World of Tanks lleva siendo una institución de los juegos competitivos en PC muchísimos años. Lo que empezó con un juego de tanques se fue expandiendo a barcos y aviones. Hoy en día, con millones de jugadores, todo su ecosistema es sólido, pero eso no significa que se acomoden y vivan de ello. Por esto mismo llega a nuestros ordenadores World of Tanks: HEAT, una vuelta de tuerca a los míticos combates de blindados.

World of Tanks: HEAT es un juego de acción competitivo Free to Play donde manejamos un tanque y a un agente, cada uno con sus poderes y habilidades. Lo habéis acertado, se trata de un hero shooter, pero con carros de combate. Quizás no sea la idea más novedosa del mundo, pero todos sabíamos que tarde o temprano algo así acabaría llegando. Al menos sabemos que Wargaming le va a dar soporte durante muchos años; si algo tienen, es que no abandonan sus juegos.

Personalmente, no jugué más que dos partidas al World of Tanks original, pero si no me equivoco, era un juego basado en tanques de las guerras mundiales, y aunque había algunos más modernos, no era el punto principal del juego. En el caso de World of Tanks: HEAT eso se deja atrás para entrar de lleno en la guerra moderna. Los tanques son muy futuristas, algo que casa bastante bien con que tengan poderes y habilidades extrañas.

De hecho, el propio juego cuenta con un tutorial donde nos enfrentamos a una especie de tanque ultrafuturista que nos dará problemas. El tutorial se agradece, pero el loop de juego del que World of Tanks: HEAT hace gala es sencillo: partidas de 10 contra 10 o 5 contra 5 donde tenemos que controlar puntos y destruir a los enemigos para poder mantener esos puntos. Aunque la teoría suena bastante sencilla, pronto comprobaremos que en la práctica será bastante distinto, sobre todo cuando entran en juego las habilidades de cada agente y la coordinación del equipo.

Los combates contra otros jugadores son, como en todos los hero shooters, un proceso de aprendizaje bastante duro al comienzo. Hay un buen número de tanques y agentes distintos, cada uno con sus habilidades y estadísticas. Esto hace que el resultado final pueda parecer un pequeño embrollo al principio, pero es cierto que es más sencillo de entender que otros juegos del género. Si tenéis puntería y buen hacer, seguramente ganéis unas cuantas partidas, o al menos seréis de los primeros de vuestro equipo con cierta regularidad.

Por supuesto, como buen juego del género, hay diferentes tipos de posición. Por ahora, en World of Tanks: HEAT hay tres posiciones diferentes: asalto, defensores y tirador. Personalmente no veo una diferencia muy marcada entre todas ellas más allá de que los defensores están claramente centrados en aguantar y mantener zonas. Los otros dos tipos de tanque se sienten bastante similares en muchas situaciones, sobre todo porque dentro de cada categoría hay bastante variación. Además, cabe decir que los agentes están “atados” a los tanques, no podemos combinarlos como queramos, lo que limita un poco la experimentación.

Una vez hayamos jugado unas pocas partidas, iremos desbloqueando cosas para nuestro tanque. Es completamente modificable, mejorando algunas de las habilidades, cambiándolas un poco y en general añadiendo algo de variedad. Las cuatro estadísticas de nuestro tanque son potencia de fuego, durabilidad, movilidad y por último servicios, que cubren todo aquello que no entra en las otras tres, como el radar o elementos de exploración. Cuando mejoremos el tanque, veremos que, aparte de las estadísticas, el cambio es también físico, lo que hace que el progreso se sienta más tangible y visualmente satisfactorio. También se puede mejorar el agente, pero este tiene muchas menos opciones y profundidad.

El problema del juego viene por sus diferentes tipos de divisa. Hay varios tipos de monedas distintas para cada una de las cosas. Entiendo que un juego de estas características necesite al menos dos monedas, una para el dinero del juego y otra para el real, pero además de estas dos tendremos que conseguir puntos de habilidad para mejorar a nuestros agentes, y hay otra divisa más por ahí para ciertas funciones concretas. Todo esto termina resultando algo confuso al principio, aunque tras varias horas de juego se vuelve más automático.

Aun así, creo que todo el sistema de divisas necesitaría una revisión para ser más claro, aunque si lo que queréis es simplemente jugar, os afectará poco en el momento a momento. Además, la divisa normal se consigue jugando y subiendo niveles en el pase de temporada, lo que ayuda a que siempre haya una sensación constante de progreso. También podemos pasar cierta experiencia de un personaje a otro para ir probando agentes y quedarnos con el que más nos guste, lo cual es un acierto para evitar el bloqueo inicial.

Visualmente estamos ante un juego muy llamativo. Para empezar, en World of Tanks: HEAT los diseños de los tanques son realmente buenos, con modelos muy variados y fácilmente reconocibles. Por otro lado, los escenarios están creados con bastante mimo y merece la pena jugar simplemente por recorrerlos. Me gustaría que fueran un poco más interactivos y destructibles, aunque en ese aspecto tampoco se quedan cortos.

En resumen, si os gustan los tanques y los hero shooters, está claro que este juego os va a encajar bien. No se trata de un juego donde el componente “hero” sea excesivo, ya que con tener cierta puntería se puede competir bastante bien. Los poderes existen, pero en muchas situaciones se diluyen ante la habilidad pura de disparo y posicionamiento. Aunque el juego tenga muchas divisas y sistemas que pueden resultar algo confusos, también hay una sensación de avance constante con pocas partidas, algo que para mí es fundamental. No inventa nada realmente nuevo, pero World of Tanks: HEAT funciona bien como propuesta para echar partidas de vez en cuando. Y a veces eso es exactamente lo que uno busca.