La entropía es una magnitud física que, explicada de forma rápida y basta, nos presenta el grado de desorden del universo. Es uno de esos conceptos termodinámicos que no terminamos de entender cuando nos la plantan en clase siendo jóvenes. Básicamente nos dice la ‘dirección del universo’. Una taza caliente se enfriará espontáneamente, pero no sucederá lo contrario de manera normal. Pero como estamos en el mundo de los videojuegos, esta función de estado es la excusa perfecta para otro excelente juego de puzles que nos permite jugar con las leyes de la física. Todo esto, en otra historia de ciencia-ficción pasada de vueltas, bienvenidos a The Entropy Centre.

Puzles en primera persona, parecidos y similitudes… y un adorable dispositivo parlanchín.

Creado por Stubby Games, y publicado por Playstack, estamos ante una aventura en primera persona, que inevitablemente nos recuerda a los dos Portal de Valve. Las reminiscencias son claras y tampoco se disimulan. Empezando por despertarnos un día en un complejo tecnificado, sin saber qué hacemos allí ni que puede haber sucedido en ese lugar, pero está claro que el estado del mismo invita a pensar en lo peor.

Nuestra protagonista no es un personaje anónimo y mudo, tiene nombre, Aria, y voz, la vamos a escuchar bastante durante el juego. A ella, y a Astra, el dispositivo de manipulación física más molón del mundo. Una especie de cañón que nos hace pensar que podemos arreglar y destruir todo lo que se nos ponga por delante.

Nuestros controles en primera persona son los esperables: saltar, coger objetos, activar mecanismos… Y ese cañón dotado de voz y personalidad nos va a permitir jugar con el estado de las cosas, manipulando el mismo tiempo.

Las dos funciones básicas con Astra son ‘reboninar’ objetos, y manipular su estado cuantico durante treinta segundos. En el primer caso, podemos restaurar escaleras, pilares, o cascotes, tanto para avanzar como para seguir vivos. El segundo uso, manipulando determinados objetos atrás y adelante en su estado temporal, es lo que nos permite resolver los puzles lógicos que llenan ese enigmático y siniestro Centro de la Entropía. Porque la aparente función del mismo es… conseguir entropía. Y eso se hace justamente completando esas salas y puzles. De hecho, es que hay una parte de los empleados que se dedican… o dedicaban a eso.

Estoy siendo más enigmático de lo que debería, lo siento. Pero una parte vital de The Entropy Centre es tanto esa historia de ciencia-ficción devastadora, como movernos a través de ese misterio. En diferentes ocasiones el manejo de Astra se hace con fines narrativos, la historia se presenta muy bien imbricada dentro de esa sucesión de puzles y retos. Y antes de la primera hora ya habremos abierto la boca con cierto asombro ante algún acontecimiento de gran magnitud.

Las estelas de luz nos muestran el posible estado temporal de los objetos que podemos manipular.

Quizas queda un poco caprichoso que solo podamos interactuar con ciertos objetos, sea en las salas de pruebas, como en el mismo centro. Poder mover cajas o saltadores, pero no otros muchos objetos que reaccionan a nuestro paso. O arreglar diferentes dispositivos y reconstruir derrumbes, pero no poder interactuar con otros cascotes u objetos. Realmente no es un problema, el juego es lo que es, una aventura de rompecabezas con un argumento intrigante, simplemente se me antoja algo extraño de cara a meterme en este singular universo.

A lo que sí ayuda a entrar es la calidad técnica del juego. Me encanta ver desarrollos hechos por pocas manos en los que se consigue un aspecto visual de categoría. Y es que The Entropy Centre entra por el ojo, por lo cuidados que están sus gráficos. Y como también el sonido, la ambientación que logra, y la inmersión auditiva te hacen meterte más en la ‘película jugable’ que tenemos entre manos.

Visualmente el juego raya a un buen nivel.

Por supuesto, lo más importante es como funciona el conjunto. Los puzles se antojan ingeniosos, se irán retorciendo con el pasar de las horas, veremos tanto salas más complejas donde ‘cargar entropía’ como situaciones en el centro cada vez más rocambolescas. Siguiendo la senda que trazó Valve con sus dos juegos de portales, se consigue también algo con voz propia en un conjunto bastante sólido.

Algo que sí ofrece The Entropy Centre es una longitud mayor de este tipo de juegos, pero claro, también dependerá de como funcione nuestro coco. Yo he dado algunas vueltas y pequeños atascos a cosas que muchos jugadores resolverán más fácilmente. Realmente, no se trata de enquistarse en alguna sala o reto lógico complicado, el juego está pensado para que haya avance y fluidez. Los rompecabezas son el cuerpo jugable, pero recorrer el centro y profundizar en la historia son un todo que ya digo, funciona bastante bien. Quince capítulos, unas 8-12 horas, por intentar acotar un poco.

Gracias, Astra ¡Me llenas de ánimo!

No habría mucho más que añadir, sin caer en posibles spoilers o romper un poco la enorme intriga que nos asaltará desde el comienzo. El juego tiene demo, al menos en su versión de Steam, así es como me ganó a mí hace unas semanas. De hecho, el juego final permite empezar donde termina la demo, pero yo al menos, recomienzo empezar el juego desde el principio. Porque, salvo que dicha demo se haya actualizado, el juego final presenta escenas adicionales y algunos cambios, así como algún puzle extra, respecto a ese prometedor adelanto.

Si sois aficionados a los juegos de puzles, si toda esa moda que empezaría Narbacular Drop hace más de tres lustros con rompecabezas que juegan con la física y tantos juegos ha dado os cautiva como a mí, aquí tenéis una parada obligada. The Entropy Centre se lanza además en casi todos los sistemas de renombre, faltando únicamente la híbrida de Nintendo ¿Tal vez dentro de un tiempo, o el músculo visual es demasiado para esta máquina de 2017? Sea como sea, echadle un merecido vistazo cuando menos.

 


Este análisis ha sido realizado en PC mediante una copia cedida por Evolve PR