Seis años después de Rainbow Moon, SideQuest Studios nos presenta Rainbow Skies, una propuesta fiel a sus orígenes, aunque más ambiciosa que su antecesor. El juego ya se encuentra disponible en exclusiva para todas las consolas de Sony: PlayStation 3, PlayStation 4 y PlayStation Vita.

A diferencia de lo que vimos en Rainbow Moon, aquí lo primero que nos llama la atención es algo tan sorprendente como digno de mención: el juego está en perfecto castellano. Una decisión que no podemos hacer más que agradecer, y es que rara vez tenemos la oportunidad de disfrutar en nuestro idioma de propuestas de carácter similar. Por lo demás, todo lo que vimos en su antecesor parece haber permanecido intacto.

Tras una breve escena introductoria en la que el juego nos presenta a los primeros personajes que funcionan como hilo conductor de la historia, nos encontramos con varios de los tópicos habituales que acostumbramos a ver en muchos títulos de similar índole: sin saber muy bien qué ha pasado, ya tenemos nuestros primeros objetivos en los que, como no podía ser de otra forma, debemos hacer frente a varios enemigos destinados a ser nuestro sparring con el que poner en práctica las primeras nociones de combate que recibimos previamente.

El juego se encuentra perfectamente traducido al castellano

 

Damion atiende perfectamente al clásico héroe en ciernes que tantas veces nos ha presentado un videojuego: bravucón, frustrado por las limitaciones impuestas por la remota aldea en la que vive —un lugar que flota en el cielo— y llamado a salvar el mundo cuando ni siquiera es capaz de cuidarse a sí mismo. No está solo; Layne y Ashly le acompañan, aunque el primero parezca más preocupado por chincharle que otra cosa. En cualquier caso, nuestro protagonista está a punto de presentarse al examen que le da la posibilidad de recibir el título de domador de monstruos, aunque realmente está llamado a luchar por una causa mucho mayor… Como no podía ser de otra forma, las cosas se tuercen durante el examen y una serie de catastróficas desdichas acaban con Damion y sus amigos ¡cayendo al vacío! ¿Qué hay en ese mundo inferior que tanto temen los habitantes de la aldea?

Aunque el juego se toma su tiempo para ponernos en situación, mostrarnos los elementos básicos del combate y dejarnos claro que vamos a ver todo tipo de tópicos, hay que decir que luego pone a nuestra disposición casi todas sus mecánicas de una tajada, de manera prácticamente inmediata. El desarrollo de la historia se divide en varias misiones principales no demasiado inspiradas, que podemos aparcar en cualquier momento para llevar a cabo cualquiera de los muchos encargos secundarios que podemos obtener a manos de los personajes que conocemos durante nuestro viaje. En Rainbow Skies siempre hay algo que hacer, aunque la falta de inspiración de lugar a que sea difícil tener la sensación de que estamos haciendo algo nuevo.

Aunque las misiones principales están algo más elaboradas —las secundarias se basan en recolectar objetos o desbloquear trofeos de combate—, la realidad es que no son más que un baturrillo de tópicos que ya hemos visto una y mil veces. Rainbow Skies no logra conquistarnos a través de sus personajes, ni cuenta con esos momentos capaces de grabarse en la memoria de los jugadores y que podemos encontrar en diversos exponentes del género. SideQuest Studios lo apuesta todo al combate gracias a un sistema que tiene muy claro qué quiere ser y que, pese a antojarse un tanto simple o no contar con la profundidad que nos habría gustado, hay que decir que funciona.

Un elemento que ha llamado poderosamente mi atención es la posibilidad de entablar combate por decisión propia —tocando a los enemigos que campan a sus anchas por el escenario— pero, a su vez, vernos obligados a pelear cuando el juego decide trasladarnos a un combate aleatorio. Es curioso que ambas mecánicas estén presentes, haciendo que optar por esquivar a un enemigo no sea suficiente para estar tranquilos. Además, a veces también surge la posibilidad de librar un combate de características especiales que el propio juego nos propone mediante un aviso. En estos casos tenemos la libertad de aceptar o declinar la oferta, siendo recomendable aceptarla debido a la cantidad de experiencia que podemos obtener en estas refriegas opcionales.

 

El sistema de combate se antoja sencillo, pero funciona

 

El sistema de combate se basa en casillas en las que podemos realizar acciones en cuatro direcciones, pudiendo consumir nuestro número de acciones para desplazarnos, atacar, lanzar hechizos o recoger tesoros, entre otras acciones. Durante los primeros compases del juego, apenas podemos atacar cuerpo a cuerpo a los escasos enemigos que aparecen, pero, conforme progresamos en nuestro viaje, tanto la cantidad de oponentes como la variedad de movimientos que podemos ejecutar aumentan considerablemente, desatando el verdadero potencial de un sistema de combate que guarda similitudes con el de títulos como Disgaea, Ogre Battle o Final Fantasy Tactics, entre otros.

Personalmente, algo que no me ha convencido es el hecho de tener que orientar nuestros ataques haciendo uso del stick, en lugar de seleccionar al enemigo y pulsar el botón de acción. Además, tampoco habría estado de más una mayor velocidad una vez protagonizamos refriegas con media docena de enemigos en pantalla; la lentitud es capaz de volverse tedio, porque esperar a que siete gárgolas realicen sus movimientos no es demasiado divertido. Este inconveniente podría haber sido solventado apostando por una mayor variedad de enemigos, en lugar de hacernos luchar contra un gran número de monstruos del mismo tipo.

Dejando a un lado los aspectos negativos, hay que destacar que, pese a todo, los combates logran funcionar y una vez tenemos la posibilidad de lanzar hechizos —gracias a Ashly—, la cosa mejora y mucho. Además, conforme vamos sumando victorias al contador tenemos la posibilidad de mejorar tanto nuestras armas, como nuestras aptitudes, dando lugar a batallas más dinámicas y complejas, especialmente cuando entra en escena alguno de los temibles jefes finales a los que debemos hacer frente. En líneas generales, Rainbow Skies se sitúa varios peldaños por debajo de las alternativas de renombre con las que cuenta el género. No obstante, no es para nada una mala opción para aquellos jugadores que desean introducirse en los juegos de rol tácticos; sencillo, adictivo y sin demasiadas complicaciones.

Rainbow Skies logra mejorar algunos de los aspectos que lastraron a su antecesor, pero solo algunos… SideQuest Studios nos ofrece un RPG táctico interesante, ideal para los que hoy se van integrando en el género, pero no tanto para los más experimentados. También hay que agradecer la decisión de haberlo traducido al castellano, algo digno de mención tratándose de un título así. El estudio alemán ha logrado meter una marcha más con su nueva apuesta, pero sigue estando lejos de «meter quinta». Tal vez a la tercera sea la vencida…

 


Este análisis ha sido realizado con una copia cedida por EastAsiaSoft