No sé qué tiene el día a día que nos atrapa tanto, solo hay que ver cómo éxitos como PowerWash Simulator o House Flipper lograron más de 5 millones de copias. Y es que esos juegos donde hacemos cosas del día a día para relajarnos están dentro del género cozy, un subgénero que ha crecido mucho últimamente; de hecho, a día de hoy, hay incluso una conferencia dedicada a hablar de este tipo de juegos donde invertir nuestro tiempo de forma tranquila y pausada. Este título se presentó dentro del festival Wholesome en primavera y no es otro que Hozy, el primer juego de Come On Studio respaldado por tinyBuild, un proyecto que promete mucho por su estilo y enfoque.
Ambas compañías nos traen un simulador de limpieza realista donde solo necesitaremos las teclas WASD y el ratón. Cuidado hasta el más mínimo detalle, Hozy es como si fuese el hijo predilecto entre House Flipper y PowerWash Simulator, con un toque de Unpacking. Por ejemplo, si pintamos una pared, tendremos que controlar que el rodillo no se quede seco, humedeciéndolo para que pueda recoger más pintura y continuar con la tarea sin problemas. Tenemos un listado de tareas que nos permite orientarnos sobre lo que debemos hacer, aunque con tan pocas herramientas disponibles, apenas es necesario consultarlo. Por lo general, recogeremos basura, limpiaremos ventanas, pintaremos paredes y dejaremos los suelos impecables, sintiendo que cada acción aporta un resultado tangible en la estancia.

Una vez reparemos la estancia, tocará decorarla y dejar todo a nuestro gusto, pero hay más: cada habitación guarda recuerdos que descubrimos al desempaquetar los paquetes, y esta sensación de descubrimiento me ha recordado a la que viví jugando Unpacking. En este título encontramos nueve localizaciones, que se irán desbloqueando progresivamente, y al completarlas, entraremos directamente en un modo cámara que nos permitirá cambiar filtros, iluminación y pequeños detalles, para capturar la esencia y personalidad de cada lugar con total libertad.
La idea es hacer la foto más atractiva posible, pero a su vez, también encontraremos pequeñas notas donde se nos cuenta lo sucedido con cada familia. Porque en Hozy, remodelamos un vecindario donde cada estancia y local tiene su propia vida y su historia; no solo lo podemos apreciar con los objetos al desempaquetarlos, sino que todo está pensado para que nos planteemos qué ha pasado y quién vive allí. El juego es una experiencia única y corta, donde los desarrolladores han preferido apostar por las pequeñas cosas y la atención al detalle en lugar de llenar el juego de elementos procedurales, lo que reduce su rejugabilidad pero potencia la sensación de vida en cada rincón y hace que cada visita a una habitación tenga su propio encanto.

Donde lógicamente sorprende es en la representación del género cozy. Sus apartados visuales y artísticos están muy bien elegidos, apostando por tonos pastel que transmiten tranquilidad. El juego en todo momento quiere evocar la sensación de “un domingo por la tarde”: la luz del sol se filtra por las ventanas generando partículas de polvo en suspensión mientras ordenamos, algo que refuerza la atmósfera y lo mismo sucede con los objetos; se nota que no son recién sacados de la caja, sino que tienen su propio carácter. Todo esto hace que cada estancia sea única y muy distinta, como si cada lugar contara su propia historia.
El apartado sonoro no se queda atrás. Hozy se convierte en una verdadera experiencia de ASMR. El diseño de sonido es el protagonista, logrando que cada interacción tenga un peso tangible, desde el chapoteo del rodillo al sumergirse en el cubo de pintura, hasta el siseo del limpiacristales o el crujido de la madera bajo nuestros pies, haciendo que sintamos casi cada acción. La banda sonora, por su parte, evita distracciones y se compone principalmente de piezas de jazz ambiental y folk acústico, estilos muy cercanos a la música lofi, diseñados para fundirse con el escenario y reforzar la sensación de bienestar, invitando a la relajación y a disfrutar de cada pequeño detalle.

En definitiva, Hozy es una experiencia reconfortante, corta e intensa que nos invita a restaurar un vecindario a nuestro ritmo y descubrir la historia que cuenta cada lugar. Dura unas seis horas y actualmente se encuentra disponible en PC con un precio más que justo para la calidad artística que destila. Se puede destacar el equilibrio entre satisfacción inmediata y accesibilidad, es un título que te sumerge en tareas cotidianas sin presión, limpio de objetivos estresantes y centrado en la sensación de calma que ofrece cada habitación a medida que la transformamos. Este enfoque pausado es parte de su encanto, aunque también es cierto que la experiencia puede quedarse algo limitada para quienes buscan más profundidad o variedad dentro del género cozy.
Además, para los amantes del juego portátil, los desarrolladores ya están trabajando en un port para Nintendo Switch 2, una plataforma que parece el ecosistema natural para este tipo de propuestas más sosegadas. Si disfrutaste de la narrativa silenciosa de Unpacking o del placer táctil de House Flipper, Hozy puede convertirse en tu próximo refugio digital, un lugar donde los pequeños detalles, la relajación y el ritmo tranquilo son los verdaderos protagonistas. Al final, Hozy no solo celebra la belleza de lo cotidiano, sino también esa satisfacción íntima que solo se obtiene cuando devolvemos la vida a un espacio olvidado y lo hacemos propio a nuestra manera.
