Los lanzamientos por sorpresa no suelen conseguir el efecto deseado. En la memoria de todos los que llevamos ya unos cuantos años en esto queda el que debía ser un bombazo por parte de SEGA con el lanzamiento de la SEGA Saturn por sorpresa y que finalmente no consiguió el efecto esperado, sino todo lo contrario. Veamos si en este caso la jugada le sale bien a Microsoft.

Traer a SEGA a colación no es una comparación fortuita, y es que cuando vimos por primera vez Hi-Fi RUSH no pudimos más que retrotraernos a momentos de consolas pasadas, a la acción directa y arcade de muchos de sus juegos, a un aspecto que nos trae a la memoria Jet Set Radio aunque no tengan realmente ninguna relación, a la frescura y el desenfado de algunas propuestas de la SEGA de la época de Dreamcast. Igual todo es una simple relación artificial, pero lo cierto es que tras haberlo jugado, esa reminiscencia persiste.

Pero ¿quién anda detrás realmente de esta sorpresa inesperada? Si decimos BethesdaZenimax si lo preferís- no os estaremos diciendo mucho realmente, e igual si mencionamos al grupo desarrollador concreto, Tango Gameworks, no consigamos traeros nada a la mente… pero si mencionamos a la cabeza de dicho grupo, Shinji Mikami, no solo sería normal provocar al fin una reacción sino que además esta sería de tanta sorpresa como la existencia misma de este juego.

Shinji Mikami, conocido por traernos la famosa saga Resident Evil y, más recientemente, haber volado libre para seguir haciendo las delicias de los amantes del género con The Evil Within, se ha atrevido con un juego que supone un giro radical a lo que alguien esperaría que llevase su firma. Un juego directo, fresco, divertido, desenfadado incluso, y con un aspecto visual en el que nos detendremos más adelante pero que tampoco esperaríamos de una de sus producciones.

Hi-Fi RUSH nos pone en la piel de Chai, que acude feliz a sustituir su lesionado brazo por una prótesis mecánica y por error acaba fusionándose con su reproductor de música. Tras este suceso a priori desafortunado, acaba siendo calificado como «anomalía» y asignado para «desechar». Ahora, acompañado de un grupo bastante variopinto, se ve en la tesitura de ganarse su libertad a ritmo de golpes contra los jefes de cada departamento de la empresa -y el uso de la palabra “ritmo” tampoco es casual- y pronto descubrirá que se cuece algo turbio en la empresa y salir de allí pasará, incluso, a un segundo plano. Comenzaremos nuestro periplo en solitario, con la única guía de una nevera robótica parlante que nos ayudará a dominar nuestros movimientos, pero pronto comenzaremos a hacer nuevos amigos y nos asociaremos con un compañero permanente en forma de gato robot que, además, nos ayudará a llevar el compás y con ello a la realización de combos.

Otros miembros del grupo se irán sumando y la interacción con ellos será esencial en la aventura. La química que posee Chai con el resto es innegable y el humor que el juego desprende descansa en parte en dichas interacciones, aunque no solo en ellas, puesto que los robots que nos encontremos en labores de mantenimiento a menudo traerán consigo ciertos gags.

Nuestros compañeros, por otro lado, no solo se limitarán a interactuar con nosotros para dar desarrollo a la historia sino que, durante las propias misiones, añadirán a nuestras posibilidades ciertas habilidades de las que nuestro protagonista carece y de las que podremos, y de hecho deberemos, hacer buen uso. Y hablando de habilidades, Chai podrá ir aumentando el rango de ataques, combos, mejoras pasivas… etcétera, tanto en la guarida entre misiones como incluso en mitad de las mismas en ciertos puntos concretos. Para ello debería ir recopilando objetos que irá encontrando por el escenario o consiguiendo a medida que elimina enemigos al ritmo de la música.

