Hace poco más de un año recibíamos, Iron Harvest 1920+, el esperadísimo juego de Maximillian Kiese y KING Art que, tras recaudar más de un millón de dólares en Kickstarter, llegaba a nuestros PCs. Nos prometía una guerra mundial «diferente», en un mundo donde el steampunk/dieselpunk o incluso la magia -nótese aquí la magia como ciencia que a priori no se comprende- estaban a la orden del día. Algo más tarde llegaba Iron Harvest: Operation Eagle, su primera -y, hasta el momento, única- expansión, que añadía una nueva facción. Y ahora, por fin, llega a las consolas de nueva generación en forma de Complete Edition, en el que tendremos tanto el juego original como su expansión, más el contenido descargable Rusviet Revolution. Y eso es mucho, mucho contenido.

Iron Harvest es, ante todo, un juego narrativo. Si lo tuviese que comparar con algún otro juego de estrategia, lo compararía, y lo digo claramente y sin ningún pudor, con StarcraftExisten 3 facciones en la campaña original: los polanios, los sajones y los rusoviéticos. A poco que estéis avispados os imaginaréis a qué países están referenciando cada una de estas naciones inventadas. 3 facciones con su propia campaña cada una, empezando por los polanios, que nos mostrarán las distintas caras de una segunda guerra mundial donde los mechas y exoesqueletos harán continuo acto de presencia. A estas campañas se les une, gracias a Operation Eagle, una cuarta que nos presentará a Usonia -de nuevo, podéis imaginaros cuál es el país referenciado- y que en su momento añadía unidades voladoras a toda el armamento disponible.

Estas campañas tienen un desarrollo narrativo importantísimo -para más detalles podéis consultar los análisis correspondientes referenciados en el primer párrafo- en el que tendremos una producción cercana a desarrollos de alto presupuesto, con personajes carismáticos, giros inesperados y que, en general, nos dará un buen número de horas de diversión. Además con un punto de inmersión importante, ya que cada diálogo está doblado en el idioma original de cada país, teniendo a los polanios hablando polaco, o los rusoviéticos hablando ruso. Al final la propuesta de Iron Harvest en su Kickstarter fue ofrecer un juego de estrategia en tiempo real con gran énfasis en su narrativa y sus modos para un jugador, al estilo de los juegos de antaño como los Warcraft o Starcraft, y lo consiguió, claramente.

Aunque claro, no se vive solo de la campaña, y Iron Harvest también nos ofrece un modo escaramuza donde podremos jugar contra la CPU o contra otros jugadores en distintos mapas, ya sea todos contra todos o con equipos. Los héroes serán esenciales en este tipo de partidas, ya que tendrán habilidades especiales que podremos utilizar para inclinar la balanza en enfrentamientos igualados. Estos héroes están bastante diferenciados, y serán una de las grandes variables que nos harán elegir una facción u otra a la hora de empezar una partida multijugador.

En general, el control al pad está bien adaptado, no siendo comparable, obviamente, al control con teclado y ratón. Con una rueda para elegir acciones, seleccionar una unidad concreta será relativamente sencilla, al igual que desplazarla o hacer distintos ataques, gracias al uso del joystick izquierdo dentro de la rueda de selección o de los propios botones del pad, cada uno asignado a una acción distinta, ya sea moverse o seleccionar/deseleccionar a todas las unidades en pantalla, o incluso haciendo uso de la parte táctil del pad de PlayStation 5 para mover el mapa. Como digo, no es comparable, como en todo juego de estrategia, al teclado y al ratón, pero puede dar el pego si nos gusta jugar a este tipo de juegos con mando.

A nivel gráfico se queda un poco corto respecto a la versión PC, es cierto, pero hablamos de un juego donde la mayoría de acciones las veremos desde un plano cenital y donde la fluidez es sumamente importante cuando estamos en plena contienda, donde cualquier bajada de fps puede empañar notablemente la experiencia de juego. Sin duda un sacrificio necesario, aunque se notará sobre todo en las cinemáticas. Eso sí, a espléndidos 4K, como siempre.

En general nos encontramos ante un digno port de un grandísimo juego que ya nos encantó en su versión para PC y que seguro que hará las delicias de los jugadores de estrategia en consola. Con montones de horas de diversión con las campañas de las cuatro facciones, y luego con las escaramuzas, debería ser compra segura.

 


Este análisis se ha realizado en PlayStation 5 con una copia cedida por Koch Media