, pero, si optamos por girarla y jugar con los espacios, es probable que finalmente podamos ensamblarla.

Este conector es pequeño, pero capaz de reunir tres cañones de tamaño reducido y acabar convirtiéndose en un arma pequeña pero matona

 

Resumiendo, la creación de armas cumple con lo prometido y se convierte en algo lo suficientemente adictivo como para desear emprender siempre una misión más esperando que la suerte esté de nuestro lado a la hora de conseguir nuevas piezas. A diferencia de lo que podemos encontrar en otros títulos que apuestan por la fabricación, en Mothergunship es muy sencillo crear el arma más absurda —y potente— que nuestra mente pueda imaginar. Un claro ejemplo de que, haciendo las cosas bien, algo que se antoja especialmente complejo no tiene por qué ser requerir más de cinco minutos para comprenderlo ni convertirse en algo engorroso.

Dejando a un lado la fábrica de armas para centrarnos en las mecánicas jugables y lo que dan de sí las misiones del juego, hay que decir que Mothergunship funciona prácticamente igual que cualquier FPS clásico. Los controles son tan precisos como sencillos. Podemos movernos, saltar, disparar y lanzar puñetazos, en caso de contar con una mano libre. Es de agradecer que los controles apenas se vean alterados en función de si portamos una simple pistola o una monstruosidad de catorce cañones que apenas quepa en nuestra pantalla.

Conforme vamos superando oleadas de enemigos, obtenemos puntos de experiencia que nos sirven para mejorar las capacidades de nuestro traje: vitalidad máxima, índice de detección de secretos, capacidad de recarga de energía… Mejorar nuestras aptitudes termina siendo tanto o más importante que dar forma a las mejores armas que se nos ocurran, especialmente si tenemos en cuenta el reto que supone enfrentarnos a los jefes finales, que protagonizan momentos de máxima tensión en los que debemos dar lo mejor de nosotros.

Cuando emprendemos una misión, el juego decide ubicarnos en lo que parece un lugar de descanso, en el que podemos encontrar un banco de trabajo y una única puerta. Después de ponernos a punto y cruzarla, empieza lo bueno. El formato de las misiones ha sido diseñado para que todas las partidas sean diferentes, pese a contar con un aspecto muy similar capaz de hacernos creer que ya hemos visitado varias veces un mismo lugar. Sin embargo, las diferentes rutas que podemos tomar aportan un toque de frescura, capaz de ofrecernos una experiencia completamente diferente a la anterior, incluso cuando se trata de una misión excesivamente similar a otra.

Las diferentes estancias que exploramos suelen contar con más de una salida, proponiéndonos diferentes mecánicas en función de la que decidamos tomar. Por ejemplo, hay puertas que nos indican la presencia de un enemigo más poderoso de lo normal. También hay rutas que nos avisan de que el juego está a punto de proponernos un desafío: no saltar durante la batalla, aguantar veinte segundos sin disparar o no parar de movernos en ningún momento.

Personalmente, lo único que he echado en falta es una mayor inspiración a la hora de diseñar el repertorio de enemigos. Al igual que en Tower of Guns, muchos de ellos son torretas estáticas. Es cierto que hay algunos más originales, como perros mecánicos y algún que otro robot capaz de girar, lanzar diferentes ataques e incluso volar. Sin embargo, la variedad de los mismos no es suficiente y resulta inevitable no tener la sensación de que los enemigos se repiten demasiado incluso a corto plazo. Una mayor variedad le habría sentado de maravilla.

Con sus virtudes y sus defectos, siendo estos últimos previsibles si tenemos en cuenta que estamos ante un título con un pronunciado enfoque roguelike, Mothergunship es un juego ágil, muy divertido e ideal para partidas rápidas. Siempre tenemos una nueva pieza que descubrir, y siempre podemos pensar en el arma más absurda que se nos ocurra, crearla y, cómo no, salir al campo de batalla con la intención de arrasar a todo lo que se mueva. Mothergunship es un juego ampliamente superior a Tower of Guns, que hará las delicias de cualquier amante de las propuestas de acción desenfrenadas.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Terminals by Evolve PR