Pero el seguimiento musical no se limitará solo a nuestros golpes… es que TODO está sincronizado. La música te rodea y te das cuenta de la genialidad y el trabajo detrás… las animaciones del escenario, el movimiento de las plataformas, tus propios pasos y también los ataques de los enemigos, lo cual te permitirá poder predecir y esquivar con mayor eficacia.

Tanto los puzles, el plataformeo, los diálogos y las diversas aproximaciones a la acción que copan el juego, tienen una base musical. Es cierto que podemos obviarla si no somos muy duchos en el tema de acompasar nuestros golpes y movimientos al ritmo de la música, pero el juego brilla doblemente y nos premia cuando nos sumergimos en dicha propuesta jugable y trascendemos el mero hack ‘n slash para enriquecerlo con esos combos musicales.

A este respecto, y para los que pueda echarles un poco para atrás el pensar en que puedan dominar el sistema, hay que decir que Hi-Fi RUSH es bastante fácil de dominar, y que posee un tutorial durante los primeros compases del juego bastante profundo y con oportunidades de practicar cuantas veces necesitemos, haciendo recomendable este juego para los poco versados y haciendo igualmente recomendable jugar en el modo difícil para cualquiera que tenga algo de bagaje en seguir el ritmo con el pad.

Visualmente, si hablamos simplemente de aprovechamiento de potencia gráfica, y estando en un contexto dominado por la obsesión por el trazado de rayos, Hi-Fi RUSH no destaca en demasía más allá de sus 60 frames por segundo tanto en XBOX Series X como en XBOX Series S. Utiliza un cel shading muy bien ejecutado y una serie de efectos que le acercan a las series o películas de animación, pero sus requisitos son modestos. Incluso en PC tan solo requiere una nVidia GTX 1050 o RX560, unas gráficas muy modestas, lo cual nos hace preguntarnos si no habría sido posible e incluso fácil que Hi-Fi RUSH hubiese llegado también para XBOX One.

Artísticamente, por otro lado, Hi-Fi RUSH luce espléndidamente trayendo a nuestra memoria reminiscencias de tiempos pasados. Es fresco, está perfectamente llevado a cabo, es agradable y acompaña como anillo al dedo. La elección de dicho apartado para acompañar a esta alocada historia y propuesta jugable no podría haber sido más adecuada. No solo es cel shading, es que recuerda a los comics de los 80 con sus tramas de color para simular sombreados más complejos.

Cuando hablamos del apartado sonoro, cabe destacar que, en un juego con base musical, obviamente estamos ante otro apartado muy cuidado. En este caso no han arriesgado con una banda sonora propia y han apostado por piezas conocidas que además nos faciliten poder seguir el ritmo desde el primer momento.

Para aquellos a los que además les guste transmitir sus partidas y teman porque puedan tener algún quebradero de cabeza por los derechos de autor de las piezas, Hi-Fi RUSH ha tenido el acierto de tener un modo retransmisión que sustituirá automáticamente las piezas de Nine Inch Nails o The Prodigy por otras realizadas expresamente para evitar estos problemas.

Por otro lado, es importante hacer notar el esfuerzo de Microsoft a la hora de localizar Hi-Fi RUSH a múltiples idiomas no solo en sus textos sino también con diversos doblajes, gozando el que se ha realizado al castellano de una gran factura que nos permitirá reconocer algunas voces de otros videojuegos e incluso del mundo del cine y la TV.

Tal vez, el único factor negativo, o mejor dicho no positivo, que hemos encontrado, es la total ausencia de una edición física que más de uno quisiéramos tener en nuestra estantería por puro coleccionismo. Y es un detalle que cada vez a menos gente supondrá un problema.

En conclusión, Hi-Fi RUSH es un juego fresco, divertido, que combina a la perfección diversas propuestas jugables aunque el foco lo pone en la acción musical, y que además sale a bajo precio para PC, tan solo 29,99 € en Steam y Epic Games, y que hace su presencia, como no podía ser de otra forma, en el GamePass desde el día uno. No hay excusa para no darle una oportunidad.

 


Este análisis ha sido realizado en Xbox Series X mediante una copia cedida por Microsoft España