Sky Force es una saga no muy conocida entre las grandes familias clásicas de los shoot ‘em up. Aunque han transcurrido ya 14 años desde que su primera entrega viera la luz, y a pesar de su gran calidad -sorprendente el 9,5 de IGN-, tener sus raíces en las primitivas plataformas móviles -Symbian y Pocket PC-, es un hándicap del que esta franquicia esta recuperándose ahora. Con un planteamiento muy similar a los 19XX de Capcom, o a los Raiden de Seibu Kaihatsu, este Sky Force Anniversary nos trae un shoot ‘em up de scroll vertical con unas bases totalmente clásicas, pero a la vez tan válidas ahora como antes.

Esta franquicia creada por el estudio polaco Infinite Dreams Inc., a pesar de acumular ya unos años a sus espaldas y bastantes plataformas visitadas, cuenta solo con tres entregas, aunque han tenido varias versiones, incluso remakes. Anniversary es una versión mejorada y completa de Sky Force 2014, la tercera entrega, un Free to Play aparecido en plataformas móviles en dicho año.

Una vez puestos en antecedentes, veremos que dentro del género, nos encontramos con un título basado en la colocación y oleadas de enemigos y no en los masivos disparos de estos como pudiera ser un bullet hell. Aquí no hay tanto que esquivar, sino que hay que aprenderse las rutinas para eliminar a todos los posibles. El juego tiene un argumento meramente de adorno, donde tenemos que acabar con el General Madness y sus incontables tropas de aviones, tanques, torretas, barcos, submarinos, etc.

 

 

Y es que el objetivo de Sky Force Anniversary no es avanzar fase a fase acabando con un gran enemigo al final de cada fase, sino que las fases están bloqueadas por un determinado número de medallas, y para desbloquearlas hay que conseguir estas cumpliendo cuatro tipo de objetivos: acabar con el 70% de enemigos, acabar con el 100% de enemigos, no recibir ningún daño y rescatar a todos los supervivientes. Porque no todo va a ser disparar, también tendremos que rescatar supervivientes colocándonos unos segundos sobre ellos. Estos objetivos, en principio realizables, nos permitirán obtener las medallas con las que seguir avanzando. Además, cada vez que consigamos las cuatro medallas de una fase, se nos abrirá la versión difícil, con las mismas cuatro medallas disponibles otra vez para esta dificultad.

Por consiguiente no nos queda más remedio que repetir los diferentes niveles varias veces mientras aprendemos las rutinas enemigas e intentamos conseguir alguna de las medallas. Por supuesto, esta labor de conseguir las medallas no es algo sencillo y en cuanto pasamos los primeros niveles, incluso en modo normal se nos atragantará en algún momento. Para ello está pensado el sistema de mejora de la nave.

Al ir matando enemigos, estos soltaran pequeñas estrellas que si las vamos recogiendo, las podremos usar en el hangar de nuestra nave para mejorarla con mejor escudo, disparo principal, disparos del ala, misiles, rayo láser, barrera, bomba e imán. Con estas mejoras, que a su vez tienen 8 niveles de mejora cada una, nos iremos convirtiendo en auténticos exterminadores de enemigos, eliminando a todo lo que se cruce en nuestro camino. Claro, que llegar a tal nivel de mejora requiere una cantidad de estrellas enfermiza, por lo que si nos da la vena completista, vamos a tener que jugar las mismas fases muchas, muchas veces, aunque gracias a su muy buena jugabilidad, eso no va a ser un problema, más bien un placer.

 

 

Tendremos 9 niveles, ambos con una nueva dificultad desbloqueable cuando consigamos las medallas de la dificultad anterior. Estos niveles a pesar de ser gráficamente resultones y atractivos, no resaltan por su variedad. La mayoría de ellos transcurren en paisajes de islas e islotes tropicales, no es que importe demasiado, pero si que da bastante colorido y ayuda a destacar a los efectos de luces que desfilaran continuamente por nuestra pantalla. El juego es enteramente 3D aunque la jugabilidad sea 2D en todo momento. Un detalle muy curioso es que mientras los escenarios intentan mantener una ambientación realista, los enemigos están diseñados con una estética retro, algo que nos sorprenderá al principio.

Por la parte del sonido, la música simplemente acompaña como la perfecta comparsa que no destaca, pero que echarías en falta de no estar ahí, y es en los efectos sonoros donde Sky Force hace todo su despliegue.

También hay que mencionar el modo de dos jugadores. En cualquier momento un segundo jugador, incluso manejando cada uno un joy-con, puede añadirse a la aventura en cooperativo local. También tendremos la posibilidad de compararnos con nuestros amigos en el ranking online que se incluye en el juego.

 

 

Sky Force Anniversary es un muy digno exponente de su franquicia, que aunque comenzó en el terreno de los móviles, supo dar un salto exponencial a las consolas y el PC. Anniversary no es un juego nuevo, sino una versión mejorada de Sky Force 2014, y este a su vez era una evolución del primer Sky Force, por lo que la esencia de aquel primer juego se encuentra en el juego que nos ocupa, potenciada por un apartado técnico solvente y superior, y una jugabilidad contrastada, retante y viciante. Nos hará repetir y repetir niveles para conseguir más medallas casi sin darnos cuenta, y con un muy buen remedio para la frustación, porque aunque nos eliminen, o acabemos un nivel sin conseguir nuestro objetivo, todas las estrellas recolectadas estarán en nuestro poder, con lo que siempre podremos mejorar nuestra nave para afrontar otra vez los mismos niveles con más garantías.

Quizá se eche algo en falta más niveles y más variedad entre estos, además de más variedad de enemigos. Y posiblemente el farmeo necesario para llevar nuestra nave a su máximo nivel sea casi enfermizo, sin embargo son puntos a mejorar, pero que no restan del cómputo global.

Debo admitir que el juego me ha enganchado sobremanera con su mecánica de progresión, por lo que no puedo mas que recomendarlo encarecidamente a cualquier amante de los shoot ‘em up clásicos. Con Sky Force Anniversary estarán haciendo una apuesta sobre seguro.

 

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Michael Meyers