En 1991 ver un arcade de hostias en un salón recreativo era como salir por las mañanas a la terraza y mirar al sol: a veces más claro y brillante, a veces con nubes, pero SIEMPRE presente ¿Se puede destacar en un género tan sobresaturado? ¿Se puede ser diferente? ¡DEMONIOS, SI! Sobre todo, cuando está detrás un titán de los arcades como es Data East, sin fotocopiar ni replicar lo ya hecho por ellos mismos anteriormente, ni fusilar alguna buena idea de otra compañía. Damas y caballeros, Crude Buster tiene personalidad propia y nunca son bastantes los artículos que reivindiquen a esta coin-up. Y con el aún más aguerrido nombre de Two Crude Dudes, tener en formato doméstico una puñetera recreativa en casa. Echemos una moneda de cinco duros a nuestro pasado……..

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Basto titular, que no gratuito. Lo que todo el mundo más recordará al acercarse a este título en sus dos formatos es la innata capacidad de sus protagonistas, así como su hercúlea fuerza, para coger toda suerte de objetos, accesorios, proyectiles……enemigos y…….¡Tanques! Vale, había una historia, y toca hablar de ella: Nueva York, año 2010. Una serie de explosiones nucleares devastan la ciudad. Veinte años después, cuando la radiación ha bajado, el plan se completa con una banda de guerreros de toda índole, armados y modificados genéticamente, conocidos como Big Valley . Y el gobierno de los EEUU toma cartas en el asunto, haciendo un pacto con dos hombres, dos masas de músculos, dos punkies, conocidos como Crude Buster. Su objetivo: infiltrarse en secreto en el corazón de la organización y destruirla. Pues de infiltrarse en secreto mis narices: machacar sin piedad a hordas de enemigos, creciendo en dureza y bizarridad durante seis niveles. Brawler, post-apocalipsis, macarrismo, mutantes, y hasta robótica y tecnología. Una combinación tan loca como inspirada. Porque la parte estética es otro gran valor de esta producción.

Lo primero que nos pega en la cara es una representación visual fastuosa, una Nueva York devastada, llena de gratifis, con llamas subiendo y bajando. Con nuestros protagonistas reventando la pared de un edificio ruinoso, para empezar a ver onomatopeyas visuales que nos muestran interesante información en pantalla. Si, los gráficos sin duda son uno de los puntales de este juego por su calidad -yo sigo encantado con esas llamaradas danzantes, y la plétora de efectos visuales de todo tipo en los demás niveles-, con unos sprites prodigiosos, en una estética claramente particular y bien definida. Ahora toca movernos, luchar, y echarle mano a casi todo lo que queramos y podamos.

El juego se presenta en un único plano 2D con varias alturas según toque, a la usanza del Bad Dudes VS Dragon Ninja, también de Data East. Mira, en aquel tiempo también tocaba echar una mano a los Estados Unidos de América, aunque las semejanzas entre ambos juegos no son precisamente abundantes, cosa que ya digo que es encomiable siendo de la misma compañía. A los mandos sentimos casi al instante el control algo lento de nuestros bichardos musculados, con un botón de salto, otro de golpeo, y el muy novedoso botón para agarrar cosas. Saltar, rodar por el suelo, golpear en varias direcciones, variar golpes combinando golpeo y la palanca de control…..¡Oh! Pero de lo que tenemos que hablar con calma es justamente de ese botón para agarrar lo agarrable.

Y es que es sin duda tan novedoso como divertido tener la capacidad de coger objetos interactuables, muchos de ellos mayores que nuestros protas: barriles, postes, semáforos, carteles, pilones de hormigón, fuentes, coches…….siendo posible arrojarlos contra los enemigos, o usarlos como armas temporales. Pero es que también se puede coger a CUALQUIER enemigo del juego, sea soldado pelanas raso, como a los mismos jefes finales, y tirarlos a la Patagonia, o contra otros enemigos. Incluso vehículos aéreos de transporte, incluso la caja de carga de un helicóptero, incluso tanques <que requerirán, eso si, de pulsar repetidamente el botón de cogida>, incluso ¡A nuestro camarada! Si, aquí nuestro compi de recreativa no recibe nuestros golpes ¿Accidentales? Cual Double Dragon, pero sí podemos cogerle y arrojarle como proyectil, restándole vida………y siendo una táctica útil en según que ocasiones.

