Los ratones o ratas siempre han estado ligados al género de la fantasía, la mayoría de veces como elemento maligno o asociado generalmente a lo negativo, pero en ocasiones también pueden ayudar a sacar las castañas del fuego. Este es el planteamiento de Micetopia, juego que nos llega de la mano de la empresa Ninja Rabbit Studio en colaboración con una vieja conocida de estos lares, Ratalaika Games. Cojamos nuestra espada y veamos que nos depara.

Micetopia nos muestra un mundo en el que sus habitantes son ratones antropomórficos. Nuestro héroe es Rich, un caballero que se encuentra entrenando con su arco como de costumbre, hasta que un aldeano corre a buscarle para contarle que unos malvados monstruos han secuestrado a algunos habitantes de la aldea y se los han llevado a las cuevas. Le toca a nuestro protagonista desenvainar su espada y liberar a la gente.

Y lo que nos ofrece Micetopia es un escueto metroidvania 2D que recuerda mucho en su jugabilidad a sagas como Wonder Boy y en ocasiones, aunque muy muy de pasada, incluso a Hollow Knight. Contaremos con un mapeado compuesto por salas en las que tendremos que ir avanzando al tiempo que derrotamos enemigos y conseguimos habilidades para seguir avanzando por donde antes no podíamos -lo que viene siendo un metroidvania, vamos-.

Al comenzar el juego lo haremos en la aldea en cuestión, que hace las veces de hub central y checkpoint cada vez que nos maten. Aquí es donde irán apareciendo los aldeanos rescatados y desde donde accederemos a las distintas zonas del juego -que son dos, no esperéis más-. Lo malo de esta aldea es que no hay nada que hacer, es un simple escenario vacío desde donde comenzar a nuestra aventura, no habrá ni tiendas ni viviendas a las que acceder a excepción de una que explicaré más adelante.

Ya metidos en faena, nuestro protagonista cuenta con un repertorio de ataques más bien escaso, de hecho al empezar no tendremos más movimientos que el de atacar con la espada y saltar. Incluso con este poco variado arsenal no llegaremos a sentirnos cómodos, especialmente a causa del botón de ataque ya que la espada cuenta con un recorrido de golpeo muy pequeño, lo que nos obligará a acercarnos demasiado a los enemigos y llevarnos muchos golpes injustos que nos pueden hacer morir en poco tiempo.

Y si ya es escasa la variedad de acciones que tenemos, más todavía lo es el repertorio de enemigos. No miento si digo que no contaremos con más de 6 tipos de enemigos diferentes sin contar a los jefes finales, todos ellos en un único modelo que ni se han molestado en recolorear para que al menos parezcan unos más fuertes que otros. Y este no es el problema, pues todos son asequibles y fáciles de matar, excepto cuando llegamos a la segunda mitad del juego, donde aparece un enemigo con un movimiento tan aleatorio e impredecible que nos va a hacer replantearnos si queremos seguir jugando al morir tantas veces de manera muy sucia. Otro gran problema de los enemigos es su disposición, pues da la sensación de que el estudio se ha limitado a colocarlos prácticamente al azar sin tener en cuenta el diseño de niveles, lo que hará que algunos enemigos ni se muevan del sitio ni se dignen a atacarnos siquiera, están ahí de puro relleno casi para ambientar las estancias.

Nuestra tarea, como dije antes, es avanzar a través de las diferentes estancias para encontrar a los aldeanos secuestrados. Por cada aldeano rescatado seremos recompensados con una nueva habilidad para nuestro personaje, que van desde el habitual doble salto hasta el arco y flechas, siendo la más importante de todas la habilidad de rodar y esquivar, que nos va a salvar de varios apuros dado que no tenemos manera de defendernos de manera normal. Además de a los aldeanos, encontraremos una especie de portales que nos llevarán a zonas secretas donde encontraremos pedazos de la fuente rota, 10 en total, que tendremos que completar como extra.

Lo cierto es que como metroidvania es muy limitado, ya que casi no notaremos ningún tipo de progreso durante nuestra aventura. No tendremos nuevas armas y accesorios que conseguir y equipar, no tenemos ni siquiera subidas de nivel y experiencia como viene siendo habitual, lo único que tendremos durante todo el juego serán los mismos tres corazones que nos servirán como indicador de salud y la misma espada inicial como arma. Hay que decir, eso sí, que esta espada se puede mejorar en la única tienda del pueblo, necesitando para ello unas gemas especiales que sueltan los enemigos al morir y al romper vasijas.

Sin embargo, es mi obligación avisar de un severo bug que me he encontrado, y es que el herrero no me permitía mejorar mi arma porque me decía que mi cantidad de dinero era insuficiente, incluso habiendo alcanzado el límite máximo de 999 gemas posibles, por lo que me tuve que quedar con la misma arma a nivel 1 el resto del juego. No es imprescindible mejorarla para llegar al final, pero sí que se agradece poder acabar con los enemigos de un par de golpes en lugar de 3 o 4 de manera menos tediosa, especialmente en la segunda mitad del juego por el problema con el enemigo anteriormente mencionado.

En cuanto al apartado gráfico, más en concreto en el diseño de escenarios, nos va a decepcionar bastante, no solo porque solo hay dos ambientaciones diferentes que se repiten una y otra vez -cueva y bosque-, sino porque nos vamos a encontrar con montones de caminos y estancias conectadas que desembocan en un callejón sin salida donde no encontraremos nada de valor. El estilo visual, eso sí, está bastante bien y cumple, con un pixel art humilde pero efectivo que se encarga de darle al juego ese toque de cuento infantil.

En conclusión, Micetopia nos ofrece un metroidvania donde encontraremos un constante «sí pero no». Tiene buenas ideas y se notan ciertas ganas de hacer las cosas bien, con cada uno de los apartados cumpliendo con su cometido por separado, pero se nota demasiado la poca experiencia del estudio y la falta de cohesión en el conjunto global. De todas maneras, por los apenas 5 euros que cuesta, nos dará para unas buenas 3 o 4 horas de entretenimiento para desconectar la mente un rato.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Ratalaika Games