Hacía tiempo ya que no analizábamos un juego de horror cósmico en esta web, y si además es indie y de calidad, mejor que mejor. Eclipsium se llama el título que nos ocupa hoy, lanzándose exclusivamente en PC y siendo desarrollado por el estudio Housefire Games y distribuido por Critical reflex, que ya en el pasado publicaron juegos del mismo estilo como MouthWashing o Buckshot Roulette. Es hora de adentrarse en un mundo extraño en donde nada es lo que parece.
Lo cierto es que muy poco nos cuentan sobre la trama de manera explícita. Solo sabemos que controlamos a una persona que se se despierta en una habitación de hospital en la que parece no haber nadie, y cuando sale al exterior, aparece en un mundo extraño y onírico que parece desafiar las leyes de la física. En este sentido, Eclipsium juega con la ambigüedad de su propia trama: ¿Estamos en un lugar real? ¿Es todo una ensoñación febril fruto de nuestra hospitalización? ¿Por qué estamos allí y cual es nuestra misión? En ningún momento nos responderán a estas preguntas -o no a todas-, quedando todo más bien a la libre interpretación del jugador.

En cuanto a la jugabilidad, no esperemos nada revolucionario. Estamos principalmente ante un walking Simulator en el que tendremos que recorrer es extraño mundo desde el principio hasta el final. De hecho los controles se basan únicamente en movernos con las flechas de dirección, un botón de salto y otro para interactuar con objetos, fin. Y si bien tiene poca variedad jugable, la verdad es que caminar por ese extraño mundo y ver lo que nos depara el siguiente tramo es un motivo más que suficiente para continuar jugando.
A lo largo del juego, nuestro personaje tendrá flashbacks de su vida pasada, lo cual le servirá como experiencia para aprender alguna habilidad nueva que le ayude en su odisea. Algunas de estas habilidades pueden ser convertir nuestra mano en un cuchillo con el que poder abrirse paso cortando plantas o tablones de madera, mientras que otra habilidad nos permitirá ver elementos ocultos. Estas habilidades las podremos equipar y desequipar en cualquier momento, aunque solo las podremos utilizar en los sitios designados para ello, algo que no es difícil de intuir.

El problema principal de Eclipsium es que a pesar de su corta duración -en apenas tres horas lo podemos terminar-, el juego tarda relativamente bastante en despegar. Hasta aproximadamente la mitad del juego y ya con todas las habilidades desbloqueadas el título no empieza a desplegar todo su potencial, pero cuando lo hace, lo hace de una manera espectacular, mostrando acertijos y puzles muy inteligentes que resultan en un auténtico despliegue visual. Hasta que eso ocurre, estamos ante un walking Simulator puro y duro que además acaba resultando un poco frustrante debido a la lenta velocidad a la que camina a nuestro personaje, pero si tenemos paciencia y superamos ese escollo inicial, nos encontraremos con una auténtica joya.
En cuanto al apartado gráfico, el estilo visual es deliberadamente feo, con diseños grotescos y una paleta de colores histriónica que llama mucho la atención. Las animaciones están hechas con una especie de rotoscopia que queda bastante curiosa, mientras que todo se ve bajo un filtro de píxeles enormes que dificulta a propósito lo que vemos en pantalla -se puede desactivar, pero el propio juego nos recomienda no hacerlo para no perder la experiencia original.
Respecto al sonido, en cada escenario sonarán melodías inquietantes que ambientan muy bien el juego, mientras que los efectos sonoros son bastante impactantes y convincentes, incluso el simple sonido de nuestras pisadas es muy efectista. De hecho, se recomienda jugar con auriculares para disfrutar al máximo de la experiencia y lo cierto es que lo agradeceremos. En cuanto al idioma, realmente tiene nula relevancia en el juego ya que no tendremos ni una sola linea de diálogo ni de texto -excepto los mensajes de ayuda-, por lo que se trata de una experiencia puramente visual.

En definitiva, Eclipsium es una experiencia tan críptica como fascinante, un título que apuesta por la sugestión antes que por la explicación y por la atmósfera antes que por la acción. Aunque le cuesta arrancar, lo cierto es que cuando todas sus piezas encajan logra ofrecer momentos realmente memorables. No es un juego para todo el mundo, pero quienes estén dispuestos a dejarse llevar por su ritmo y abrazar su la extrañeza de su propuesta encontrarán un juego con una personalidad muy marcada dentro del panorama indie.
