Si disfrutasteis de Astalon: Tears Of the Earth tanto como nosotros, Lovish, el nuevo trabajo de LABS Works habrá estado en vuestro punto de mira desde su anuncio. Lovish nos da la bienvenida con un estilo retro de 8 bits, pero con una pulcritud moderna que hace que el control y la jugabilidad del título funcionen mejor que un reloj suizo. La historia se presenta de manera ligera, dejando que la jugabilidad sea protagonista. Desde que tomamos el control de Sir Solomon, un caballero cegado por su amor obsesivo por la princesa Tsuna hasta el punto de traicionar a sus propios compañeros, entendemos que cada nivel no es solo un recorrido de acción y plataformas, sino un pequeño laboratorio de acción, exploración y sorpresa. El objetivo puede parecer sencillo, avanzar por el castillo hasta llegar a la princesa, pero el juego convierte cada sala en un desafío único que nos obliga a pensar, reaccionar y adaptarnos constantemente, y con una sorpresa al final en forma de evento aleatorio cada vez que completamos una sala.
La jugabilidad de Lovish es impecable. Con más de 50 niveles, cada uno con diseño único, nos enfrentamos a desafíos que requieren precisión, reflejos y cierto nivel de exploración para encontrar ítems ocultos. Los controles responden de manera inmediata, los saltos, ataques básicos y habilidades especiales -previa adquisición- como el espadazo hacia arriba, el espadazo hacia abajo y el dash -tanto aéreo como en el suelo- se sienten muy dinámicos y nos permiten superar obstáculos de formas creativas. En cada nivel tendremos que llegar a la puerta de salida con una combinación de plataformas, combate y cierto grado de estrategia para afrontar las trampas y los enemigos de la forma más eficiente posible, mientras recogemos las monedas que nos permitirán comprar objetos y buscamos los secretos que cada escenario puede esconder. Por supuesto podremos volver a jugar una sala ya superada para encontrar ítems que nos falten o farmear monedas.

Pero si hay algo que hace a Lovish único en su especie son los eventos. Como ya hemos indicado, al final de cada nivel se nos presenta un evento aleatorio escogido entre más de 150 eventos diseñados, muchos son solo una imagen y un texto gracioso sin repercusión alguna, pero otros nos propondrán situaciones inesperadas, por ejemplo, un evento nos puede ofrecer un desafío que nos propone un combate como si en un JRPG clásico se tratase con las típicas opciones de Combatir, Magia, Objeto y Huir. Otro evento nos puede recompensar con vida adicional o con un objeto útil que desbloquee un camino alternativo, u otro evento nos puede llevar a jugar un clon simplificado de Vampire Survivor, dándonos la sensación de que completar cada sala puede ofrecer algo distinto. Estas situaciones rompen la rutina y nos harán sonreír en varias ocasiones.
Los enemigos y jefes presentan un desafío a tener en cuenta. Los enemigos normales tienen patrones simples pero efectivos, y al colocarlos en grupos o en plataformas determinadas generan situaciones que requieren rapidez y precisión. Los jefes son otra historia, sus patrones son más elaborados y aunque sus mecánicas puedan parecer simples, cuentan con una gran cantidad de vida que nos obligará a no relajarnos, ya que con un simple toque -salvo que tengamos un objeto específico- tendremos que volver a empezar. La curva de dificultad está bien calibrada, y los niveles cortos permiten reinicios inmediatos, evitando la frustración y manteniendo el flujo del juego, pero como ya hemos indicado, un golpe y tendremos que volver a empezar la pantalla, lo que nos costará un corazón, los cuales si bien son finitos, se pueden conseguir más a través de los eventos.

Entre los elementos adicionales que encontramos, destaca la tienda, donde a cambio de monedas podemos mejorar nuestras habilidades y adquirir objetos útiles que faciliten la exploración y los enfrentamientos. Otro detalle es que más de 100 personajes distintos aparecen a lo largo de los niveles, algunos con cameos inesperados y diseños muy cuidados, lo que mantiene el nivel de sorpresas mientras avanzamos. La duración de Lovish es notable para la propuesta inicial. Cada nivel es relativamente breve, lo que permite partidas rápidas, pero con más de 50 etapas, la exploración de secretos y la experimentación con eventos aleatorios, completarlo por completo nos puede llevar unas 10 horas. La progresión es clara, cada nueva habilidad desbloqueada abre caminos y secretos que antes eran inaccesibles, y los niveles posteriores requieren aplicar lo aprendido para superar obstáculos y descubrir objetos ocultos.
El apartado técnico de Lovish es notable dentro de sus pretensiones. El pixel art emula la estética clásica de NES, con tanto mimo y cuidado como ya demostró LABS Works con Astalon. Los escenarios sí que pueden tener diseños más parecidos entre ellos dado que la mayoría de las veces estaremos en el interior de un castillo, pero aún con esas tendremos lugar para la variedad gracias a los eventos. La música chiptune nos ha parecido sobresaliente, las composiciones que presenta Lovish están al mejor nivel de la música de 8 bits, con temas realmente memorables que recordaremos sin duda. El rendimiento como no podría ser de otra forma dado el título ante el que estamos es perfecto y el control responde perfectamente en todo momento.

En conclusión, Lovish es un juego que si en principio podría no sorprender -la parte de pasar pantallas con determinados desafíos-, la implementación de los eventos aleatorios y la oportunidad de mejorar las habilidades de Sir Solomon y volver a cualquier nivel superado crea una experiencia extrañamente divertida y muy recomendable. Cada nivel, habilidad y evento ha sido diseñado para brindar diversión y desafío por igual. Es cierto que muchos eventos son estériles y no nos proporcionarán nada, y también que hay eventos negativos donde perderemos vida o dinero, pero aún así estaremos deseando completar un nivel para ver que evento nos depara la partida. Lovish es un título con carácter propio que no necesita comparaciones, su originalidad, su humor, su desafío y su encanto lo convierten en un título muy satisfactorio, que nos invita a volver a recorrer cada rincón y disfrutar de la experiencia en su totalidad.