La aparente falta de fluidez de control y lucha está perfectamente calibrada al ritmo del juego, de manera que nuestros toscos saltos y golpes casen perfectamente con lo que machacamos en pantalla. Tenemos a dos cachas contundentes y expeditivos, cuyos golpes y acciones trufados de onomatopeyas se sienten sobre todo lo que pillan. No son maestros en artes marciales, sencillamente, son fuertes como elefantes. Así, el poder de nuestras acciones se combina con enemigos donde hasta el más tonto hace relojes, o lo que es lo mismo, que nos puede fundir la vida cualquier masilla si le dejamos. Pero medios no nos faltan para combatirlos. El juego presenta seis niveles de dificultad creciente, con una variedad visual fantástica entre ellos, combinada con enemigos y detalles que los hacen aún más identificativos. Los masillas podrán repetirse, los jefes de mitad de nivel, aparecer como enemigos normales en niveles postreros, pero siempre vamos a ver nuevos e imaginativos contendientes al cambiar de fase. Lo cierto es que la recreativa es durilla por esto mismo, porque el juego te lanza sin compasión un buen número de enemigos, proyectiles y desafíos que hacen que llores en el quinto nivel <ya en el sexto, luchando de nuevo contra los jefes finales antes del necesario y esperable Mad Doctor mutante que cierra el juego pues…….>, aunque el permitir dos jugadores simultáneos hace la recreativa más justa y asumible, cosa que agradezco ya que no soy especial amigo de las recreativas que empiezan muy bien y se complican injustamente, para que sueltes todas las monedas que hayas podido ahorrar o chorar en los cambios de la compra familiar.

A la imaginería visual, trufada de enemigos exóticos y estrambóticos <ese jefe del primer nivel, que con sus melenas y serpientes me recuerda a Alice Cooper 😀 >, a las comentadas onomatopeyas tanto golpeando como remarcando objetos agarrables, a los efectos y gags visuales <las muertes tan curiosas que podemos sufrir, maldita araña mutante….>, le sumamos un apartado sonoro con música más dura y efectos contundentes, pero también, cómicos. Todo a juego con la marcianada que estamos viviendo, pura macarronería cyber-punk con algún opiáceo de por medio. Y llegaría también a nuestros hogares…….

¿Sabes? Me he comprado una recreativa

Aquí separar secciones no responde a enormes diferencias domésticas ¡Justo lo contrario! La única versión para gente de a pie, se realizó para la Mega Drive/Genesis. Faltaban sprites en pantalla, muchos detalles en los escenarios, objetos que coger e interactuar……..¡Pero lo que había era prodigioso! Como usuario amante de la 16-bits de SEGA era fantástico tener cosas como Golden Axe o Double Dragon. La conversión de la recreativa de Technos fue algo enorme y te ponía prácticamente el mueble de la recreativa en tu televisor, pero le achacaría que al acompañamiento musical le faltaba alguna vitamina. Pues aquí tenemos los sprites prácticamente clavados de la recreativa, su fluidez y frames, así como su música y efectos sonoros, faltando alguna frasecilla digitalizada, pero se lo perdonamos. Da verdadero gusto ver como se mantienen los colores vivos del mueble original, como no se abusa de los colores birriers oscuros y ocres de muchos juegos para este sistema. Claro, ya en 1992, que es cuando llegó el juego, había más mano para sacarle partido a las aparentes limitaciones de la consola, y la reducción de sprites encima ayuda a hacer el juego más accesible todavía, dejándolo muy redondo en su faceta jugable. Se mantenían además los dos jugadores simultáneos, con lo que la experiencia original se replica casi perfectamente ¡Así si, leches, así si!

Ah si, había que añadir alguna coseja en la conversión: entre niveles, en la recreativa, nuestros brutos con cresta recargan fuerzas tomando unos saludables refrescos azucarados de una máquina, en una escena de corte. Pues en esta versión, tenemos treinta segundos para golpear como locos la máquina para que caigan latas y beber todas las que podamos, a fin de recargar el máximo de vida posible. La máquina debe estar hecha de vibranium lo menos, ahí aguantando más golpes que cualquier jefe final, ya ni te cuento a dos jugadores…..

¿Echar monedas? Por favor……..

Como pequeño broche final, la escena tras la derrota del vejete mutante de bata blanca y la última cut-scene en la recreativa, prometían una vuelta de Big Valley en un futuro. Pero en la versión consolera eso se elimina, dejando la misión de los Crude Dudes completa, a ellos con sus saquetes llenos de pasta, y a nosotros un poco más tranquilos pensando que en el año 2030 estarán en alguna isla tropical, y no nos los cruzaremos en cualquier esquina o bar de nuestras tranquilas calles. No hubo secuela de ningún tipo, y así queda esta aventura con un Colorín Colorado ¡PATADA EN LOS COJ……!

¡A chuparla, amados leyentes!