Le he dedicado muchas horas a juegos de gestión, aquellos en los que tienes que construir algo desde cero, desde la época de Theme Hospital. Así que cuando me enteré de que Roma había caído y necesitaba ayuda para ser reconstruida, no pude evitar añadir este Romestead a la lista de deseados. Para ser un Early Access, aquí hay mucho de lo que hablar, así que preparaos para descubrir todo lo que ofrece este Imperio Romano.

Romestead se desarrolla después de que Roma cae ante hordas de muertos vivientes. Los dioses han desaparecido, la ciudad está destruida y los supervivientes están dispersos. Eres uno de esos supervivientes, y tu primer objetivo es sobrevivir: explorar y encontrar recursos, crear equipo útil, hacer ofrendas a los dioses para restaurarlos a su antigua gloria y enfrentarte a todo tipo de enemigos inspirados en la mitología romana.

Hay mucho que decir sobre la jugabilidad. Romestead se sitúa en la línea que separa un simulador de colonias de un juego de supervivencia y crafteo, tomando elementos de ambos géneros. Pasaremos mucho tiempo explorando, luchando contra enemigos, reuniendo recursos y creando equipo, pero siempre con un fuerte énfasis en la construcción y gestión de asentamientos.

El combate recuerda al de un RPG de acción. Atacamos a los enemigos mientras intentamos evitar sus golpes, utilizando una amplia variedad de armas que incluye espadas y escudos, lanzas, arcos, ballestas, martillos, jabalinas, dagas, pergaminos mágicos y mucho más. Personalmente he pasado buena parte de la partida utilizando unas dagas dobles que encontré poco después de empezar, ya que son rápidas y muy efectivas para lidiar con grupos numerosos. Si utilizamos un arma de una mano junto a un escudo también podremos bloquear ataques. Es un sistema sencillo, pero puede volverse desafiante cuando nos alejamos demasiado de casa o cuando una gran horda aparece durante la noche.

Sin embargo, no solo tendremos que enfrentarnos a enemigos comunes. A lo largo de la aventura encontraremos poderosos jefes finales con patrones de ataque propios y, en muchos casos, varias fases de combate. Derrotarlos requiere cierta preparación, pero las recompensas suelen merecer la pena, ya que desbloquean nuevos materiales y equipamiento.

La recolección de recursos es bastante sencilla y consiste principalmente en talar árboles, romper rocas, recolectar plantas y conseguir materiales de los enemigos derrotados. Una de las particularidades de Romestead es que los materiales más grandes, como troncos o grandes bloques de piedra y mineral, no pueden guardarse en el inventario. Debemos transportarlos manualmente o utilizar carros de madera, que incluso pueden engancharse unos a otros como si fueran vagones. Aunque esto nos deja más expuestos, también podemos utilizar estos objetos para lanzárselos a los enemigos.

Los materiales también pueden ofrecerse en los santuarios para restaurar los poderes de los dioses. Estas ofrendas desbloquean mejoras de experiencia, bonificaciones para los edificios, nuevas construcciones y, en ocasiones, son necesarias para avanzar en determinadas misiones, por lo que visitaremos estos lugares con frecuencia.

La elaboración de objetos se realiza desde el inventario o en estaciones específicas, como fogatas y bancos de trabajo. Sin embargo, gran parte de los objetos más avanzados dependen de los habitantes que reclutemos para nuestros asentamientos.

Porque sí, Roma ha caído, pero eso no significa que solo tengamos que sobrevivir entre sus ruinas. Podemos reconstruir, fundar nuestros propios asentamientos a lo largo del extenso mundo del juego y reclutar supervivientes para que se unan a nuestra causa. Los edificios requieren precisamente esos materiales más grandes que debemos transportar, y una vez construidos podremos asignarles habitantes para que desempeñen diferentes tareas.

La mayoría de los edificios tienen funciones muy útiles. Encontraremos almacenes de madera, canteras, granjas, talleres especializados como herrerías o peleterías y muchas otras instalaciones. Además, podremos construir defensas como muros y catapultas para proteger a nuestros ciudadanos. Los recursos disponibles también dependen del bioma donde levantemos cada asentamiento, lo que nos anima a expandirnos y establecer nuevas ciudades.

A cada edificio ocupado se le pueden asignar distintas tareas, ya sea recolectar recursos, fabricar objetos o ayudar en nuevas construcciones. Pero nadie trabaja gratis. Los habitantes tienen necesidades que debemos cubrir, y cuanto más felices y mejor alimentados estén, más eficientes serán. También podremos hacerles regalos para mejorar su estado de ánimo. Conforme avancemos desbloquearemos opciones logísticas que automatizan el transporte de recursos entre edificios e incluso rutas comerciales para conectar distintos asentamientos.

El estilo visual del juego merece una mención aparte. Es un juego de vista cenital con un estilo pixel art, pero resulta realmente impresionante lo bien que se ve. Las plantas se mecen con el viento, al romper objetos aparecen efectos de partículas que dejan escombros en el suelo, como astillas de madera o pequeños fragmentos de roca, que se mueven cuando caminamos sobre ellos. Los campos de hierba alta se aplastan a nuestro paso, el humo se eleva desde las chimeneas de los hornos, un suave resplandor rodea las forjas y, de vez en cuando, pueden verse luciérnagas durante la noche. Todo encaja en un estilo visual sencillo pero muy bien ejecutado, con una atención al detalle que sorprende.

Romestead es un Early Access sorprendentemente completo, hasta el punto de que en muchos aspectos se acerca a la experiencia de un juego terminado. Si le dedicáis tiempo, acabaréis construyendo una extensa red de ciudades conectadas entre sí. O podéis seguir llevando vosotros mismos los materiales mientras cantáis «Mi carro»; esa elección queda en manos de cada jugador -aunque reconozco que esa opción tiene su encanto-.

Siempre hay algo que hacer, un asentamiento que mejorar o un jefe al que enfrentarse. He encontrado algunos errores puntuales, pero durante el tiempo que he jugado también han llegado varios parches, por lo que da la sensación de que sus desarrolladores siguen trabajando activamente en pulir la experiencia. Si os atraen los juegos de gestión, supervivencia y construcción de asentamientos, Romestead es una propuesta que merece la pena seguir de cerca.