Super Meat Boy 3D ha llegado de sorpresa, yo ni me había enterado de su existencia y poco después ya se había estrenado. No es el primer juego de Team Meat después del súper exitoso Super Meat Boy original, pero sí que es, en mi opinión, el más acertado y el de mayor calidad desde su primer desarrollo. Super Meat Boy 3D demuestra que los niveles cortos que tenía el juego original pueden ser plasmados con bastante fidelidad en un entorno en tres dimensiones, aunque con ciertas diferencias que iremos viendo poco a poco.
Super Meat Boy 3D es un juego de plataformas en tres dimensiones que recuerda al Mario 3D World, con niveles cortos y directos y una cámara fija. Sin embargo, este título sigue la estela del primer juego de Super Meat Boy, donde lo más importante es la velocidad que completamos los niveles. Cada uno de ellos tiene un tiempo estipulado para sacar el A+, y estará en nuestra mano conseguirlo. No es un juego solamente para speedrunners, pero es probable que estos lo disfruten más; también es un juego para todo aquel al que le guste buscar secretos y la dificultad.

Todo lo que veamos en este juego vendrá muy influenciado por su antecesor. Las temáticas de los niveles, la duración de los mismos, los detalles jugables e incluso los secretos. Todo rebosa calidad y funciona como homenaje al inicio de la saga. Nuestro personaje sigue dejando un rastro de sangre, y cada vez que nos pasamos un nivel veremos todos los fallos que hemos cometido en intentos interiores. Esto quizá suene extraño para algunos lectores, pero todos aquellos que jugaron al primer título de Team Meat saben perfectamente de lo que hablo.
El movimiento de nuestro carnoso protagonista está bastante bien medido. Tendremos un salto variable -que depende de cuanto pulsemos el botón-, un dash para recorrer más distancias en el aire, un botón de sprint y la habilidad de correr por paredes. Todo esto hace el movimiento del personaje algo interesante y obviamente mucho más complicado que en su contraparte de dos dimensiones. Lo que gana en complejidad lo pierde en exactitud, ya que es difícil que el juego fuera tan preciso como su antecesor. Esto hace que quizás sea un poco más difícil de la cuenta, pero sin llegar nunca a desesperar. En los combates contra los jefes lo he pasado un poco mal.

Otra cosa que cambia mucho son los mapas. Los escenarios tienen mucho ruido visual; mientras que en el juego de dos dimensiones era relativamente sencillo saber a donde había que avanzar, en este no lo es tanto. Muchos de los intentos fracasados que haremos será no saber para dónde nos dirigimos. Como cada nueva zona incluye nuevos elementos jugables, tampoco estará claro hacia dónde avanzar. Entiendo que en un juego de estas características era necesario meter más efectos visuales, pero Super Meat Boy 3D tiene demasiados. Muchas veces me ha costado saber incluso donde se encontraba nuestro protagonista, sobre todo en los mapas de los jefes en los que la cámara se mueve de forma automática.
El juego, además de los niveles normales, tiene coleccionables y secretos. Ambos son interesantes y muy difíciles de encontrar; es mucho más complicado que anteriormente. Las tiritas son difíciles de ver, y los puntos de acceso a niveles de acceso son directamente imposibles en muchos casos; yo solo he encontrado uno, y fue porque me di cuenta de que la música cambiaba en cierto punto de un mapa. Aún así me costó entrar ya que morí un par de veces porque el punto de acceso era bastante pequeño. Los completistas que no quieran mirar guías van a sufrir en Super Meat Boy 3D. Además, existe el mundo oscuro como ya lo hacía en su predecesor, y la dificultad se multiplica por allí.

Visualmente es un juego muy colorido, con una iluminación precisa y unos escenarios detallados; a veces quizás demasiado. Al principio, como he dicho, es difícil saber que estamos viendo, sobre todo si es la primera vez que jugamos a un nivel. Hay demasiadas cosas en pantalla y nuestro protagonista va demasiado rápido. Un detalle que me ha gustado mucho es las físicas de nuestro carnoso amigo; si una sierra le corta por la mitad o de lado, lo veremos desmembrarse con todas las de la ley. Lo mismo ocurre si un cubo de ácido nos afecta, solamente se cortará el trozo que haya estado en contacto con el ácido. Divertido y brutal al mismo tiempo.
La banda sonora es otro de los puntos fuertes del título, con guitarras eléctricas que suenan todo el rato y que acompañan con una velocidad endiablada al trozo de carne. La música sirve como un elemento jugable más en los casos que nos indica una entrada a uno de los mundos secretos, y en ellos obtiene notas extrañas.
En resumen, Super Meat Boy 3D es un juego competente, bastante difícil, que queda como un diestro homenaje al juego original. La dificultad a veces puede considerarse artificial, dado que los escenarios están llenos de cosas que nos impiden movernos con precisión, y que nuestro personaje tiene un control un poco menos perfecto que en su contraparte de dos dimensiones. Más allá de eso, estoy convencido de que Super Meat Boy 3D es un juego notable, y es realmente divertido para todos los amantes de los plataformas y los speedrunners.
