Hace cuatro años salió para la eshop de 3DS y WiiU un título llamado Squids Odyssey. Desembarca ahora en la consola que ha sucedido a ambas, Nintendo Switch, para traernos una buena cantidad de horas con combates por turnos, una ambientación desenfadada y una mecánica jugable bastante original. Nos disponemos a analizar el juego de The Game Bakers para valorar si se trata de un título recomendable dentro de su género.

La historia se nos cuenta a través de pequeños pases como el de la imagen entre cada escenario.

Una ambientación original y refrescante.

Lo primero que llama la atención de Squids Odyssey es su ambientación. Se trata de un juego que transcurre plenamente en el fondo marino, con unos personajes — los squids — que resultan simpáticos en su diseño, enfrentados a unos enemigos con el mismo estilo en relación a su apartado artístico. Los escenarios son coloridos y muy agradables a la vista, derivando todo el conjunto en algo que entra muy fácil por la vista pero que puede llegar a engañar por el carácter desenfadado que citábamos antes.

Aunque la ambientación sigue un patrón común durante todo el juego, sabe ofrecernos una variedad lo suficientemente grande como para no sentir que estamos repitiendo escenarios continuamente. Lo mismo se puede decir de los enemigos, que se irán introduciendo poco a poco en la aventura para conformar un plantel considerable.

Los escenarios estarán repletos de elementos propios de los fondos marinos.

Un RPG por turnos pero que exige habilidad y precisión al jugador.

Estamos acostumbrados a que en muchos juegos que proponen una experiencia parecida a la que nos acontece, el nivel de los personajes protagonistas y su equipación sea absolutamente determinante en la victoria. En Squids Odyssey tenemos de ambas cosas. Es decir, la posibilidad de invertir en la subida de niveles al final de cada escenario usando las perlas que conseguimos luchando o de cofres repartidos por el mapa, y equipar a nuestros héroes con cascos que también podremos conseguir del mismo modo que usamos para subir de nivel o que encontremos como recompensas.

No obstante, la subida de niveles y el equipo no será suficiente si queremos salir airosos del reto propuesto, ya que el juego basa su mecánica principal en lanzarnos con nuestros personajes contra los enemigos para derrotarlos. Así, tendremos que calcular bien los lanzamientos, que vendrán determinados por unas pompas de agua a nuestro alrededor que nos servirán de medidor para de modo visual comprobar cuándo se nos acabará el turno. Estos lanzamientos para golpear a los enemigos tienen mucha más enjundia de la que pueda parecer en cualquier tráiler que podáis ver, ya que además de golpearles, podremos realizar combos, aplicar habilidades durante nuestros movimientos e incluso golpear a aliados para curarlos. Además, el modo más rápido de acabar con nuestros adversarios — o de que ellos acaben con nosotros — será tirarles por un precipicio, hecho que desembocará en la derrota de la unidad. Esto propicia que tengamos que buscar los ángulos adecuados para golpear y a la vez, que no nos quedemos demasiado mal colocados en una posición comprometida de cara a que puedan hacer lo mismo con nosotros.

Esta mecánica de golpeo no será el único modo de hacer daño a los rivales, ya que todos nuestros squids tendrán habilidades únicas que pueden poner en liza para realizar distintos efectos. Tendremos hasta 4 tipos de personajes que podremos combinar al gusto a medida que los desbloqueemos — unas veces acabando simplemente un nivel y otras descubriendo su localización oculta dentro de un escenario — ya que contamos con más de una decena de personajes en total. Todos ellos están especializados en algo, como puede ser la exploración, la curación, aguantar más daño y atacar en área o poder disparar desde la distancia.

Las habilidades serán muy importantes en los combates.

Duración y reto como contrapunto a la ambientación.

Como dijimos antes, la ambientación simpática del juego puede llevar a equívoco. Squids Odyssey no es un título fácil, y se irá complicando a medida que sumemos horas y sobre todo a partir de la mitad de su desarrollo. Los primeros niveles pueden engañar también puesto que nos hacen ver las mecánicas más básicas y nos plantean un reto muy simple. Pero con sus más de 90 niveles, podemos aseguraros de que en más de una ocasión os tocará repetir varias veces muchos de ellos. Es por tanto un título bastante longevo que podrá llevarnos más o menos tiempo dependiendo de nuestra pericia, pero que no debería bajar de las 12 horas en ningún caso.

Además, como todo buen RPG, tenemos los llamados «jefes» que tendremos que derrotar para intentar liberar el reino de los squids de la amenza que se cierne sobre él. Ofrecen un buena dosis de dificultad y un cambio en el ritmo de las dinámicas establecidas.

En ocasiones podremos hacer uso de los elementos del escenario, como con las anclas, en las cuales podremos agarrarnos para superar corrientes o no caer a precipicios.

Variedad de opciones en el control.

Podremos jugar tanto usando los sticks y botones de los Joy-cons o de nuestro mando Pro, como haciendo uso de la pantalla táctil de modo exclusivo, prescindiendo de cualquier botón o palanca analógica.

La verdad es que la forma más intuitiva de acercarse al título es la pantalla táctil, que además supondrá un elemento muy atractivo para cualquier jugador habituado a este tipo de recurso en móviles o tabletas, pero a nosotros nos ha parecido más preciso el método «tradicional» y por tanto más satisfactorio. De cualquier modo, siempre es de agradecer que se busquen alternativas en el control y más cuando tratan de aprovechar las características específicas de la consola.

Los botes de cristal nos ofrecerán ciertas recompensas, como la posibilidad de guarecernos en una concha como la de la imagen al acabar nuestro turno.

 

Finalizando ya con el análisis de Squids Odyssey, podemos resumir lo dicho en que nos encontramos ante un título agradable a la vista, con un sistema de combate original y una propuesta de combate por turnos que mezcla aspectos tradicionales con otros totalmente distintos a lo habitual en el género de los RPG. Con una duración a destacar y una curva de dificultad perfectamente medida, es un juego recomendable que podría haber alcanzado cotas mayores si se hubiese tomado más en serio a sí mismo en aspectos como la historia, la progresión de los personajes o la profundidad en la equipación de cada uno de ellos.

 

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por The Game Bakers