«Gladius Prime era conocido por los eruditos imperiales como un planeta de interés arqueológico. Durante su colonización, se encontraron reliquias antiguas que revelaban indicios de un pasado oculto. Pero se trataba de algo más que reliquias. Algo despertó. Un horror indescriptible de un pasado antiguo. Los ciudadanos de Gladius se encontraron atrapados en una terrible guerra por la supervivencia.

Gladius Prime fue una vez un planeta de paz. Ahora solo hay guerra.»

Con esta premisa nos introducen su nuevo juego los chicos de Proxy Studios, en cuyo haber tienen tan solo dos títulos: Conquest:Divide and Conquer -2010- y Pandora: First Contact -2013-, pero no por ello están faltos de experiencia para poder conseguir llevar con éxito el proyecto que nos ocupa.

Publicado por Slitherine Ltd., a priori, tener entre manos una licencia tan jugosa como es Warhammer 40.000 puede ser un impulso, pero a la vez un riesgo. Aunque Warhammer fue lanzado en 1983, su variante 40.000 no vio la luz hasta 1987, y hace relativamente poco tiempo -en comparación con la longevidad de la franquicia-, se publicó su octava edición, en 2017. Y, durante estos más de treinta años, el universo se ha expandido enormemente saltando desde el juego original hasta juegos de rol -2008, publicado en España por Edge Entertainment-, una película de animación -2010 publicada directamente en formato doméstico-, y una ingente cantidad de literatura y videojuegos de diversa calidad y géneros. Desde juegos de «estrategia en tiempo real» o RTS, hasta juegos de acción en tercera persona pasando por una reciente llegada a la conocida franquicia de Total War.

Con tanta variedad, y también calidad, en los productos licenciados, necesitas, por un lado, conseguir la calidad suficiente para mantenerte en la boca de las recomendaciones que se puedan hacer a un fan de esta, y por el otro necesitas distinguirte de los productos que ya hay en el mercado. ¿Lo habrán conseguido?

Warhammer 40.000: Gladius es un juego de estrategia del tipo X4 -eXploración, eXpansión, eXplotación de recursos y eXterminación de enemigos-. A priori, un primer vistazo al juego que nos ocupa aleja la impresión de otros acercamientos a la estrategia de videojuegos anteriores con Warhammer 40.000 como base, y su visión hexagonal del terreno nos trae a la mente exponentes del X4 como Civilization, pero a medida que nos pongamos manos a la obra con el juego, nos daremos cuenta de que, si bien la base debería ser similar, camina su propio camino y se aleja de ser una suerte de clon del juego de Firaxis con un skin de Warhammer 40.000.

Uno de los primeros aspectos que nos llamará la atención es la aparente falta de un modo campaña tradicional. En su lugar, sin embargo, podemos jugar una partida con cualquiera de las facciones disponibles en el juego base -Marines espaciales, orcos, necrones o guardia imperial- o su contenido adicional y, a lo largo de dicha partida, se nos mostrará la historia de dicha facción y unas misiones relacionadas con dicha historia para poder alcanzar la victoria.

Tras esto nos daremos cuenta rápidamente, si conocemos otros juegos X4, y sobre todo si tras las capturas pensamos en el concepto Civilization, que esto no es un Civilization, es más, que no es un X4 balanceado. Sin embargo, si somos aficionados al universo Warhammer 40.000, no nos extrañará la omisión de la diplomacia en la ecuación, aquí hemos venido a aplastar a todos los enemigos, y cualquier ser que no sea de nuestra facción es un enemigo. Incluso los numerosos tiránidos que nos encontramos desde el principio y que parecen tener la misión clara de ayudarnos a farmear y mejorar el nivel de nuestras tropas y llegar mejor preparados para los enfrentamientos con las facciones enemigas que se presentan como tal.

Y es que en Warhammer 40.000: Gladius el combate es la punta de lanza del juego. A pesar de ser un X4, rápidamente veremos como aspectos como la gestión de ciudades y la expansión están ahí, pero de forma sencilla y bastante limitada, en algunos casos más como con los necrones, que solo pueden expandirse en ciertas casillas concretas. Pero de forma general no creas ciudades que se vayan expandiendo y evolucionando como tal. Aquí has venido a conquistar, y creas las zonas de campaña justas y necesarias para tus objetivos militares, así como la obtención de recursos concreta para dicho fin. La exploración también cobra cierta importancia, pero sobre todo ligada y puesta al servicio de las estrategias de combate. Exista una evidente inmediatez alrededor de las necesidades bélicas de nuestra facción y una carencia de la visión a largo plazo que sí podemos tener en otros exponentes del X4. Incluso la investigación, por un sistema de Tiers y prerrequisitos, estará totalmente ligada a ese pensamiento de arrasar a nuestros enemigos.

