¿Quien nos iba a decir a nosotros que después de repasar la versión de Hitman: Absolution para Nintendo Switch, íbamos a poder hacer lo mismo con Hitman: Blood Money – Reprisal, la remasterización de la cuarta entrega clásica de la franquicia? Este relanzamiento que realmente llegó a la consola híbrida de Nintendo en enero de 2024,  no es simplemente un port, sino que se trata de una adaptación del juego de 2006, puesto al día por Feral Interactive con mejoras que modernizan la experiencia sin sacrificar la esencia del original.

Desde el primer momento, se nota que los desarrolladores han cuidado cada detalle, tenemos las 12 misiones originales, cada una concebida como un sandbox abierto que permite múltiples formas de completar los objetivos, y se han añadido herramientas de entregas modernas como el modo Instinct, que señala discretamente enemigos y puntos de interés, y un minimapa que ayuda a orientarnos. Lo mejor es que estos añadidos son opcionales, permitiendo jugar tal como era el juego en 2006 o apoyarse en ellos para una experiencia más accesible.

En cuanto a la historia, Blood Money siempre se destacó por su tono oscuro y mordaz, y Reprisal lo mantiene intacto. La historia sigue siendo sencilla, centrada en los contratos del Agente 47 y la progresión de su carrera profesional. No se han añadido nuevas misiones ni cambios en la trama principal, asegurando que la experiencia de la historia no se vea alterada. La adaptación para Switch hace que la presentación de cinemáticas y transiciones sea más fluida que en la versión original. Por lo demás el punto fuerte de la franquicia sigue estando en cómo cada misión nos ofrece libertad para planear y ejecutar asesinatos de maneras creativas y variadas, desde la infiltración sigilosa hasta el uso de explosivos o la manipulación del entorno.

La jugabilidad sigue siendo el punto más destacado, y Reprisal la respeta con total fidelidad, al tiempo que incorpora algunos ajustes que facilitan el control y el disfrute en Nintendo Switch. Ya hemos mencionado la posibilidad de alternar entre jugar con ayudas como Instinct Mode y el minimapa o enfrentarnos a la versión original con todo a lo que ello conlleva en cuestión de dificultad. Los controles han sido optimizados para la consola híbrida: se puede usar tanto los botones como el apuntado por giroscopio, y la personalización de controles facilita que cada jugador encuentre la forma más cómoda de jugar. Cada misión mantiene su libertad de aproximación: podemos eliminar objetivos directamente, aprovechar el entorno para asesinatos creativos, disfrazarnos, manipular NPCs o improvisar soluciones no previstas originalmente, cada misión es un lienzo en blanco para que la ejecutemos como más nos convenga o mejor podamos.

Reprisal también potencia la rejugabilidad de Blood Money. El sistema de notoriedad sigue presente, aunque es menos punitivo que en otros títulos más actuales, permitiendo explorar distintas estrategias sin castigos excesivos. La gestión del dinero y los recursos mantiene la estructura del original, nos recompensa por ejecuciones limpias y eficientes. Comparando con el original, Reprisal logra un equilibrio delicado: respeta la estructura, el diseño de niveles y la jugabilidad de 2006, pero incorpora suficientes mejoras como para que la experiencia se sienta más refinada y accesible. No rompe la esencia del juego, algo que siempre es un riesgo cuando se recupera un clásico y se le incluyen ciertas mejoras, y consigue que los niveles no pierdan los momentos de tensión, planificación y creatividad.

El apartado técnico refleja una puesta a punto necesaria. Los gráficos conservan el estilo del original, con escenarios bien diseñados y llenos de detalles, aunque hoy en día se ven anticuados y algunos de ellos bastante vacíos -con honrosas excepciones-. La ambientación mantiene su encanto, con efectos de sonido y temas musicales que refuerzan la tensión del sigilo. La inteligencia artificial, fiel al original, a veces se comporta de manera inconsistente, con enemigos que no siempre reaccionan como cabría esperar, lo que puede generar momentos cómicos o frustrantes según la situación. El framerate está limitado a 30 fps, y aunque generalmente es estable, hay caídas puntuales en momentos de carga o transiciones, pero esto no interfiere significativamente en la experiencia general.

En conclusión, Hitman: Blood Money – Reprisal es una versión muy interesante del clásico de IO Interactive que combina fidelidad y modernización de manera efectiva. Los fans más veteranos encontrarán todas las sensaciones que recuerdan del título original, mientras que los nuevos jugadores podrán disfrutar de ciertas ayudas que facilitan la comprensión y el control del juego sin desvirtuarlo. A pesar de sus limitaciones técnicas, como el framerate capado a 30 fps, algunos bugs menores y la IA imperfecta, la experiencia general es más que satisfactoria, aunque también nos queda la sensación de que se podía haber hecho algo más.

La rejugabilidad sigue siendo enorme, el diseño de niveles brilla por si mismo y la atmósfera, la música y el sonido refuerzan cada acción de manera impecable. En Nintendo Switch, 47 sigue siendo el asesino meticuloso y versátil de siempre, y Reprisal logra que tanto el sigilo como la libertad de elección en cada asesinato se sientan tan bien integrados como diseñados, consolidándose como una versión portátil imprescindible para los amantes de la saga y del género de infiltración. La experiencia en Nintendo Switch, tanto en portátil como en modo dock, y la combinación de controles optimizados y ayudas opcionales hace que el juego sea disfrutable incluso para quienes nunca lo jugaron en su momento.