Ya está, por fin se ha dado la ocasión. Después de veinte años, uno de los juegos más laureados del rol sale de los ordenadores y aterriza en el mercado de las consolas, acompañado por otro título notable de la época. Planescape Torment & Icewind Dale nos trae dos de los míticos juegos basados en Dungeons & Dragons y los Reinos Olvidados, que junto a la colección de Baldur’s Gate y el futuro port de Neverwinter Nights, cubrirán un hueco que hasta ahora había sido imperdonable para los usuarios de consolas. ¿Cumple esta conversión?

Un humilde menú nos abre las puertas de este recopilatorio. ¿Empezaréis en los Reinos Olvidados u os adentraréis en la locura de los planos?

Una adaptación impecable.

Si alguna vez habéis jugado a estos juegos en ordenador, seguro que os preguntáis cómo demonios se puede trasladar un título de point & click de esta complejidad a un mando. Pues tanto Beamdog como Skybound han sabido solventarlo de forma más que notable. Para empezar, el control del grupo para la simple exploración pasa a ser directo, algo que personalmente hace tanto que no puedo sino dar las gracias por esto. Lo confieso, nunca me gustó moverme a base de clicks constantes según se desplazaba la pantalla y se despejaba el terreno inexplorado, si bien para el combate sí que puedo manejarme, pero en el movimiento más puro me gusta tener el control total, y es lo que aquí tenemos de base, aunque podamos activar el cursor con un toque a la cruceta para así ir a algún punto quizá demasiado concreto para la vista isométrica.

El resto de controles si bien no son especialmente intuitivos, una vez los estudiamos un poco se vuelve bastante sencillo moverse y hacer cosas por ambos juegos. Con los botones superiores alternamos entre la selección de personajes, con los gatillos accedemos a sub menús, uno para acciones como lanzar hechizos o usar los objetos rápidos, y el otro para acceder a todos los apartados como el inventario, el diario, o el estado de nuestros personajes.

Además, son juegos que mantienen el altísimo nivel de personalización para nuestra experiencia, pudiendo manejar desde el zoom de nuestra imagen -a mí me gusta tener la cámara bastante lejos para tener mayor campo de visión-, hasta toda la batería de opciones para configurar la auto-pausa en combates, pasando por todas las opciones de dificultad disponibles. Para juegos que tienen 20 años, se ha conseguido que la experiencia a los mandos sea todo lo placentera posible.

Jugar estos juegos en consola es un sueño. Y la transición ha sido fantástica.

Un pequeño gran lamento.

Como digo, estos ports son fantásticos en cómo se adaptan a nuevas plataformas, con el gran desafío que eso presenta cuando se es tan complejo a nivel jugable. Además rinden de forma estupenda, en modo portátil de Nintendo Switch va genial, son altamente configurables, vienen con todo el contenido… Pero hay una pega que desgraciadamente viene de lejos.

Con Icewind Dale no tengo mucho más que decir, es el mismo juego que salió en su día adaptado a las nuevas plataformas, nos sigue permitiendo crear nuestro grupo de aventureros y demás, y llega en perfecto castellano. No así Planescape Torment, que a gusto de un servidor era el plato gordo entre todos estos juegos que llegan ahora a consolas.

Planescape Torment está en varias lenguas, incluida la de Shakespeare -con la que he jugado yo-, pero no así la de Cervantes. En otros géneros y en juegos modernos quizá me molestaría menos, mismamente ha salido recientemente Disco Elysium del que todo el mundo habla maravillas y se encuentra en el mismo caso, sin castellano, pero un juego tan añejo, tan largo, y con tantísimo texto como uno de sus principales atractivos… debería haberse hecho el esfuerzo.

Planescape Torment es un título con muchísimo texto. Si no estás acostumbrado al idioma se te puede hacer cuesta arriba.

Conclusiones

Los ports que nos ha traído Meridiem Games son geniales. Beamdog y Skybound han trasladado la experiencia completa a Playstation 4, Xbox One, y Nintendo Switch sin perder nada por el camino, lo cual es un hito en juegos tan legendarios. La única pega es que Planescape Torment nos llega sin castellano, pero si estás versado en el idioma de Gran Bretaña o en alguno de los otros incluidos, es un juego por el que deberías soltar lo que te pidan para jugarlo. Porque no nos olvidemos que Planescape Torment, si bien en su faceta de combate no es una maravilla, en todo lo demás -atmósfera, guion, posibilidades a la hora de rolear, y demás- es uno de los grandes juegos de la historia que llega por primera vez fuera del PC. Y Icewind Dale es un gran juego de rol que permite trasladar fantásticamente la sensación de los juegos clásicos de Dungeons & Dragons. En definitiva, que estos ports son un regalo y que ojalá sigan llegan más clásicos inéditos en consolas.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Meridiem Games