Desde que Bryan Lee O’Malley presentó al mundo a Scott Pilgrim en 2004, la franquicia ha sido un ejemplo de cómo un cómic independiente puede trascender su medio y convertirse en un fenómeno transmedia. La serie de novelas gráficas, concluidas en 2010, contaba la historia de un treintañero canadiense y su vida complicada por amor, música y un ejército de exnovios malignos que debía enfrentar. Lo que comenzó como un cómic con un estilo gamberro, lleno de referencias culturales y guiños a los videojuegos, terminó evolucionando en un universo con bastante repercusión. La prueba de esto es que Scott Pilgrim no se limitó a las páginas impresas, en 2010 se estrenó la película Scott Pilgrim vs. the World, que, aunque con un rendimiento comercial moderado, se ganó un lugar de culto gracias a su estética particular y su sentido del humor. Poco después, el universo del cómic dio un salto a los videojuegos con Scott Pilgrim vs. The World: The Game, un beat ’em up lateral que combinaba pixel art, acción y la banda sonora de Anamanaguchi, logrando capturar la esencia del cómic y convertirla en una experiencia interactiva. Más recientemente, la franquicia se ha expandido con adaptaciones animadas y especiales que han mantenido vigente a Scott Pilgrim y a sus compañeros, hasta la llegada de Scott Pilgrim EX, el juego que nos ocupa.

Este nuevo título llega como una obra independiente que se sostiene por sí misma, aunque respeta y homenajea todo lo que hizo grande tanto al videojuego anterior como a la obra original. Desarrollado por Tribute Games, el mismo estudio que nos sorprendió con Teenage Mutant Ninja Turtles: Shredder’s Revenge, Scott Pilgrim EX ofrece un beat ’em up más amplio y variado que el de 2010, con combates más desarrollados y un mundo bien representado y dinámico. La historia, escrita directamente por Bryan Lee O’Malley, se centra en una Toronto distorsionada por fuerzas caóticas del espacio-tiempo, donde Scott y su grupo de amigos deben enfrentarse a enemigos de todo tipo, desde robots y demonios hasta facciones extrañas que buscan controlar la ciudad -veganos-. Sin ser ninguna maravilla, tenemos un argumento fresco que mantiene la esencia de humor, irreverencia y referencias culturales que caracterizan la franquicia.

La jugabilidad de Scott Pilgrim EX es, sin duda, su punto más fuerte. Desde el inicio, el juego ofrece hasta siete personajes jugables, cada uno con estilos de combate y habilidades únicas. Esta variedad permite plantear estrategias diferentes a nuestro gusto, adaptando la elección del personaje a cada situación y fomentando la cooperación cuando se juega en grupo, el plato fuerte del título. Los combates se sienten ágiles y satisfactorios, con un sistema que premia la creatividad y la combinación de ataques, y que evita que la acción se vuelva repetitiva a las primeras de cambio. El título mantiene la esencia de los beat ’em up clásicos, pero añade elementos más contemporáneos como progresión de personajes, mejoras de habilidades, objetos que alteran el rendimiento en combate y un sistema de combos de fácil ejecución. Además, el juego soporta cooperativo local y online para hasta cuatro jugadores, con un sistema de “drop-in/drop-out” que facilita sumarse o retirarse de una partida sin interrumpir la acción. Todo un acierto dado que el juego se disfruta mucho más en cooperativo.

En cuanto a exploración y estructura, el juego apuesta por niveles más abiertos y variados que los lineales que los que conocimos en 2010, permitiéndonos interactuar con el entorno y descubrir secretos mientras avanzamos. Hay elementos de personalización y progresión que hacen que cada personaje tenga una marcada diferenciación y que las decisiones en combate importen. La variedad de enemigos y jefes nos asegura un buen ritmo que se mantiene constante y que nos obliga a adaptarnos a cada situación, manteniendo el desafío sin caer en la frustración, gracias también a una cuidada curva de progresión de la dificultad, la cual no se siente injusta.

Eso sí, si nos detenemos demasiado en tareas secundarias o en recorridos repetidos, puede aparecer cierta sensación de reiteración o repetitividad, especialmente en partidas largas, ya que el sistema de combate, aunque sólido, no siempre evoluciona con la misma intensidad que en otros referentes recientes del género. Como ya hemos indicado, los distintos modos cooperativos fomentan la colaboración entre jugadores, ya que ciertos enemigos o situaciones particulares requieren trabajo en equipo -por supuesto el juego se puede jugar en solitario en todo momento-, creando situaciones de lo más divertidas y, a veces, hilarantes entre jugadores. Los elementos de rejugabilidad, como secretos, mejoras y desbloqueables, añaden un incentivo adicional para seguir explorando y perfeccionando habilidades, fomentando que volvamos varias veces al juego después de haber finalizado la historia.

El apartado técnico y audiovisual de Scott Pilgrim EX está cuidado hasta el último detalle. Tribute Games ha sabido mantener la estética de pixel art que caracterizaba al juego de 2010, pero la ha llevado a un nivel más expresivo y dinámico. Los escenarios de Toronto, aunque estilizados, están llenos de detalles y muy bien realizados, y las animaciones de los personajes son fluidas, llenas de carácter y humor. La banda sonora, nuevamente a cargo de Anamanaguchi, acompaña perfectamente la acción, los temas electrónicos y rockeros mantienen el ritmo de los combates y refuerzan la identidad de la franquicia, logrando que música y juego se sientan inseparables. Los efectos de sonido también contribuyen a la sensación de impacto y contundencia en el combate, y aunque el juego puede tener momentos de caos visual intenso, nunca se pierde claridad en la acción.

En conclusión, Scott Pilgrim EX es un título que cumple con creces tanto las expectativas de quienes disfrutaron el título de Ubisoft de 2010 como de nuevos jugadores que busquen un beat ’em up moderno, profundo y divertido, sin perder la esencia que convirtió a la franquicia en un fenómeno de culto. Tribute Games ha vuelto a coger una obra del mundo del cómic y le ha sabido imprimir su sello, con historia original, personajes carismáticos, combates variados, progresión satisfactoria y un apartado audiovisual a la altura. Para quienes ya conocían el juego de 2010, EX ofrece una evolución clara, para los nuevos jugadores, es una entrada sólida al universo de Scott Pilgrim, accesible y divertida. En definitiva, estamos ante un juego que no solo honra su legado, sino que lo expande, ofreciendo horas de diversión, cooperación y desafíos. No es perfecto, hay que saber conectar con su universo y se puede caer en la reiteración, pero a nosotros nos parece un gran juego.