«¿Mi tesoro? Lo dejé todo allí, buscadlo si queréis. Ojalá se le atragante al rufián que lo encuentre.» Con esta frase, miles de piratas se lanzaron a la búsqueda de tesoros, motivados por las palabras de Gol D. Roger, dando comienzo a la era de los piratas. Durante el siglo XIX y principios del XX, se extendió la fiebre del oro. ¿Qué tendrá este dorado mineral sin demasiados usos prácticos que nos vuelve tan locos?

En DRAGON QUEST TREASURES haremos justamente eso, volvernos locos buscando tesoros. La historia nos pone en control de dos hermanos, Erik y Mia, dos personajes que ya conocíamos de DQ XI, pero aquí en su versión más infantil. El objetivo de nuestros protagonistas es encontrar el mayor tesoro de la historia: siete piedras legendarias. Para ello llegarán a Draconia, una serie de islas flotantes que parecen ser dos dragones petrificados en el aire. Recorriendo estas islas deberán reclutar monstruos míticos de la saga para que les ayuden en su particular misión.

El sistema de combate en este spin-off de la saga es en tiempo real, a diferencia de los combates por turnos habituales. Nuestro héroe podrá realizar un combo a melé o disparar a distancia con nuestro tirachinas mientras nuestros monstruos distraen a los enemigos. Aunque peque de simple, es en la variedad de chinas que podemos lanzar donde radica la gracia de los enfrentamientos. Dentro del repertorio tenemos chinas que harán diferentes tipos de daños, algunos más eficaces que otros según cada enemigo. Tendremos chinas para dar soporte a nuestro equipo o incluso para ayudarnos a «capturar» a los enemigos a los que nos enfrentemos.

También durante la refriega, podremos darles órdenes sencillas de avance o retirada a nuestros monstruos. Por último, tras cargar una barra atacando, tenemos la posibilidad de hacer un ataque especial con cualquier aliado, siendo diferente para cada uno de ellos o bien potenciar nuestros ataques durante un tiempo. Quizás una de las pocas pegas que le podríamos achacar, sería la falta de dificultad del título, ya que los combates pueden resultar demasiado sencillos.

Uno de los pilares sobre el que se sustenta el juego es en la captura de criaturas. Tras derrotar a casi cualquier enemigo, hay posibilidades de que quiera unírsenos. De vuelta en la base, tendremos que darle a cambio unos materiales para cerrar el trato y que se una a nuestra banda. Podemos encontrar todas las criaturas del imaginario de Dragon Quest, empezando por los limos, dientes de sable, manos enlodadas, pasando por varios dracaninos e incluso armaduras y golems. Cada uno de ellos ejercerá un rol dentro del equipo: tanquear, curar, lanzar hechizos desde la retaguardia o hacer daño masivo.

Mientras exploramos las islas de Draconia, encontraremos tesoros de entre los 777 que existen, cada uno con su aspecto, descripción y valor diferente. Cada tesoro es un personaje u objeto de juegos pasados de la saga, por lo que si has disfrutado de otros títulos de Dragon Quest, encontrarás muchísimas referencias. Nuestros compañeros nos darán indicaciones mostrándonos con sus ojos donde se ubican los cofres con riquezas. Una vez lleguemos a la localización exacta, lo desenterraremos y un monstruo lo cargará hasta que volvamos a la base. El proceso es sencillo y, aunque se vuelve algo repetitivo, es muy difícil resistirse a mirar la brújula para comprobar si hay alguna riqueza cercana.

El bucle jugable funciona de maravilla: salimos de la base con alguna misión en mente, exploramos las islas de camino a nuestro objetivo mientras encontramos tesoros y enfrentamos enemigos, y de vuelta a la base. Si quieres arriesgarte, puedes volver andando hasta las estaciones que nos llevan a la base pero, si no quieres perder tus tesoros, siempre puedes usar un ala de quimera para teletransportarte.

Los escenarios en DRAGON QUEST TREASURES son amplísimos y están divididos como si se tratase de un MMO. Nada te impide ir a las zonas más avanzadas salvo el hecho de que los enemigos te doblen en nivel y puedan matarte de un golpe, allá tú. Para movernos por estos mapas podremos utilizar las habilidades de campo de nuestras criaturas: montar en ellos, que nos impulsen hacia arriba, planear o encontrar tesoros más fácilmente. Algunas de estas habilidades serán fundamentales para alcanzar ciertas zonas del escenario, inaccesibles de otra manera.

Para descansar de tanta acción, tendremos acceso a nuestra base. En este lugar podremos fabricar chinas, organizar nuestro equipo de monstruos y lo más importante, almacenar a buen recaudo nuestros tesoros. Llegado cierto momento en la historia, otras bandas intentarán arrebatarnos nuestros tesoros, así que tocará volver a la base para protegerlos. Según vayamos avanzando en la aventura, esta base también irá mejorando y tendremos acceso a cada vez más funcionalidades y opciones de gestión. La historia lineal, progresa según vayamos llevando cada vez más tesoros a la base. Cuando lleguemos a ciertos umbrales de dinero iremos desbloqueando pisos adicionales en la mazmorra ubicada en la base, dándonos pistas de donde se encuentra la siguiente piedra.

La duración aproximada para acabar el título es de unas 15-20 horas, dependiendo de la cantidad de misiones secundarias que hagamos. Si queremos alargar nuestra aventura las posibilidades no son pocas. Capturar a todos los enemigos nos llevará bastante trabajo, pero no más que conseguir cada uno de los tesoros.

En el apartado técnico, en este port a PC agradecemos mucho los fotogramas ilimitados, que harán moverse al juego de manera fluida. Aunque potencia gráfica no tiene, tampoco la necesita. Su aspecto cel-shading, típico de la saga, nos sigue encantando y la variedad de entornos es suficiente. En cuanto a la banda sonora, encontramos las melodías habituales de la saga ligeramente modificadas. Aunque los diálogos no estén doblados al español, cabe destacar la brillante localización a nuestro idioma, llena de toques de humor y que nos hará soltar alguna carcajada.

 


Este análisis ha sido realizado en PC mediante una copia cedida por PLAION