City Tales – Medieval Era ha estado en Early Access durante meses, pero por fin ha llegado el día de su lanzamiento oficial. Su desarrollador, llamado Irregular Shapes, tiene un nombre bastante irónico, ya que en el juego estaremos haciendo todo el rato zonas con formas totalmente irregulares. Hasta el propio logo del título sirve como ilustración perfecta de lo que haremos durante la partida, dando ya una pista bastante clara del enfoque que propone el juego.

Por si alguien no lo conoce, City Tales – Medieval Era es un juego de administración donde haremos crecer un territorio, pasando de ser un humilde pueblo a convertirlo en una ciudad hecha y derecha. El objetivo principal del título es administrar los recursos disponibles y construir los edificios correctos para poder suplir todas las necesidades de nuestros ciudadanos. El juego se centra de forma muy clara en una mecánica concreta y la explora prácticamente en su totalidad. Si el crecimiento y la gestión de una ciudad no te llaman la atención, es posible que este título no sea para ti.

De hecho, nada más empezar veremos uno de los cambios más importantes que tiene City Tales – Medieval Era respecto a otros juegos de estrategia y gestión. En este juego no existe un generador de oro como tal; no hay edificios dedicados exclusivamente a producir dinero, y aunque algunas misiones nos darán oro como recompensa, no será suficiente para sostener una ciudad por sí solo. Para producir oro tendremos que mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Esto suena a locura total, es quizás lo contrario a lo que hacen nuestros políticos, pero dentro del juego funciona sorprendentemente bien y le da bastante personalidad al conjunto.

Si nuestro ciudadano tiene acceso a agua y comida, sobrevivirá. Si además añadimos un mercado, avanzará. Y si construimos una iglesia, una escuela y un teatro, prosperará. Esta es la base del juego y hay que reconocer que resulta realmente entretenida a largo plazo. Habrá dos tipos de edificios: aquellos que construimos dentro de distritos y los que se colocan fuera de ellos. Los primeros son los más comunes, ya que es donde están nuestros ciudadanos viviendo. Construiremos un distrito y este se llenará automáticamente de casas. Los edificios que hagamos, como fábricas o edificios públicos, moverán a algunos ciudadanos, pero es un sacrificio que estoy dispuesto a hacer si eso significa una ciudad mejor organizada. Por otro lado, los edificios de granjas o plantaciones estarán fuera de los distritos, normalmente en las afueras de la ciudad.

Para que cualquiera de estos dos tipos de edificios funcionen correctamente, necesitan de un capataz. Pondremos a uno de nuestros seguidores, antiguos amigos y fieles escuderos que nos ayudarán en nuestra misión. Aunque los edificios funcionarán de manera autónoma poco después de que nuestros capataces los organicen, es importante no perderlos de vista, ya que potenciarán la productividad del edificio e irán aprendiendo esa labor con el paso del tiempo para mejorar aún más su rendimiento.

Estos compañeros también nos darán misiones secundarias, que podremos escoger cumplir o ignorar según nos convenga. Muchas de ellas, como ya he comentado, nos darán oro, y serán el empujón final para poder mejorar un edificio público a su siguiente nivel. Estas misiones, incluidas las principales, son bastante directas: conseguir suficientes recursos de algo en concreto o alcanzar un número determinado de ciudadanos en nuestra ciudad. En mi opinión, creo que City Tales – Medieval Era debería añadir algo más de variedad en sus misiones, ya que aunque son funcionales y no hacen falta para el desarrollo básico del juego, tampoco aportan demasiado en forma de narrativa o contexto.

La interfaz del juego está realmente bien elaborada y tendremos claro lo que necesitamos en cada momento. En la zona superior izquierda de la pantalla se muestran las materias primas, y si clicamos en ellas veremos los productos semielaborados o los bienes de consumo. Este sistema puede recordar bastante a un The Settlers, donde los recursos, encontrarlos y almacenarlos eran uno de los objetivos principales de la saga. City Tales – Medieval Era toma esa idea y la usa en su beneficio, y sinceramente el resultado está muy conseguido y resulta bastante intuitivo.

City Tales – Medieval Era nos ofrece tres modos de juego que van incrementando en dificultad. En realidad, la dificultad se ve reflejada principalmente en el mantenimiento de los distritos. Cuanto más difícil sea el modo, menor será la zona de influencia de un edificio, así que tendremos que repetirlos con mayor frecuencia. Eso significa menos ciudadanos disponibles y más dinero que gastar en mejorar y mantener las construcciones. La dificultad está bien medida y la jugabilidad se siente diferente a otros juegos del género. Además, tendremos acceso a un modo libre llamado “pintor”, donde dispondremos de todas las opciones desbloqueadas. Es ideal para aquellos poco pacientes que no quieren ver el proceso completo y prefieren ir directamente a las fases más avanzadas del juego, con ciudades enormes y totalmente desarrolladas.

Visualmente, City Tales – Medieval Era es un juego precioso, muy colorido, con diseños cartoon pero muy característicos. Tanto los edificios como las ilustraciones de los personajes transmiten alegría, y lo mismo ocurre con el tono general del juego. Olvidaos de los juegos grim dark; aquí la positividad está a la orden del día y se agradece. Ocurre algo parecido con la música, que incluye temas alegres con coros y una voz femenina cantando melodías muy agradables. Si habéis tenido un día duro en el trabajo, basta con abrir City Tales para olvidaros de todos los problemas durante un buen rato, creedme.

En conclusión, City Tales – Medieval Era es un juego de gestión competente que acierta donde tiene que hacerlo. Se centra en una mecánica concreta y la explora y exprime lo suficiente como para resultar interesante durante muchas horas. Creo que no es un juego para todo el mundo, pero aquellos a los que les guste lo que he explicado encontrarán aquí un señor juego. Y si sois de los que juegan simplemente para relajarse, el modo fácil y el tono alegre de la propuesta lo convierten en una opción inmejorable para una partida tranquila después de un día más en este lúgubre mundo.