La siguiente obra de los creadores de Bastion es Transistor, un RPG de acción con un gran donde su sistema de combate y ambientación son sus mejores bazas. Corto pero bello, intenso y desafiante.

Transistor es un juego directo que comparte no pocas cosas con Bastion, siendo la principal una narrativa integrada en la acción y el combate y la perspectiva isométrica. Transistor es el arma que empuñamos y que además pone la voz a la narración. La protagonista de la historia es Red, una cantante que ha perdido la voz y que inicia un viaje esclarecedor en busca de venganza por aquellos que le provocaron esta pérdida.

Los entornos de Transistor son desolados ambientados en un futuro ciberpunk, plagados de enemigos y con poco lugar para la exploración, pero sí para indagar en lo que ha ocurrido. La propuesta jugable se basa en avanzar por zonas lineales y acabar con los enemigos para seguir progresando en una historia que se alarga unas 6 horas. No es así ni un juego largo ni un juego que invite a perdernos, explorar, farmear…Es un juego que ofrece lo que tiene desde el principio y es honesto en este sentido con el jugador. Pocas horas pero bien medidas y muy disfrutables, donde el excelente combate, las habilidades que conseguimos son el motor que invita a seguir a los mandos. A esto hay que sumar la historia y el trasfondo invitan igualmente a seguir pegados a la pantalla.

La principal baza de Transistor es su sistema de combate que es divertido, ágil y retador. Si bien podemos pensar que aporreando botones saldremos airosos en los primeros compases, a poco que avanzamos vemos que esto no es así. El juego permite acción directa y jugarlo con un RPG de acción al uso, pero su potencia radica en poder para el tiempo y planificar una serie de ataques y movimientos que una vez que pongamos en marcha el tiempo se ejecutan en el orden planeado. De este modo se pone de relieve un componente estratégico que hace los combates bastante divertidos y sesudos.

Nos movemos libres por el escenario cerrado y plagado de enemigos. Los botones tienen ataques y habilidades asignados y una vez iniciamos el modo «stop», tendremos que gestionar una barra de tiempo que se consume a medida que añadimos ataques y movimientos a la cadena. Hay que colocarse bien, pensar en la mejor forma de afrontar el combate y gastar nuestro tiempo para luego pasar a ejecutar todas las acciones planeadas de forma secuencial. Es realmente sencillo de hacer pero tiene bastante más miga de la que parece una vez avanzas, aprendes habilidades que combinar y van apareciendo nuevos enemigos con nuevas mecánicas. Me ha recordado cuando jugaba a UFO y te gastabas las unidades de tiempo de un turno y luego pasaba todo a la vez. Además las habilidades que conseguimos son seleccionables y esto dota de cierta libertad de personalización al juego y a la forma de encarar los combates.

El estilo artístico es maravilloso

La única pega es que a la larga se puede hacer ligeramente monótono, porque poco más que combatir es lo que podemos hacer en Transistor, aunque su combate es muy satisfactorio. La fórmula es divertida y la ambientación absorbente, pero ahí acaba el juego. No se encuentran razones para ir más allá. Da la sensación de que había algo más grande detrás de este sistema de combate o de este mundo y nos quedamos con ganas de explorar y descubrir más, pero eso no quita que juego sea excelente. Y es que además lo compensa con una narrativa muy bien llevada y una duración justa para las mecánicas que ofrece y lo que pretende contar. Lo que sí es cierto es que el juego invita a rejugarlo introduciendo variantes para hacerlo más complicado.

Las zonas de combate son cerradas y llenas de enemigos

Gráficamente es un juego que destaca por su estilo artístico como se puede apreciar en cualquier video o captura. No hay demasiadas animaciones pero las que hay son bellas, porque Transistor es un juego hermoso de jugar y de ver. También lo es la música y su combinación de sonidos electrónicos y cantados que contribuyen de forma magnífica a la narrativa. Merece la pena escuchar su banda sonora y deleitarnos con sus melodías. Es un juego que transmite sentimientos y eso lo hacen pocos juegos.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Supergiant Games