Hace ya unos 5 años desde que la primera entrega de este título me cautivó, Clover Bite nos trajo GRIME, sin duda uno de los metroidvania que mejor logró captar el estilo soulslike, con un cierre casi perfecto, del cual no haré spoiler. Fue un cierre muy notable y un primer trabajo soberbio dentro del género. Hemos estado esta semana jugando la secuela y puedo decir sin lugar a dudas que es muy fiel a la primera, aunque presenta un inicio mucho más lento.

La historia esta vez no va de anatomía ni de partes malformadas, sino que gira en torno a una venganza. El juego gira en torno a las manos y la pintura, simbología muy presente y que le da bastante vida al mundo que conforma esta secuela. La narrativa sigue siendo difícil de seguir, como ocurre en la saga souls, aunque sí se aprecia una mayor profundidad del lore en general.

En cuanto a la jugabilidad, volvemos a un juego con sistema de backtracking, por lo que encontraremos atajos cerrados y zonas que no podremos visitar hasta que consigamos cierto power up. Si me baso en lo jugado, puedo decir que la gran diferencia de GRIME II es que está formado por 3 partes bien diferenciadas: la introducción, por así decirlo, es más lineal y menos laberíntica; un nudo de mundo semiabierto, donde tendremos varios objetivos a la vez; y un desenlace que vuelve a ser más cerrado y guiado por niveles. Esta estructura del mundo hace que, en ocasiones, nos sintamos algo perdidos con la amalgama de contenido que vamos encontrando. Esto, junto con la idea de no tener mapa hasta que lo encontremos, como si fuese Elden Ring, nos hace dar largos paseos a oscuras, sin saber siquiera muy bien dónde estamos. Además, hay secciones de plataformas variadas que nos recompensarán con suculentos ítems que no son obligatorios, pero sí vienen realmente bien.

Porque en esta secuela algo que se ha potenciado es que los consumibles se recargan, y esto podemos verlo cuando visitamos un sustituto, que hace de hoguera, donde además podremos subir de nivel y teletransportarnos entre sustitutos de áreas ya desbloqueadas. Hago inciso aquí porque, si no tenemos el mapa, podemos retroceder, pero no podemos teletransportarnos de vuelta al sustituto anterior sin antes haberlo descubierto de nuevo. Además, también podremos gestionar los moldes.

Y esto se debe a que GRIME II cuenta con un gran añadido que le da un poco más de complejidad al combate que encontrábamos en la primera entrega: Las presas pequeñas nos entregarán su molde, lo que nos permite usarlas como si fueran invocaciones. Si conseguimos derrotar un número determinado de ellas, el juego nos recompensa con un molde permanente. Esto permite crear builds centradas en invocaciones literalmente, aunque hay más profundidad detrás.

En esta ocasión podemos subir 5 atributos: Salud, Voluntad -estamina-, Fuerza, Destreza, Resonancia -que permite potenciar el daño de rasgos pasivos- y el nuevo atributo, la Divergencia, el cual básicamente nos permite mejorar el daño de nuestros moldes. No es un sistema extremadamente amplio y te puedes basar en subir solo dos atributos, pero da libertad al jugador para hacer builds más complejas e incluso basarlas únicamente en invocaciones, lo cual resulta bastante entretenido gracias a la variedad de moldes, cada uno con una forma única de atacar.

Se ha aumentado también el número de presas. Las presas medianas nos darán cristales que podemos cambiar por habilidades pasivas, y también encontramos grandes presas que nos darán nuevos movimientos, como el doble dash en el aire y nervios cinéticos, los cuales nos permiten aumentar la capacidad máxima de vida o energía de forma permanente.

En dificultad, diría que es más fácil que la primera entrega, ya que esta vez sigue más el patrón que seguía Elden Ring y nos da más libertad, por lo que si nos quedamos atascados con una gran presa, no hay problema: tendremos otros objetivos que podemos derrotar con los que hacernos más fuertes y mejorar nuestra habilidad. Esto le da un aire de frescura y lo asemeja más a una entrega más abierta y menos lineal.

El sistema de armas también se ha ampliado, aunque diría que aún no se le saca todo el partido que merece. En esta ocasión, he vuelto a completar el juego con el arma del principio y priorizando solo dos valores, pero sí es cierto que se ha mejorado el sistema. Hay armas que son capaces de afectar el escenario y ayudarnos con las secciones de plataformas y puzles. Además, a medida que completamos el progreso de caza, estas irán evolucionando visualmente.

El apartado técnico no nos ha dejado insatisfechos tampoco. El juego tiene una excelente compatibilidad con mando y se mueve perfectamente en Steam Deck la gran mayoría del tiempo. Lo he jugado en la consola de Valve y la única pega es que el texto puede quedar bastante pequeño, pero por lo demás el juego rinde genial con una tasa estable de 60 fps con gráficos en alto.

El apartado artístico es sin duda uno de los grandes fuertes de la saga, y en esta entrega se ha reafirmado. La gran variedad de biomas diferentes, la enorme variedad de enemigos y los personajes hacen que el mundo se sienta muy vivo, en gran parte por sus fondos completamente animados y grotescos. Se nota mucho la influencia de la pintura, y esta vez cuenta con una paleta de colores más viva.

En el apartado sonoro no se queda atrás tampoco. El título cuenta con una excelente banda sonora compuesta por la friolera de 75 temas y comandada por Alex Roe, que ya puso la música en la primera entrega. Con un aire coral y un equilibrio con instrumentos de cuerda, logra crear un ambiente lúgubre y oscuro que nos acompaña y se intensifica a medida que se abre el juego. No es el mejor de los apartados, pero se trata de uno muy destacable. Además, el título viene subtitulado a 10 idiomas entre los que se encuentra el castellano.

En definitiva, Clover Bite lo ha vuelto a hacer con esta secuela y nos trae un excelente título dentro del género metroidvania que sin lugar a dudas puede estar en lo más alto de la cúspide. Al igual que su antecesor, consigue mezclarse muy bien con el género souls y en esta ocasión lo potencia, dejando un regustillo único. Por lo que si no sabes qué jugar y te gusta el género souls o el metroidvania, esta es una gran recomendación, que podemos encontrar por un precio cercano a los 25 euros y está disponible en PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Además, si ya jugaste la anterior entrega, se puede quedar por unos 21 euros, un precio más que recomendado para las más de 40 horas que ofrece el título.