Desde que se anunció el pasado año, Untitled Goose Game llamó la atención por su llamativa y original propuesta que dejó a todos con una mezcla de incredulidad y ganas de saber más sobre ese proyecto. Hace un par de semanas que el juego del estudio australiano House House se ha lanzado en la Epic Store y en Nintendo switch y ahora os traemos su análisis.

En Untitled Goose Game  manejaremos a un ganso, tal cual, no un ganso antropomórfico ni con poderes sino un ganso real y corriente, y como tal tendremos que hacer cosas que hacen los gansos cómo graznar, picotear cosas y ante todo, meter las narices en los asuntos de los demás. ¿Y qué interés puede tener controlar a un simple animal cotidiano? Pues os aseguro que lo tiene, y con mucha más diversión de la que puede aparentar a simple vista.

El objetivo del juego es muy sencillo y directo: molestar a todo ser vivo que encontremos en nuestro camino. Contaremos con una lista de tareas que tendremos que ir cumpliendo para seguir avanzando, que incluyen locuras como encerrar a un niño en una cabina telefónica, montar un picnic o ponerle un cubo en la cabeza a un hombre entre muchas otras, a cada cual más variada que la anterior. En caso de que nos descubran haciendo algo indebido, la gente se encargará de echarnos de allí a escobazos o con las propias manos.

Cumplir con la lista de adjetivos no es tarea fácil, no podemos lanzarnos a la aventura sin pensar, requiere una planificación previa para lo que tendremos que estar atentos a lo que nos rodea. A veces tendremos que colocar algún objeto en un sitio estratégico para poder despistar a algún humano y forzar la situación que nos lleve a conseguir el objetivo. Esto no tiene mucha complicación, la mayoría de veces se intuye fácilmente lo que debemos hacer salvo alguna situación que nos haga devanarnos los sesos un poco más

El humor está muy presente en el juego, desde los primeros segundos estaremos sonriendo e incluso riendo a carcajadas con el manejo de nuestro pato. La torpeza de los movimientos del ganso está muy bien representada y eso a su vez supone una dificultad añadida, ya que nos costará hacer movimientos como girar o empujar objetos pesados debido a nuestra fisionomía. Los propios objetivos a conseguir también son bastante cachondos, ya que la mayoría de acciones se basan en robar cosas o molestar a los humanos, con resultados hilarantes.

Contaremos con un mundo abierto a pequeña escala dividido en zonas separadas entre sí, con lugares como por ejemplo el huerto de un señor, un mercadillo o un restaurante entre otros. Cada zona nueva permanecerá cerrada hasta que cumplamos toda la lista de tareas del anterior, lo cual desbloquearán un nuevo objetivo qué al cumplirlo nos dé acceso a un nuevo lugar. En algunas ocasiones podremos desbloquear atajos entre zonas que nos ahorran una buena caminata, incluso habrá objetivos en los que haya que interactuar con objetos de la zona anterior, aunque la mayoría de veces no será así.

Gráficamente se trata de un juego muy agradable a la vista, con un estilo cel shading bastante peculiar y humilde que le da un aspecto muy de cuento ilustrado para niños. En cuanto al rendimiento, pocas pegas se le puede poner en ese aspecto, ya que funciona a 60 fotogramas por segundo hasta en los equipos más modestos. Mención especial nuevamente a las animaciones de los personajes, en especial las de nuestro protagonista como mencioné anteriormente, pero también la de los propios humanos que resultan muy fluidas y realistas.

¿Qué podemos decir respecto al sonido? el famoso «honk honk» de nuestro pato ya se ha convertido en un clásico y carne de memes en las redes, pero pocos sonidos más escucharemos a lo largo del juego salvo los ambientales y los de efecto. Tampoco contaremos con voces o diálogos, quedando representados en formas de globos de pensamiento de manera simple y efectiva. La banda sonora que sonará ocasionalmente se compone de relajantes temas de jazz clásico que ayudan a meterse en el tipo de ambientación.

En la duración es donde podemos encontrar su mayor pega, relativamente hablando, ya que en unas tres horas nos podremos acabar el juego sin problemas, pero debido al estilo jugable nos daremos cuenta de que es una duración perfecta para mostrar todo lo que tiene que enseñar sin que dé tiempo a hacerse repetitivo. Aun así no temáis, pues una vez completado el juego se desbloquearán objetivos extras que le aporta algo más de vida útil al juego y además se desbloquea la joya de la corona, el «modo contrarreloj», en el que tendremos que cumplir los objetivos dentro de un plazo de tiempo y supone un auténtico desafío para mente y cuerpo.

Untitled Goose Game ha resultado ser toda una agradable sorpresa, creo que ni la propia House House se esperaba el éxito de dicho juego ni en sus mejores sueños. Como resultado tenemos un juego muy original, simpático, cargado de humor y ante todo hecho con mucho cariño y dedicación. Si los 14’99€ que cuesta -un poco más caro en Switch- no os parecen un gran desembolso, no dejéis pasar la oportunidad de echarle un vistazo.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Panic