Tomb Raider apareció en 1996 y rápidamente se convirtió en una de las franquicias más reconocibles del videojuego. Su protagonista, Lara Croft, terminó por ser un icono con gran impacto en la cultura popular de finales de los 90, marcando a toda una generación. Las aventuras de la arqueóloga se convirtieron en una mina de oro para Core Design y para Eidos Interactive y dieron lugar a toda una serie de secuelas, remakes y reinicios, con los que la popularidad de la saga, a pesar de haberse diluido ligeramente con el paso de los años, sigue vigente hoy en día. Nosotros hemos crecido con ella y gracias a esta remasterización, podemos revivir esas primeras aventuras con una fidelidad y comodidad que los originales no ofrecían.

A nivel narrativo, estos primeros tres juegos nos llevan a recorrer escenarios emblemáticos sin entrar en detalles de la trama. En Tomb Raider empezamos explorando la antigua ciudad perdida de Vilcabamba en Perú y avanzamos por templos clásicos, pasadizos subterráneos y monumentos inspirados en Grecia como St. Francis’ Folly o el Palacio Midas; en Tomb Raider II viajamos por lugares tan variados como los canales de Venecia, la gran muralla de China o los monasterios del Tíbet en busca de la Daga de Xian; y en Tomb Raider III nos aventuramos desde las selvas de la India hasta las remotas ruinas del Pacífico Sur, pasando por el desierto de Nevada o el entorno urbano de Londres, en una sucesión de peligros, enigmas y descubrimientos que consolidan la identidad aventurera de Lara Croft.

Por desgracia, los títulos originales con los que todo comenzó habían quedado algo olvidados, y los nuevos jugadores o nostálgicos apenas podían acceder a ellos por vías legales, salvo en PC mediante Steam o GOG. Por fortuna, Aspyr nos ha estado trayendo las diferentes entregas de Tomb Raider remasterizadas, intentando adaptarlas a los tiempos actuales y haciéndolas accesibles en consolas modernas, incluyendo en esta ocasión una versión nativa para Nintendo Switch 2, que ofrece un rendimiento mucho más estable y fluido que la versión anterior de Nintendo Switch.

El diseño de los juegos se mantiene prácticamente intacto, son aventuras en tercera persona en las que guiamos a Lara a través de distintos niveles -desde tumbas y bosques hasta ruinas exóticas- resolviendo puzles, saltando de plataforma en plataforma o enfrentándonos a enemigos. Son juegos exigentes incluso para estándares actuales, con mapas intrincados, puzles que requieren atención y plataformeo que exige precisión milimétrica. Sin embargo, siguen siendo totalmente disfrutables y retadores para cualquier jugador de hoy.

Como es lógico en títulos publicados entre 1996 y 1998, se han implementado algunas mejoras para hacerlos más atractivos a ojos modernos. El apartado gráfico ha sido remodelado por completo, donde las texturas, modelados de personajes y efectos especiales se ven totalmente renovados. No es un juego con gráficos de última generación, pero el salto visual es notable y, en Switch 2, se mantiene estable a 60 frames por segundo en portátil y hasta 120 frames por segundo en dock, con resolución mejorada que hace que todo luzca mucho más nítido que en la primera versión de Switch.

Eso sí, esta actualización gráfica no es perfecta. Aparecen ciertas inconsistencias artísticas, donde elementos que buscan realismo conviven con otros más estilizados, generando un contraste extraño en algunos enemigos. Además, algunos elementos interactivos, como interruptores, pueden quedar más escondidos que en los originales, obligándonos a cambiar entre el modo gráfico moderno y el clásico -una opción que podemos hacer al instante- para avanzar sin problemas.

También se ha añadido un nuevo modo de control moderno que abandona el clásico “control tanque” por uno más fluido, basado en el libre movimiento con el stick. Podemos alternar entre el control original y el moderno, aunque en Switch 2 este cambio se hace desde el menú principal. El nuevo esquema facilita que los jugadores que no estén acostumbrados al control tanque puedan disfrutar del juego, aunque perdemos algo de precisión en los saltos más calculados. Nosotros hemos notado que ciertos saltos complicados requieren más paciencia con el control moderno, mientras que con el original la precisión es más directa y predecible.

Además, la actualización más reciente ha incorporado un Challenge Mode que permite personalizar la dificultad, modificar la vida, el daño, los enemigos y añadir bonificaciones. También se han incluido 10 nuevos trajes para Lara y 15 logros adicionales, aumentando la rejugabilidad y ofreciendo incentivos para explorar cada nivel de manera distinta. Todo esto convierte a la colección en una experiencia más completa, tanto para quienes descubren la saga por primera vez como para los nostálgicos.

En esta colección se incluyen todas las expansiones y contenidos adicionales publicados para cada juego, muchos inéditos en consola anteriormente: Tomb Raider, Tomb Raider: Asuntos Pendientes, Tomb Raider II, Tomb Raider II: La Máscara Dorada, Tomb Raider III y Tomb Raider III: El Artefacto Perdido, además de la versión de la Mansión Croft presente en cada entrega. Esto nos proporciona unas cincuenta o sesenta horas de juego fácilmente, que en Switch 2 se disfrutan con una fluidez notable y tiempos de carga reducidos.

Con Tomb Raider I-III Remastered tenemos colección para rato y debemos agradecer a Aspyr que nos este permitiendo revivir, o descubrir por primera vez, tres de los videojuegos más emblemáticos de su época. La versión nativa de Switch 2 y la reciente actualización con modos extra consolidan esta edición como la forma más completa de disfrutar los orígenes de Lara Croft, aunque si queremos disfrutar del resto de las entregas clásicas de Tomb Raider, tenemos que hacernos con la segunda parte del recopilatorio, que presumimos que pronto recibirá una versión nativa para Switch 2. Aun así, como punto de partida para cualquier fan o nuevo jugador, esta colección no decepciona y se mantiene como una de las experiencias más auténticas y satisfactorias que podemos tener con los clásicos de Tomb Raider.