Con este artículo para acabar el año, voy a aprovechar la temática del juego para hablar de un problema latente en la industria de los videojuegos, y es que como muchos sabréis, 2025 ha sido el año de las desapariciones. Un año extraño, casi trágico, en el que tanto grandes como pequeñas empresas del sector han tenido que cerrar sus puertas. Novarama, creadores de la saga Invizimals, Tequila Works, conocido entre otros por Rime, y Pendulo Studios, responsables de BlackSad y la saga Runaway, han desaparecido durante estos meses. Incluso la ola de despidos de MercurySteam nos hace pensar que el gigante madrileño podría ser el siguiente en caer, algo impensable hace unos años.
Pero no solo hemos visto desapariciones en el sector de los videojuegos. En cine llegó a taquilla Weapons, la llamada película más terrorífica del año, con una trama centrada en la desaparición de unos niños y un giro de guion de lo más interesante. Y justo por eso, hoy vengo a hablaros de algo parecido, ya que el juego del que os hablo también gira en torno a una desaparición: la de Elliot Laire. Radiolight es un thriller con un toque ochentero creado en solitario por Krystof Knesl, y desde el primer minuto deja claro que busca jugar con esa atmósfera inquietante propia de la década.

Os pongo en situación. Nos encontramos en el año 1985, donde nos ponemos en la piel de Ethan, un oficial de policía encargado de encontrar a un guarda del parque nacional de Ashwood Creek. Pero hay más: cuatro días antes, en ese mismo parque, había desaparecido un joven Boy Scout llamado Elliot Laire. Ethan se adentrará en las profundidades del bosque, donde no todo es lo que parece. Por suerte, al igual que ocurre en Firewatch, aquí tendremos un walkie-talkie con el que podremos comunicarnos con Robert, un viejo amigo y jefe de policía de nuestra ciudad. Juntos deberán ir encontrando pistas y desentrañar el misterio para descubrir la verdad. La narrativa es acertada y, con su trama misteriosa, logra enganchar desde el primer momento. De hecho, el juego comienza en la casa de Ethan, permitiendo al jugador empatizar con él desde lo cotidiano. Este inicio nos deja ver cómo protege a su familia, y gracias a los diálogos con Robert iremos conociendo detalles del pasado del protagonista.
Radiolight se presenta como un walking simulator en primera persona, donde pasaremos gran parte del tiempo peinando el misterioso parque de Ashwood Creek. Por suerte, Ethan puede correr y saltar libremente, así que no se trata solo de avanzar en línea recta. En el camino podremos encontrar documentos y objetos que aportan contexto y permiten que la historia fluya de manera natural. El juego es muy lineal, sí, pero si exploramos a fondo desbloquearemos diálogos adicionales que profundizan aún más en la vida del protagonista. También encontraremos algunos enemigos, aunque estos encuentros son limitados y la muerte no supone un castigo real, algo que encaja bien con el ritmo que propone.

Ethan también tendrá acceso a un pequeño inventario. Como oficial de policía no dispondrá de un arsenal de objetos, pero sí contará con un mapa, un walkie-talkie, una linterna y una radio. Con el walkie podremos contactar con Robert e informarle de todo lo que vayamos descubriendo. La radio, en cambio, tiene bastante más uso del que parece, ya que no solo sirve para escuchar música o alguna transmisión: también nos permite seguir las actualizaciones del tiempo y recibir avisos de seguridad. Hay algún detalle más que no menciono porque sería entrar en terreno de spoilers, y merece la pena descubrirlo jugando.
En lo visual, el título apuesta por una paleta de colores apagados y oscuros que juega muy bien con la iluminación, generando una sensación de tensión constante que funciona de maravilla con el estilo del juego. La ambientación y los escenarios están muy conseguidos, favoreciendo la inmersión y transmitiendo esa mezcla de calma y peligro que acompaña al bosque. El punto negativo lo encuentro en los NPC que vayamos encontrando. Se nota que no es el fuerte de Knesl: tienen un estilo algo caricaturesco y unas animaciones demasiado rígidas. No encajan del todo con la estética general ni con su tono. De hecho, al principio pueden sacarte un poco de la experiencia que Radiolight intenta transmitir. El juego es compatible con mando, aunque recomiendo jugarlo con teclado y ratón, porque la experiencia en primera persona se siente más fina de esa manera.

En lo sonoro, Radiolight apuesta por un diseño ambiental basado en temas suaves que acompañan la exploración por Ashwood Creek. A medida que avanza la historia, esos temas se vuelven más graves para transmitir la tensión creciente. Además, el título viene doblado con un trabajo sorprendentemente bueno, con voces que casi parecen de actores reales. Los subtítulos llegan en varios idiomas, entre ellos un castellano perfecto que ayuda a meterse todavía más en la aventura.
En definitiva, estamos ante un juego con una duración aproximada de cuatro o cinco horas, con poca rejugabilidad pero muy recomendable por el misterio que envuelve a Ethan. El apartado visual y sonoro cumplen muy bien y la trama consigue mantener la curiosidad hasta el final. Si buscas desconectar un fin de semana o tienes poco tiempo para jugar, Radiolight puede ser justo el tipo de experiencia corta y envolvente que te apetece.
