Muy a menudo tendemos a infravalorar el talento patrio frente a propuestas extranjeras. El mundo del videojuego, como no podría ser de otra forma, no es la excepción, a pesar del largo historial de magníficos juegos que han salido de desarrolladoras españolas. Con Candle: The Power of the Flame, el pequeño estudio turolense Teku Studios se une a este historial con un juego que desprende carisma y mimo por todas partes.

El género de la aventura gráfica fue uno de los más populares hasta más o menos el principio de este siglo. Sin embargo, la llegada y estandarización de los entornos tridimensionales provocaron que otros géneros vinieran a reemplazarlo, tanto en popularidad como en ventas, quedando relegado a un segundo plano. Afortunadamente el género, sobre todo con la irrupción y auge de las desarrolladoras indies, parece estar viviendo una segunda juventud. Y títulos como el que nos ocupa bien pueden dar fe de esto.

La historia comienza con el rapto de Yaqa, el chamán de tu tribu, a manos de la tribu rival de los Wakcha. En ese momento emprenderemos nuestro viaje tomando el control de su aprendiz Teku con el fin de rescatar a su mentor. A medida que las horas van pasando por nuestra pantalla, se hará inevitable cogerle cariño a nuestro arboreo amigo por el carisma que desprende.

Esta aventura nos llevará por diversos escenarios en los cuales nos enfrentaremos a numerosos puzles, cuya resolución requerirá de nuestro ingenio y, sobre todo, de nuestra capacidad de observación. Tras haber terminado el juego, la sensación que me ha quedado respecto a los escenarios es que su variedad podría haber sido algo mayor.

Haciendo honor a su nombre, el fuego constituye el elemento central del juego y que nos ayudará a avanzar. No en pocas ocasiones nos encontraremos en un aparente callejón sin salida debido a que no llevamos con nosotros una llama que nos ayude, bien para iluminar estancias oscuras o para revelar información oculta en el escenario.

El juego bebe de manera evidente tanto de títulos clásicos como la saga Oddworld como de otros más modernos como las aventuras de Amanita Design. De éstos últimos se puede apreciar claramente esta influencia en la forma de contar la historia, y de cÓmo el juego es capaz de contarnos las conversaciones con los personajes que nos vamos encontrando a lo largo de la aventura sin mediar una palabra y solamente mediante imágenes.

Sin duda por lo que primero destaca Candle: The Power of the Flame es por su apartado artístico. Todo elemento visual del juego ha sido diseñado a partir de dibujos hechos a mano y pintados en acuarela. Lo mismo sucede con las animaciones: cada cuadro se ha hecho a mano, por lo que el resultado final más parece una película de animación que un videojuego. Además, los escenarios se encuentran plagados de multitud de detalles que hacen que el mundo parezca mucho más vivo.

En cuanto al apartado sonoro, las diferentes melodías compuestas por Pascual de Gállego Porta contribuyen a reforzar la sensación de que estamos ante una película de animación. En ellas se puede apreciar una clara inspiración en sonidos y melodías propios de países sudamericanos. La joya de la corona del apartado musical es sin duda el tema que ameniza los créditos del juego, compuesto e interpretado por Hernán Ojuel Escobar y Mirella Díez Morán y que supone un magnífico broche final a la aventura de Teku.

Para terminar de rematar un gran apartado sonoro, el juego cuenta con un excelente doblaje en castellano mediante la inconfundible voz del tristemente ya desaparecido Pepe Mediavilla -doblador habitual entre otros de Ian McKellen o Morgan Freman-, aunque realmente las voces se reducen al narrador de la historia.

En cuanto al control del juego, se puede tornar frustrante en ocasiones debido a la falta de precisión que ofrece en momentos puntuales, sobre todo al correr y saltar. A pesar de ello, esto no empaña la sensación global de que el control cumple con su cometido y no supone un impedimento a la hora de disfrutar del mismo.

A nivel de duración, hablamos de un juego que se nos puede ir fácilmente a las 10 horas, con algunos puzles que pueden darnos más de un quebradero de cabeza. Eso sí, su rejugabilidad es nula fuera de querer volver a revivir la historia, ya que no ofrece ningún tipo de contenido tras acabar la historia, algo comprensible teniendo en cuenta el género al que pertenece.

El juego se puso a la venta el pasado 26 de julio a un precio de 19.99€ en la eShop de Nintendo Switch, aunque para los amantes del formato físico está prevista la salida de una edición especial del juego en dicho formato a principios de septiembre de la mano de Signature Edition Games. Por 45€ nos llevaremos una copia digital del juego así como varios extras como la banda sonora en formato CD o un pin.

Candle: The Power of the Flame es una gran aventura gráfica, ideal para ser jugada en sesiones cortas y que por tanto se adapta como anillo al dedo al enfoque portátil de Nintendo Switch. Además, es un juego que muestra un nivel de cuidado y atención por el detalle enorme, y propone un reto en su justa medida. A pesar de que su rejugabilidad es nula, la experiencia global es altamente recomendable.

 

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Merge Games