Queridos hijos del metal, no espereis más porque ya está aquí, ya lo tenemos entre nosotros: El esperado Valfaris ha salido a la venta, el nuevo juego de Steel Mantis  y distribuido por Big Sugar que ha cosechado buenas críticas desde el mismo momento de su anuncio. Ya os dejamos unas primeras impresiones de la demo aquí en 33Bits -que me alegra decir que han mejorado notablemente- y ahora os traemos su análisis.

Está odisea espacial no podía comenzar mejor: Nos ponemos en la piel de Therion, un cazarrecompensas espacial que recorre la galaxia buscando encargos para ganarse la vida. En uno de sus viajes pasa cerca de su planeta natal, Valfaris, y se da cuenta que este ha sido invadido por unas criaturas extrañas. Raudo y veloz, pone rumbo a su planeta del que una vez fue exiliado con el objetivo de liberar a su hogar y descubrir que ha ocurrido.

Partiendo de esta premisa, vamos a encontrarnos con un shooter de desplazamiento lateral  que se convierte no ya en uno de los mejores del año, sino de toda la generación hasta la fecha. Valfaris se inspira mucho en juegos como Contra, por citar al clásico más representativo del género, aunque pronto veremos que sus semejanzas son pocas y el título de Steel Mantis quiere ir un paso más allá en cuanto a jugabilidad.

Teniendo todo esto en mente, aterrizaremos en nuestro planeta y prácticamente desde el primer segundo ya nos vamos a ver metidos en faena, con enemigos atacándonos desde todas direcciones y aprendiendo a las malas que o nos ponemos las pilas o nos van a comer vivos. Y en la dificultad es donde encontramos uno de los puntos más trabajados del juego, pues ni nos va a resultar un paseo ni nos va a poner en situaciones imposibles, el juego hace un fuerte hincapié en esto de manera que nunca moriremos de manera injusta a causa del juego, siempre será por nuestra falta de habilidad.

El manejo del personaje es simplemente maravilloso y en ningún momento nos dejará vendidos, especialmente a la hora de plataformear y disparar. Contaremos con tres botones a la hora de pasar a la ofensiva: arma principal, arma secundaria y ataque cuerpo a cuerpo. El arma principal nos ofrece el disparo básico y no hay ningún requisito para utilizarla, apuntar y disparar sin más, mientras que el arma secundaria hace una mayor cantidad de daño pero a cambio nos consumirá la barra de energía. El ataque cuerpo a cuerpo también es una buena opción para eliminar enemigos, quizás la más rápida y poderosa, pero nos exigirá pegarnos a los enemigos con el riesgo de ser atacados y perder salud.

Ciñéndose al habitual disparo en 8 direcciones, caminaremos y dispararemos al mismo tiempo con total normalidad, pero si necesitamos más precisión o una buena andanada de fuego rápido, podremos pulsar un botón para dejar a nuestro protagonista anclado en el suelo para disparar a placer sin movernos del sitio. Este mismo botón sirve para activar el escudo, que nos protegerá de los golpes enemigos pero a cambio nuevamente de utilizar parte de la barra de energía, por lo que no podremos utilizarlo permanentemente. Para mejorar la cosa, si activamos el escudo en el momento justo del impacto conseguiremos aturdir a los enemigos o incluso devolver proyectiles. No miento si digo que aprender a manejar el escudo es básico y vital si queremos tener éxito en nuestra misión.

La variedad de armas es apabullante, tanto es así que hasta prácticamente los últimos compases del juego seguiremos consiguiendo nuevas armas. Tendremos todo un arsenal compuesto por pistolas, escopetas, ametralladoras e incluso lanzamisiles, que sea amoldarán al estilo de juego de cada persona y son todo un espectáculo. La gracia de estas armas es que podremos ir mejorándolas en los checkpoints y es conveniente ir alternando entre ellas, esto es útil a la hora de encarar enemigos ya que cada uno suele ser sensible a ciertos tipos de armas.

El mapeado del juego es sencillamente asombroso, el planeta Valfaris es un lugar bastante peligroso inhóspito y así nos lo hace saber el propio juego. Quizás lo que más llama la atención es la discreta transición entre niveles, siendo difícil distinguir el paso de uno a otro y dando sensación de mundo interconectado que en ningún momento nos descoloca. Por lo general el camino va a ser casi siempre lineal, salvo algunos pequeños desvíos sin salida que nos llevarán a conseguir cristales con los que activar los puntos de control o metal sangriento -el elemento necesario para mejorar las armas-. Por ponerle alguna pega este aspecto, la paleta de colores está un poco sobresaturada con colores neón y hay poca variedad cromática entre un nivel y otro, lo que puede provocar cierta monotonía visual.

Pero sin duda en la prueba de fuego la vamos a encontrar en los jefes finales. Cada cierto tiempo nos encontraremos con un enemigo más poderoso de lo normal que cuenta incluso con su propia barra de vida. En estas ocasiones es donde debemos aplicar todo lo aprendido, estos enfrentamientos son duros y nos van a llevar al límite, dónde debemos aprender y memorizar perfectamente la rutina de ataques de cada uno si queremos sobrevivir.

Poco sutil es el cambio el tono de juego, llevando la violencia y la testosterona por bandera. Nos vamos a encontrar sangre, mucha sangre, y violencia desmedida a la hora de ajusticiar a los enemigos. A esto contribuye también la increíble banda sonora, en los que prácticamente a cada momento sonarán temas death metal compuestos por Curt Victor Bryant, antiguo guitarrista del grupo «Celtic Frost». Los efectos de sonido también ayudan a meterse de lleno en la acción, con salpicaduras de sangre y disparos por todos lados que nos dejan muy claro ante qué tipo de juego estamos.

De duración no anda nada mal, pues una partida estándar nos puede durar unas 6-7 horas, todo un logro impresionante en este género en el que la norma es que suelan durar un par de horas a lo sumo. Es cierto que no cuenta con más modos de dificultad ni Nueva partida+ -al menos de momento, se encuentra en desarrollo-, pero estamos ante un juego muy rejugable que no nos importará comenzar otra vez por puro placer y encontrar todos los secretos.

Valfaris es todo un ejemplo de maestría y buen hacer como pocas veces se ha visto. Nadie podía predecir que Steel Mantis, cuyo anterior juego Slain! sufría de varios defectos graves, pudiese aprender de todos sus errores hasta el punto de poder decirle al resto de juegos «así es como se hacen las cosas». Si sois fans de los run & gun, este título se convierte en un auténtico imprescindible del que nadie se va a arrepentir, pero eso sí, solo para tipos muy duros.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Big Sugar