Hay videojuegos, especialmente indies, que saben bordear perfectamente el homenaje y el cariño a otras sagas o juegos ya conocidos, franquicias que en muchas ocasiones son las que inspiraron a diversos autores a crear la temática de sus juegos, incluso llegando a ser el motivo por el que alguien se interesa por el desarrollo de videojuegos, pero siempre con sus propias ideas en mente y buscando su propio camino personal. Bueno, pues olvidaos de todo eso porque al juego de hoy, Ebola Village, no podría importarle menos.

Ebola Village, desarrollado por el estudio ruso Indie Games Studio -formado por un solodev-, solo tiene una idea en mente: Si un juego funciona bien, le vamos a copiar hasta los títulos de crédito. Y es que bajo el poderoso lema de «No lo llames plagio, llámalo homenaje», este título le mete una fusilada entera a la saga Resident Evil, hasta el punto de preguntarnos si realmente es legal lo que están haciendo o no.

El argumento del juego comienza de una manera un tanto peculiar: Nuestra protagonista, Maria -o Marina, le van cambiando el nombre según les venga en gana-, se encuentra en ropa interior y borracha en su propio apartamento, un apartamento que si no lo llegan a mencionar pensaríamos que se mudó allí después del apocalipsis, ya que el piso no podría ser más desastroso -en serio, el mundo de óxido de la saga Silent Hill está más limpio que esa casa-. En cierto momento la protagonista decide ir a visitar a su madre y queda atrapada sin gasolina en una aldea perdida de la URSS, donde una extraña mutación del virus Ébola ha convertido a la población en zombies, por lo que Maria deberá encontrar la forma de salir de allí.

Bajo esta premisa, tenemos un survival horror clásico en primera persona que, como ya dijimos, en ningún momento pretende esconder que es una copia descarada de la famosa saga de Capcom. De hecho en cierto momento se mostrará un personaje llamado Oliana Valentine, clara fusilada referencia a Jill Valentine, pero hasta el punto de no solo parecerse físicamente, sino también de ir vestida exactamente igual, con su clásico top azul y falda negra -investigando un poco descubrí que se trata de una youtuber real, pero que mas da a estas alturas-.

Entrando ya en materia y superado el shock inicial, como survival horror cumple con todos los estereotipos del género, o casi. Nuestra misión será recorrer esa aldea eliminando infectados, recogiendo objetos y resolviendo puzles. Y digo que cumple con casi todas las características porque lo de Survival casi que sobra un poco, ya que hasta en las dificultades más altas encontraremos tanta munición para nuestras armas que no sabremos ni qué hacer con ella, así que problemas con los enemigos no vamos a tener.

Como todo buen survival horror, el backtracking será un elemento fundamental del juego, siendo habitual tener que regresar sobre nuestros pasos para poder entrar por aquella puerta ahora que hemos conseguido esa llave especial -que convenientemente tienen forma de rombo, pica, corazón y trébol-. Sin embargo, en este caso el backtracking se siente muy forzado, no se produce de forma natural y orgánica como ocurre en los Resident Evil. Aquí será habitual recorrernos la aldea y una y otra vez desde el principio hasta el final para coger un objeto que parece que haya sido colocado ahí al azar solo para hacerte caminar más de la cuenta y alargar artificialmente la duración del juego.

Todo esto se podría pasar por alto si al menos acertase en el que considero el apartado clave: el manejo, pero tampoco. Los controles son horribles, nuestro personaje solo puede moverse hacia delante, hacia atrás y a los lados en un eje de 4 direcciones, nada de moverse de manera diagonal. Esto se aplica también al apuntado de las armas, convirtiendo en un suplicio unos combates que aparentemente deberían ser muy sencillos. Manda narices que en lo que más se debería haber fijado de los RE sea en lo que más falla, de haber sido así el juego habría ganado mucho.

En el apartado técnico, hay que decir que el juego no da la talla en ningún aspecto a pesar de estar realizado en Unreal engine: modelados pobres, animaciones toscas, ausencia de efectos de postprocesado, assets genéricos….ni siquiera el rendimiento es bueno, con caídas de frames en ciertas situaciones y unos tiempos de carga enormes. En cuanto al apartado sonoro, contamos con doblaje ruso y textos en castellano, aunque con una traducción muy chapucera que tiene toda la pinta de haber sido realizada con traductor automático.

Llegados a este punto, hay dos cosas que me han sorprendido mucho, casualmente ninguna de ellas tiene que ver sobre características del juego en sí. Lo primero que me ha llamado la atención ha sido descubrir que Ebola Village es la cuarta entrega de una saga, lo que significa que las anteriores entregas vendieron lo suficientemente bien como para que la franquicia sea rentable, pero viendo el título que nos ocupa hoy miedo me da jugar a los anteriores. Lo segundo que me ha parecido curioso es que la versión de Steam acumula reseñas muy positivas, algo que viendo la calidad de este título me resulta contradictorio ya que no es algo que haya visto reflejado en el producto final.

En fin, podría seguir comentados defectos del juego, que los tiene a montones -decisiones argumentales sin sentido, cinemáticas que no aportan nada, clips de sonidos que se quedan sonando en bucle, texturas que no cargan, personajes aparentemente relevantes que solo aparecen en una cinemática y ya no aparecen más, físicas inexistentes….- pero creo que ya ha quedado lo suficientemente claro mi punto de vista.

En conclusión, Ebola Village es un constante «quiero y no puedo» desde el principio hasta el final. El autor parece haber copiado todos los elementos de Resident Evil pensado que automáticamente eso lo convertiría en un buen juego, pero sin llegar a entender qué es lo que hace realmente grande a la saga de Capcom. Desconozco como será la versión de PC, quizás incluso sea bastante decente -ya digo que el movimiento con ratón lo convierte prácticamente en otro juego-, pero en cuanto a la versión de Xbox se trata sin duda de un título del que huir lo más lejos posible.