En ocasiones encontramos títulos que presentan una idea potente, pero que quedan difuminados a medio camino. Esto mismo le ha sucedido a Inverge Studios con su nuevo título: los creadores de Effie o Creatures of Ava han vuelto para traernos una obra de fantasía medieval oscura con vista isométrica que te envuelve en una sensación de desconocimiento y una atmósfera opresiva desde el primer momento.

Bajo el pretexto de la búsqueda de un hogar, Peregrino arranca sin apenas información; la narrativa inicial es sencilla y funciona como introducción: nuestro protagonista debe atravesar el oscuro bosque con el fin de llegar al nuevo Edén. Alcanzar ese objetivo dependerá de las decisiones que tomemos en el camino. El mundo se siente a ratos un poco vacío, pero durante nuestra exploración iremos encontrando NPCs dispersos que nos ayudarán a comprender mejor el lore y el trasfondo de la región, aportando pequeñas piezas de una historia que nunca se muestra de forma explícita.

El juego comienza prácticamente en medio de la nada: el personaje sale de su caravana y, a partir de ahí, podemos hacernos una idea básica de lo que tenemos en nuestro campamento base. No hay un tutorial introductorio tradicional, solo un par de vídeos que resultan poco útiles. El juego da por hecho que sabremos cómo funciona y nos deja experimentar directamente con sus mecánicas, aunque lo hace con su propio ritmo. Como en muchos survival, Peregrino arranca con un sistema de misiones básico que nos pedirá conseguir materiales para craftear distintos ítems. Empezaremos por recursos más elementales y poco a poco desbloquearemos componentes más avanzados, lo que introduce una curva de progresión que, aunque conocida, resulta satisfactoria cuando se domina.

De entre los elementos jugables, lo que más me ha gustado es la gestión del inventario. Esta recuerda bastante al estilo clásico de la saga Resident Evil, donde tendremos que organizar nuestro espacio como si fuese un puzle, priorizando qué guardar y qué dejar. Es un añadido que aporta tensión incluso fuera del combate, porque cada decisión implica renunciar a algo. El juego en sí no es excesivamente complejo: su loop jugable es sencillo pero efectivo; durante el día exploramos distintas zonas para conseguir recursos, y por la noche nos refugiamos en nuestra caravana, el único sitio donde estaremos a salvo de los peligros del bosque. Aprovecharemos ese momento para mejorar nuestra base o planear la raid del día siguiente, ajustando la estrategia según lo aprendido.

Otra mecánica interesante es la de la fe, que funciona como un recurso intangible ligado a la moralidad y la supervivencia. Esta mecánica nos hace replantearnos nuestras visitas al bosque, ya que ciertos actos pueden tener repercusiones inesperadas. Es un añadido narrativo y mecánico que, aunque no está del todo pulido, aporta una capa más de profundidad a la experiencia.

En las distintas zonas que conforman el bosque encontraremos campanas que sirven como puntos de viaje rápido y permiten volver a nuestra caravana con rapidez. A su vez, estos lugares también funcionan como puntos de guardado, lo que ayuda a aliviar la sensación de riesgo constante sin convertir el progreso en algo frustrante.

Donde realmente Peregrino tropieza es en su sistema de combate. Este se siente tosco; la esquiva, por ejemplo, responde con lentitud, no siempre es precisa, y la variedad de enemigos no es lo suficientemente amplia como para hacerlo interesante. A esto se suma una IA que a menudo carece de agresividad o coherencia táctica, lo que convierte los enfrentamientos en algo monótono más que desafiante. En la fase actual del juego apenas hay tres tipos de enemigos -lobos, bandidos y guardianes-, lo cual refuerza esa sensación de repetición que lastra el ritmo general.

Un detalle curioso es que, en ciertas alturas del terreno, los enemigos no parecen ser capaces de alcanzarte, lo cual rompe la inmersión y resta tensión en lugares que deberían ser peligrosos. Además, no hay jefes de zona definidos, algo que hubiera ayudado a dar más peso a las áreas clave del bosque. El sistema de mejoras tampoco está tan bien diseñado como cabría esperar: pensarías que con mejores materiales y equipamiento nuestro arsenal debería crecer en efectividad, pero en realidad la progresión se traduce más en durabilidad que en aumento de daño. Esto hace que craftear objetos de mayor calidad pierda parte de su atractivo, ya que no sentimos un salto real de poder al equiparlos.

Para conseguir algunos de estos materiales avanzados hay que completar un minijuego de recolección que, las primeras veces, resulta entretenido, pero con el paso de las horas se acaba convirtiendo en algo repetitivo y tedioso. Afortunadamente, gracias a un ajuste de accesibilidad introducido en el último parche, es posible omitir estos minijuegos, lo que agiliza la experiencia para quienes prefieren centrarse en la exploración y la narrativa.

Por último, los sellos repartidos por las distintas zonas del bosque permiten desbloquear el final del juego. Sin embargo, estos no nos recompensan con nuevas habilidades ni contenido añadido, por lo que quedan algo desaprovechados y no llegan a sentirse como verdaderos hitos de la aventura.

En cuanto al apartado visual, Peregrino opta por un estilo voxel bastante modesto que, sin ser espectacular, representa bien el oscuro y aterrador bosque que pretende evocar. Las texturas y animaciones cumplen con lo esperado en un título de este alcance, aunque podrían beneficiarse de mayor pulido en ciertos elementos. En lo sonoro tampoco destaca excesivamente: prescinde de una banda sonora compleja y se centra en sonidos ambientales que refuerzan la sensación de estar siempre en un entorno hostil. Esta elección contribuye a la inmersión, aunque en momentos de exploración prolongada puede llegar a sentirse repetitiva.

He probado el juego en Deck y, al menos de momento, la experiencia no es completamente satisfactoria, ya que el título no cuenta con compatibilidad nativa con mando, algo que se echa en falta en este tipo de juegos con cámara en tercera persona y enfoque exploratorio.

En definitiva, Peregrino es una idea muy prometedora mal ejecutada. Sus carencias técnicas, la falta de variedad de enemigos y la ausencia de desafío jugable hacen que, de momento, quede por debajo de otras opciones dentro del género de supervivencia y fantasía oscura. Aún así, con actualizaciones futuras es posible que muchos de estos aspectos se pulan y el título termine encontrando su nicho entre los aficionados más pacientes.