Castlevania es una de las grandes sagas históricas de los videojuegos. Desde la época de NES, la familia Belmont ha venido dando latigazos, lanzando hachas, o conjurando cruces, para derrotar a las fuerzas del mal una y otra vez. Si bien su título más popular –Symphony of the Night– pertenece a una corriente de plataformas que se aproxima más a lo exploratorio visto en otras sagas como Metroid, de Nintendo, sus orígenes presentan un espíritu mucho más directo, y por qué no decirlo, purista. Castlevania Anniversary Collection nos trae de vuelta a dichos orígenes, ofreciendo una recopilación de títulos de una de las sagas estrella de Konami.

La Historia de Castlevania es el principal extra de la colección, donde podremos leer entrevistas, cronologías, o ver distintos conceptos de arte. Una pena que no se haya traducido.

Una labor arqueológica pero vigente

Konami nos ofrece ocho títulos en este Castlevania Anniversary Collection, siendo estos los tres títulos originales de NESCastlevania, Castlevania II Simon’s Quest, Castlevania III Dracula’s Curse-, Super Castlevania IV, originario de Super NES, Bloodlines, originario de Sega Genesis -siendo conocido en Europa como The New Generation en nuestras Mega Drive-, los dos títulos de Gameboy, The Adventure y Belmont’s Revenge, así como una adición interesante al ser la primera vez que sale de Japón de forma oficial, Kid Dracula -título de Famicom, también en Gameboy-.

Aquí observamos los juegos de la colección. Una representación bastante importante de los orígenes de la saga.

En una cuestión puramente numérica, Castlevania Anniversary Collection vale cada céntimo que cuesta, pues trae al día presente una serie de títulos que han influenciado el género de las plataformas durante treinta años y que, gracias a la serie de animación de Netflix -que adapta la trama del tercer juego- y la presencia de dos Belmont en el último Super Smash Bros, demuestra que sigue gozando de cierta popularidad a pesar de la absoluta inactividad por parte de Konami para tratar de crear nuevas entregas o, como veremos en unos párrafos, de darle todo el valor merecido a los ports y recopilatorios.

¿Y qué decir de los juegos presentes en el recopilatorio? Salvo The Adventure, que es demasiado vetusto y que sigue funcionando regular, el resto de títulos son magníficos en menor o mayor medida. Desde la experiencia original, vigente hoy en día en un mercado donde los plataformas en dos dimensiones que no te conceden nada gratis vuelven a estar de moda, hasta el espectáculo visual alrededor del mundo que observamos en Bloodlines, pasando por una versión ligera de la fórmula en Kid Dracula, este recopilatorio como jugador tiene un valor altísimo.

Este es el primer lanzamiento oficial de Kid Dracula en nuestras tierras.

La Konami de 2019 frente a la de 1986

Sin embargo, no todo puede ser perfecto. La Konami que lanza Castlevania Anniversary Collection no es la misma que ha desarrollado estos títulos a lo largo de las décadas, y se nota en el poco esfuerzo que rezuma. Los títulos no se tratan de ports como tal, sino de un conjunto de roms modificadas -para eliminar toda referencia al sistema original donde se lanzaron- que corren en un emulador desarrollado por M2 que no ofrece nada destacable.

El principal problema es que los títulos corren exactamente igual que lo hacían en las consolas donde vieron la luz. Esto hace que, por ejemplo, los títulos de NES, si se juntan demasiados enemigos, veamos como todos los sprites parpadean, un problema similar a lo que hemos visto en otros recopilatorios como los de Megaman, o que el anteriormente citado Castlevania The Adventure no mejore nada en una Playstation 4 respecto al rendimiento lamentable que ofrecía en su día en una Gameboy.

Y es que además son emuladores muy parcos de opciones, no hay ningún tipo de opción de suavizado, solo ofrecen una ranura de guardado, los filtros de imagen son absurdamente pocos… Esto resulta en daño colateral a algunos títulos del recopilatorio, siendo en concreto el que peor parado sale Super Castlevania IV, pues la paleta de colores elegida en su día lucía muy bien en un monitor CRT, pero en pantallas actuales sin ningún tipo de suavizado se nota sucio y, en algunos entornos concretos, confuso. De hecho, esta emulación es tan falta de esfuerzo, que ni siquiera te ofrece indicación alguna al iniciar las partidas sobre que botón se ha de pulsar para lanzar el menú de emulación-L2 en el caso de Playstation 4-.

El abanico de opciones para adaptar los juegos es escaso. A lo que vemos en la imagen solo podemos añadir poner o quitar marco, y cambiar el color central en los juegos de Gameboy.

El otro gran aspecto negativo como consecuencia del poco esfuerzo planteado es que la selección de los títulos se antoja escasa para algo que debería ser una celebración. No creo que nadie esperase que esto incluyese los títulos de Playstation 2, o los Lords of Shadow, ni mucho menos, pero ausencias como Vampire Kiss son demasiado notorias. Sí, la situación ideal es que hubiesen incluido también Rondo of Blood y Symphony of the Night, pero estos dos títulos fueron recopilados hace poco por separado lo que dificultaba su inclusión, pero tanto el citado Vampire Kiss como Castlevania Chronicles o algún representante de los juegos de Gameboy Advance como pudiera ser Harmony of Dissonance o Aria of Sorrow, podría haber redondeado algo más la colección.

En resumen, alegre pero no mucho

Lo poco que ha hecho Konami para traer Castlevania Anniversary Collection ya tiene un peso considerable, son juegos muy buenos que necesitaban una nueva salida al mercado para que todos los nuevos interesados en la serie puedan ver de donde viene toda la imaginería que la forma. Y es por esto que duele que realmente hayan hecho tan poco, pues el recopilatorio daba para poder hacer mucho más y, sobretodo, da aún más rabia por ver como Konami sigue en un estado de muerte en vida para los videojuegos fuera de la saga Pro Evolution Soccer, su aparentemente única actividad con algo de esfuerzo detrás.

Super Castlevania IV sigue siendo un título que se ve bien, pero los colores hacen difícil que hoy en día se distingan ciertas formas. Los murciélagos nos sorprenderán más de una vez por ello.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Peidro Comunicación