Y es aquí donde Warhammer 40.000: Gladius brilla, en el combate. Es suficientemente profundo, pero a la vez dinámico para hacer las delicias del amante del género en general y de la franquicia en particular. Se pueden además ajustar la velocidad de juego dándole más dinamismo si lo preferimos, sin llegar por supuesto a ser un RTS en ningún caso. En todo caso será necesario conocer nuestra facción, las particularidades que tiene, los héroes y sus cualidades que podremos tener de nuestro lado, y gestionar acciones comunes como el ataque en situación de defensa, la disposición defensiva de varias unidades colindantes, la recuperación de nuestras unidades que requerirá de una retirada antes de perder al escuadrón completo… etcétera.

Esta falta de balance entre las 4 X, podría considerarse un aspecto negativo por los aficionados a dicho tipo de juegos, pero no solo le viene como anillo al dedo a la franquicia sino que además ayuda a ser una buena toma de contacto al subgénero para aficionados noveles en el mismo, convirtiendo el juego en una aproximación accesible al X4 y al mundo de Warhammer 40.000. Más allá de eso se trata de una cuestión de gustos y de tener claro qué tenemos entre manos para no llevarse decepciones esperando lo que el juego no ofrece.

Dicho lo cual, una vez sabes lo que ofrece lo que el juego hace, lo hace bien. Aunque tiene algunas decisiones poco comprensibles en el multijugador como la imposibilidad de crear una partida privada o la ausencia de matchmaking, viéndonos obligados a buscar partida de forma manual. Aún así, es un juego que brilla en su multijugador, como no podría ser de otra forma en un juego de estas características.

La ambientación casa perfectamente con lo que se espera de ella, y los amantes de Warhammer 40.000 disfrutarán de poniéndose a los mandos de su facción favorita. Visualmente, tanto las unidades y edificios como los mapas generados de forma procedural, son resultones y están conseguidos, aún sin ser un juego top en este aspecto, lo cual de paso ayuda a que tenga unos requisitos técnicos muy comedidos para el estándar actual.

Recientemente fue lanzada la última expansión del juego, que añade el joven -en términos del universo Warhammer 40.000– e interesante Imperio T’au. Se trata de una facción que no cree en la libertad de elección y que, llevado a un extremo, cree en la esterilización de poblaciones enteras. Es una raza joven -unos 2.000 años de antigüedad- pero ha evolucionado muy rápido siendo considerados una amenaza y siendo casi extinguidos. Para garantizar la supervivencia de la facción se envió la Cuarta Flota para explorar y reclamar nuevos mundos pero, inesperadamente, hemos acabado en Gladius Prime.

Esta última expansión añadirá la interesante historia de los T’au así como 31 unidades nuevas. Esta facción además tiene capacidades como la de utilizar la lealtad para unir a su causa a otras tropas o hundir la moral. Podemos también hacer que los habitantes de las ciudades enemigas se levanten contra sus propios gobernantes como opciones más interesantes que añade esta facción y que ayuda a seguir expandiendo el juego y haciéndolo más interesante.

El sonido cumple perfectamente su función, y la banda sonora es buena y casa a la perfección con lo que se espera de la franquicia. Además, el juego está traducido al español así que los que quieran aproximarse al género tendrán otra ayuda al poder seguir perfectamente la historia y tutoriales que nos guían paso a paso durante la partida, siempre que no los desactivemos, claro.

En definitiva, nos encontramos ante una aproximación al subgénero de la estrategia X4 adaptada al particular universo de Warhammer 40.000 con buen tino y, aunque no hay un balance entre sus partes y se decanta sin ocultarlo por la X de exterminar, con el resto del juego al servicio de ello, está suficientemente justificado por la ambientación y de paso ayuda a darle cierta accesibilidad a jugadores nuevos tanto en el género como en la franquicia. Sabiendo lo que tienes entre manos y no pidiéndole lo que no es, se trata de un juego muy divertido.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Slitherine