Solasta II llega para ampliar prácticamente todos los aspectos que convirtieron al Solasta: Crown of the Magister original en un título de culto entre los fans de la fantasía por turnos impulsada por tiradas de dados. Desde el momento en que pones un pie en el nuevo reino de Neokos, queda claro que los desarrolladores apuntan a una experiencia más amplia y atmosférica: una que sigue respetando el ADN de juego de mesa de la saga mientras se adentra en un territorio narrativo más profundo. La historia comienza bajo la sombra de una amenaza creciente conocida como los Shadwyn, una fuerza antigua y enigmática cuya influencia empieza a filtrarse por la tierra. Incluso en el limitado alcance del Early Access que hemos podido probar, el tono narrativo resulta más oscuro y misterioso que en el primer juego, con una sensación de peligro inminente que añade peso a la aventura. Se nos introduce en este mundo a través de un fragmento del Acto I, suficiente para establecer las bases y ofrecer a los jugadores un vistazo a los nuevos entornos, personajes y conflictos que darán forma a la campaña completa, pero también lo bastante amplio como para dejar entrever que esta vez la historia quiere profundizar más, permitiendo que el jugador sienta que está explorando un territorio vivo, cambiante y lleno de secretos.

Lo que destaca de inmediato es lo mucho más flexible y expresiva que se ha vuelto la creación del grupo. Solasta II sigue utilizando el reglamento SRD 5.2 de D&D, preservando la autenticidad basada en dados que tanto gustó en juego original, pero esta secuela añade más opciones desde el primer momento. Con seis clases y trece subclases disponibles en el Early Access, puedes construir grupos que resulten mecánicamente distintos e interesantes desde el punto de vista estratégico, ya sea que prefieras arquetipos clásicos de fantasía o combinaciones que no eran posibles en el primer juego. El límite de nivel está actualmente fijado en 4, pero, incluso dentro de ese rango, el juego ofrece suficientes habilidades, hechizos y decisiones tácticas como para que los combates resulten variados y gratificantes. Cada tirada, cada decisión de posicionamiento, cada uso de la verticalidad o de las ventajas del entorno refuerza la identidad de la saga como un auténtico RPG táctico, abrazando la imprevisibilidad y la creatividad del juego de mesa en lugar de suavizarla. Además, la interfaz y las animaciones han sido refinadas para que el flujo de combate resulte más claro y más dinámico.

El mundo en sí se ha diseñado para ser más expansivo que antes. Mientras que el Solasta original brillaba en mazmorras cerradas y arenas tácticas cuidadosamente diseñadas, la secuela abre su estructura con un énfasis mucho mayor en la exploración. Neokos está construido para ser recorrido y descubierto, con senderos salvajes, asentamientos, ruinas y rincones ocultos que invitan a la curiosidad. Incluso en su estado inicial, el juego deja entrever un mundo que crecerá significativamente a lo largo del Early Access hasta la versión definitiva, con planes de los desarrolladores para añadir nuevas regiones, monstruos, ascendencias, misiones e incluso multijugador cooperativo conforme avance el desarrollo. Los entornos son más detallados y atmosféricos, con iluminación mejorada, texturas más ricas y espacios de combate más dinámicos que hacen que las batallas sean más vivas e impredecibles. Hay una intención clara de que el jugador no solo luche, sino que observe, investigue, se pierda y se sorprenda, algo que el primer juego solo insinuaba en momentos puntuales.
El combate sigue siendo el corazón de la experiencia, y está claro que Tactical Adventures ha redoblado esfuerzos en aquello que hizo destacar al primer juego. Los encuentros son desafiantes sin resultar injustos, y la IA parece más agresiva y reactiva, obligando a los jugadores a pensar varios turnos por adelantado. La verticalidad, una característica distintiva del diseño de combate de Solasta, regresa con aún más matices, fomentando el uso inteligente de la elevación, la cobertura y las habilidades de movimiento. Las tiradas de dados visibles siguen aportando a cada combate una tensión y autenticidad que pocos RPG digitales intentan replicar, y menos aún logran ejecutar bien. La sensación de riesgo constante, de que un fallo crítico puede cambiar el rumbo de un encuentro, está más presente que nunca, pero también lo está la satisfacción de superar un combate difícil gracias a una buena planificación o a una tirada afortunada en el momento justo.

Lo más prometedor es el margen de crecimiento que tiene el juego. La hoja de ruta del Early Access describe un flujo constante de añadidos de cara al lanzamiento final, que incluirá una campaña completa, un límite de nivel de 10, más clases y ascendencias, sistemas ampliados de artesanía y exploración, y un modo cooperativo totalmente desarrollado. Si el primer Solasta sirve de referencia, es probable que el equipo refine y expanda el juego de forma significativa basándose en los comentarios de la comunidad, un factor clave en el éxito a largo plazo del título original. Tactical Adventures ha demostrado ser un estudio pequeño pero extremadamente comprometido, capaz de escuchar, ajustar y mejorar sin perder de vista la esencia de su propuesta: un RPG táctico fiel a las raíces del rol clásico, sin artificios innecesarios ni concesiones a la espectacularidad vacía.
Incluso en este estado temprano, Solasta II ya demuestra ser una versión más segura, más pulida y más ambiciosa de todo lo que el estudio ha construido hasta ahora. No intenta imitar el estilo cinematográfico de CRPGs como Baldur’s Gate 3; en su lugar, se mantiene fiel a su identidad como un RPG táctico basado en reglas, donde la estrategia, los dados y la creatividad del jugador ocupan el centro del escenario. Para los jugadores de PC que disfrutan del combate por turnos con verdadera profundidad mecánica, o para cualquiera que aprecie una interpretación digital fiel de los sistemas de juego de mesa, Solasta II se perfila como una de las entradas más emocionantes del género en un futuro cercano. Y lo más interesante es que, a diferencia de muchos títulos en Early Access, aquí no se tiene la sensación de estar ante un esbozo: lo que hemos podido probar resulta una base sólida sobre la que estamos seguros de que se va a construir algo grande, algo que podría consolidar definitivamente a Solasta como una de las sagas tácticas más importantes de los últimos años.