Este análisis ha sido realizado en Nintendo Switch 2 mediante una copia cedida por PLAION

Cuando se anunció que Resident Evil Requiem llegaría a Nintendo Switch 2 pocos podían esperar que Resident Evil 7 biohazard y Resident Evil Village lo hicieran también el mismo día. Es cierto que los usuarios de Switch ya habían podido disfrutar de este título mediante streaming, con una versión Cloud del título de Capcom, pero no hay nada como poder tener acceso a este título de forma nativa. Aquí, igual que con Village, Capcom ha empaquetado el juego principal junto con todo su contenido adicional, permitiéndonos vivir la experiencia completa de un survival horror que marcó un antes y un después en la franquicia.

En Resident Evil 7 encarnamos a Ethan Winters, un hombre corriente empujado a circunstancias aterradoras mientras intenta encontrar a su esposa desaparecida. La búsqueda lo lleva a una vieja y decrépita casa en Louisiana donde pronto queda claro que las apariencias engañan y que los horrores que aguardan dentro no se limitan a lo paranormal. La narrativa se construye sin recurrir a excesivos giros espectaculares, sino a través de una atmósfera opresiva que nos hace sentir siempre a punto de ser sorprendido. Está contada en primera persona, un giro que en su momento fue todo un soplo de aire fresco para la saga y que en esta versión sigue funcionando como un imán para la tensión.

En cuanto a la jugabilidad, esta entrega regresa a las raíces del survival horror, gestión de recursos, inventario limitado, encuentros calculados con enemigos y un entorno que siempre parece más grande y peligroso de lo que realmente es y nos puede llegar a oprimir. Ese diseño se traduce en una experiencia donde cada bala cuenta y cada paso hacia adelante está lleno de incertidumbre. Las salas de guardado son refugios temporales, momentos para respirar antes de volver a enfrentar lo desconocido.

La Gold Edition, como su nombre indica, no se limita al juego base. Incluye todo el contenido descargable lanzado originalmente: Banned Footage Vol. 1 & 2, Not A Hero -donde veremos a nuestro querido Chris Redfield-, End of Zoe, y otros extras que amplían no solo la duración sino también la riqueza narrativa y la variedad de experiencias jugables. Algunos segmentos, por ejemplo los contenidos adicionales de Banned Footage, exploran aspectos oscuros y perturbadores de la historia familiar que dan más contexto a los sucesos principales y aportan matices adicionales a la ya intensa ambientación de la aventura.

Técnicamente, esta versión de Switch 2 cumple a la perfección sin mayores concesiones respecto al resto de plataformas. A diferencia de la anterior versión basada en la nube de Switch original, aquí tenemos una edición nativa que aprovecha el hardware de la consola sin costes mayores. Los 60 fotogramas por segundo se mantienen de forma muy consistente ya sea en modo televisión o en portátil, lo que no solo favorece la fluidez de movimiento sino que también refuerza la sensación de control y tensión que caracteriza a este título.

Visualmente, Resident Evil 7 en Switch 2 se mantiene fiel a la versión original. No veremos efectos de trazado de rayos ni texturas de ultra‑alta resolución como en consolas más potentes, pero el juego luce sólido y atmosférico, con una ambientación oscura que se presta perfectamente a la historia que cuenta. En modo dock, la imagen es nítida y coherente, mientras que en portátil puede mostrar una ligera suavidad o textura menos definida -un compromiso menor cuando pensamos en la libertad de jugar en cualquier lugar- pero nunca llega a romper la inmersión o dificultar la lectura de la escena.

Ese enfoque técnico -priorizar estabilidad y fluidez por encima de la fidelidad visual extrema- funciona de maravilla en un survival horror como este. Cada paso por el pantano, cada crujido en la vieja casa de los Baker y cada enfrentamiento con criaturas se siente natural y sin tirones que rompan el ritmo. Es evidente el buen trabajo de conversión que ha realizado Capcom creando una versión que técnicamente supera en varios sentidos a la de PlayStation 4 y se acerca al rendimiento de versiones de sistemas más potentes, algo particularmente notable si se piensa en lo exigente que fue este juego en su lanzamiento original.

La respuesta sonora también es uno de los puntos fuertes del juego. El diseño de audio genera tensión incluso cuando no ocurre nada explícitamente peligroso, los pasos resonando en habitaciones vacías, los crujidos lejanos y los gruñidos ocasionales contribuyen a una atmósfera que se siente  siempre inquietante. En el modo portátil, ese diseño funciona igual de bien e incluso puede amplificarse si se juega con auriculares, haciendo que la sensación de miedo se sienta más íntima e inmediata.

Hay momentos en los que el juego puede sentirse familiar para quienes ya hayan experimentado otras entregas de la saga, especialmente en cuanto a ritmo narrativo o tipos de encuentros, pero aquí eso no se siente como un defecto. Más bien funciona como un retorno a lo que hizo grande a Resident Evil, una mezcla equilibrada entre exploración, gestión de recursos, tensión constante y escenas que, sin necesidad de grandes sobresaltos, logran poner los pelos de punta.

Si tuviéramos que poner un pero menor, sería que algunos elementos visuales no están al nivel de lo que ya hemos visto hacer a esta consola, y que en momentos muy específicos puede notarse alguna caída puntual de frames si la escena es especialmente compleja. Nada que llegue a comprometer la experiencia general, pero sí un detalle que merece una mención honesta si pensamos en las expectativas técnicas de los jugadores más exigentes que vayan a elegir esta versión sobre las demás.

Al final, Resident Evil 7 biohazard Gold Edition en Switch 2 no es solo una adaptación más, es una oportunidad para jugar uno de los mejores survival horror modernos en formato nativo y portátil sin grandes sacrificios. Para los que nunca lo jugaron, es la versión definitiva de un clásico que supo revitalizar la saga con una perspectiva más íntima y aterradora. Para los que lo conocen de otras plataformas, es una forma excelente de revivir la aventura con toda su intensidad, ahora en una consola que permite jugar donde, cuando y como quieras.

Creemos que este port merece un lugar destacado en la biblioteca de Switch 2 junto a Requiem y Village, tanto por lo que ofrece como juego individual como por su papel en la consolidación de la saga en la plataforma donde esperamos que anuncien el resto de remakes más pronto que tarde-. Si te atrae el terror que se filtra por cada rincón oscuro y la tensión que no te suelta hasta el último minuto, aquí tienes una versión que hace honor a lo que este juego representa dentro del género y dentro de Resident Evil.