Normalmente suelo hacer una pequeña introducción antes de pasar al análisis en sí, pero esta vez voy a obviarlo porque no hay mejor introducción que decir que este análisis lo estoy haciendo tras estar verdaderamente enganchado al juego que voy a analizar. Fortune Seller me ha atrapado de una forma que no esperaba y he entrado en un bucle que no me ocurría desde Balatro. Así que con esta carta de presentación poco más puedo decir. Ahora sí, pasemos a hablar de Fortune Seller y por qué este redactor tiene un grave problema de adicción con este juego.
La premisa del juego es simple: somos un vendedor de una tienda de antigüedades que está regentada por un misterioso personaje y tenemos que vender objetos a los clientes. Parece simple, ¿verdad? Pues no lo es tanto si te digo que cada día la cuota irá aumentando y, si no llegamos a la que hay establecida al final del día, el dueño de la tienda se cobrará el restante con nuestra vida. Vale, hasta aquí bien, pero ¿cómo vamos cumpliendo con la cuota? Pues llenando el inventario de los clientes. Tendremos una serie de objetos disponibles para ir vendiendo y así alcanzar el importe requerido para vivir un día más. Al principio tendremos poco tanto de deuda como de objetos para vender, pero según vayamos avanzando en la partida iremos desbloqueando nuevos objetos para vender y poder alcanzar la cuota necesaria con más facilidad.

Hay que decir que el inventario del cliente está limitado por casillas, ya que cada objeto ocupa una cantidad determinada de ellas, así que tendremos que elegir muy bien qué objetos y qué posiciones ocupar si no queremos quedarnos a las puertas de superar el día. Pero si, como yo, vosotros os habéis tirado horas gestionando el inventario en Resident Evil 4 para que todo quede vistoso y ordenado, no deberíais tener problemas para llenar el inventario del cliente de la forma más satisfactoria posible, aprovechando todo el espacio que ofrece. Si no tenéis experiencia en ello, igualmente se aprende rápido, así que no hay por qué preocuparse.
Ahora bien, para llegar a la puntuación requerida podemos usar los arcanos del tarot, los cuales nos darán una serie de modificadores para ayudarnos a alcanzar la puntuación necesaria para poder seguir vivos. Estas cartas pueden ir mejorándose con el -poco- dinero que obtendremos al finalizar el día, pero como también podremos comprar diferentes objetos tendremos que elegir bien qué nos interesa más: si mejorar ese bonificador para que en lugar de 500 nos sume 1000 al multiplicador o si queremos un nuevo objeto para tener más mercancía y así poder cubrir nuestra deuda.
Los objetos son de diferentes tipos y en el inventario del cliente hay algunos multiplicadores para cada tipo de objeto, lo cual da una capa extra a la jugabilidad. Pero mirad bien, porque al igual que hay multiplicadores positivos también hay negativos. Hay que leer bien dónde pones ese objeto antiguo que a lo mejor crees que estás aprovechando en un «x2 en objetos de herencia» y lo que estás haciendo es colocarlo en un «x0 en objetos de herencia», haciendo que todo el cálculo que hiciste para llegar a pagar tu deuda sea insuficiente. Hay un bonus por llenar el maletín al 100%, así que siempre que sea posible trata de llenarlo aunque sea con objetos baratos.

Pasamos a hablar de la deuda. La primera semana es fácil de superar, pero a partir de la segunda semana la deuda sube enormemente la dificultad y, aunque yo haya reconocido estar viciado, no he logrado superarla por el momento. Aquí considero que deberían hacer unos ajustes en el balance, porque pese a todas las ayudas que hay para multiplicar la puntuación, el último día de la semana, el cual suele consistir en un evento especial que hace las veces de jefe, hace que la dificultad se dispare exponencialmente, cosa que obliga a empezar la partida de nuevo.
¿No había dicho que era un roguelike? Fallo mío. Lo bueno es que los objetos y cartas que vayamos desbloqueando se irán sumando a las sucesivas partidas para tenerlos disponibles y tratar de alcanzar la cuota más rápidamente, ya que sin ellos sería aún más difícil. Por suerte tenemos también, aparte de los arcanos, unas cartas de modificadores que nos ayudarán a mejorar la puntuación y hacer más fáciles los multiplicadores. Hay varios modos de juego, pero hasta la fecha no he logrado desbloquear ninguno. Si este primer modo es difícil y adictivo, no me quiero imaginar cómo de complicados deben de ser los otros por desbloquear; sin duda es un juego que dará horas y horas de entretenimiento.

Fortune Seller es un juego que me ha sorprendido gratamente para bien. Estoy escribiendo estas líneas y ya estoy pensando en acabar y volver a echarme dos o tres partidas más. Eso al menos es señal de que es un juego que puede enganchar por una larga temporada, lo cual se agradece en una época en la que lo normal es que salga el juego de turno, jugar la historia y tratar de llegar a tiempo al siguiente lanzamiento potente. Aquí no hay que preocuparse más que por conseguir la cuota, y eso hace que sea ideal para partidas cortas e ir desconectando entre juego y juego, o para directamente no jugar a otra cosa en un tiempo porque un ser misterioso no hace más que cobrarse el pago de la cuota diaria con tu vida.
Sin lugar a dudas yo recomendaría Fortune Seller a los amantes de los roguelikes desafiantes o a los que ya Balatro les sabe a poco. Aunque sinceramente diría que todo el mundo debería probarlo. Una vez lo pruebes entenderás por qué digo que estoy tan enganchado a algo que parece tan simple como llenar un maletín y que el multiplicador te permita superar el nivel. Solo si lo pruebas entenderás por qué de otros juegos se sale y de Fortune Seller no.
