Big Hops es un juego que, aunque a priori no parezca la gran cosa, si nos adentramos en él veremos que tiene mucho más que ofrecer de lo que aparenta a simple vista. Este título ha sido desarrollado por Chris Wade, un solodev que lleva varios años trabajando en este proyecto bajo el sello de su propia desarrolladora, Luckshot Games. Así que es hora de profundizar en esta curiosa aventura plataformera.
En Big Hops manejaremos a Hop, una rana antropomórfica que un día se aventura en el bosque con su hermana pequeña con la intención de explorar más allá del que siempre ha sido su hogar, aunque lamentablemente Hop acaba perdido y separado de su hermana, teniendo que buscar el camino de regreso a casa. El comienzo, así como ciertos aspectos del juego, recuerda mucho al conocido Zelda Wind Waker, pero no es el único parecido razonable que vamos a encontrar, aunque ya lo iremos desgranando más adelante.
Si tenemos que hacer una comparativa rápida sería, nombrándolo nuevamente, una mezcla entre Zelda Wind Waker y los Super Mario 3D. Una combinación extraña lo sé, pero no por ello disfuncional. A partir de esa base, Big Hops construye una experiencia que se apoya principalmente en la exploración y el plataformeo tridimensional, dos pilares que se entrelazan de forma bastante orgánica. Aquí no hay un mapa repleto de iconos ni marcadores; el avance se produce de forma natural, incentivando la curiosidad del jugador y premiando a quien se detiene a observar el entorno con atención.

El diseño de niveles es uno de los apartados más interesantes del juego. Cada una de los cuatro mundos del juego funciona como un pequeño sandbox, con múltiples rutas, secretos ocultos y desafíos opcionales. No todo consiste en avanzar hacia delante; muchas veces será necesario volver sobre nuestros pasos con una nueva perspectiva o tras haber aprendido a leer mejor el entorno. Muchas veces encontraremos algún coleccionable en el rincón más rebuscado, de manera que solo podremos verlo moviendo la cámara específicamente.
En lo jugable, Big Hops destaca por un control muy preciso y satisfactorio. Hop cuenta con un repertorio de movimientos amplio desde prácticamente el inicio, centrado en saltos de distinta longitud y altura, lanzarnos en plancha, correr por las paredes y otras habilidades que se van refinando a medida que progresamos. Movimientos que, como dijimos antes, están inspirados en los de los juegos de Mario en 3D. El plataformeo es claramente el núcleo de la experiencia, y se nota que ha sido diseñado con mimo: los saltos responden bien, el peso del personaje es correcto y rara vez se tiene la sensación de que una caída sea injusta.

Pero quizás el elemento más definitorio del juego es el uso de la lengua. Como buena rana que somos, nuestra lengua será nuestra principal herramienta multiusos: Desde activar interruptores a distancia, recoger objetos, abrir cerraduras o usarla como gancho para balancearnos, la lengua integra la acción y el pensamiento. Es una mecánica que sorprende mucho por su versatilidad y la variedad de situaciones es digna de elogio.
Como collectathon, cada zona está repleta de elementos coleccionables, siendo el principal de ellos los dips, esferas de materia oscura que iremos encontrando por el mapa de manera similar a las energilunas de Super Mario Odyssey. Tambien podremos encontrar fragmentos de dip que, al reunir cierta cantidad, nos permitirán intercambiarlas por una esfera -como las monedas azules de Super Mario Sunshine-. Otros coleccionables son los insectos, medallas que nos ofrecen ventajas especiales, monedas con las que comprar objetos y elementos estéticos como nuevos trajes, entre otros.

Otro de los elementos más interesantes del juego son las semillas. A lo largo del juego podremos encontrar diferentes tipos de semillas que harán crecer plantas, cada una con una función distinta: usarlas como trampolín, crear un tronco por el que poder subir, quemar objetos, etc….Estas semillas las podremos almacenar en nuestra mochila y no solo sirven para seguir avanzando, también para conseguir esos dips ocultos que tanto nos cuestan, para lo cual tendremos que usar bien la cabeza en muchas ocasiones.
Gráficamente el juego hace gala de un estilo cel shading poco detallado que luce bastante bien, aunque es cierto que los escenarios se sienten bastante vacíos y la total ausencia de enemigos ayudan a acentuar esa sensación. Sobre el sonido, los personajes hablarán en inglés con textos en castellano, aunque ocasionalmente se colará alguna frase sin traducir. En la banda sonora, suenan melodías tranquilas que, aunque son acordes a la temática de cada nivel, cumplen sin más.

En definitiva, Big Hops es uno de esos títulos que sorprenden precisamente por ofrecer más de lo que uno se puede esperar en primera instancia. Se trata de una aventura acogedora, bien construida y con personalidad propia, ideal para quienes buscan una experiencia relajada pero desafiante, y una prueba más de que el género de plataformas en 3D sigue teniendo mucho que decir en manos de desarrolladores apasionados.