La Segunda Guerra Mundial siempre me ha fascinado. Su representación y la simbología siempre me han parecido interesantes; una época donde las cosas estaban más claras, todo era blanco o negro. Los juegos basados en esta guerra siempre me han interesado, desde propuestas más directas como puede ser un juego de disparos en primera persona hasta este, un juego de simulación por turnos. Antes de empezar, toca comentar que WarPlan es un juego duro de verdad, donde la simulación es lo más importante; absteneos si no os apetece algo de este calibre.

WarPlan es un juego por turnos, de la mano de Alvaro Sousa, de la desarrolladora Kraken Studios y editado de la mano de Slitherine Games. Un título que trata simple y llanamente de simular el frente occidental en la Segunda Guerra Mundial de la forma más cercana y exacta posible. El marco jugable del título va desde 1939 hasta el 44, pudiendo elegir al Eje o a los Aliados en todo momento. El título ofrece seis campañas, una por cada año, cada una de ellas con sus condiciones de victoria y relaciones con los países neutrales. Hay suficiente contenido para jugar un buen número de horas, sobre todo porque cada uno de los escenarios ofrece partidas largas -y muy pausadas-.

Por si fuera poco, el juego trae también un editor de escenarios de lo más completo, al cual no he podido dedicarle todo el tiempo que quisiera. Sin embargo, mirándolo por encima es posible ver su potencial, ya que se puede modificar prácticamente todo. Aunque no sea un apartado clave del título, quería al menos nombrarlo. También hay disponible un multijugador local, aunque obviamente está limitado a dos jugadores.

Pero entremos en el gameplay, lo verdaderamente importante del título. Antes de nada es importante comentar que WarPlan deja poco espacio para la diplomacia. Podemos influenciar a diferentes países, intimidarlos y declarar guerras, pero el juego no se basa en esto. Estamos ante un juego militar, y comandar ejércitos será en lo que ocuparemos la mayoría de nuestro tiempo. La diplomacia está limitada a algo parecido a lo que podría ser un Total War, para que os hagáis una idea; existe, sirve para algo de vez en cuando, pero no es el punto principal. Aún así hay que tener siempre un ojo en el apartado diplomático, para saber cuánto queda para que un país se rinda, algo fundamental.

El movimiento y combate se muestra en rejilla hexagonal, como todo buen juego de estrategia debería hacer -las cuadrículas son muy inexactas, es lo que hay-. Tenemos unidades de todo tipo, tanques, infantería, barcos, submarinos… cada una con sus propias reglas, las cuales deberemos entender si queremos llegar a alguna parte. Y entender es el mayor problema al que nos enfrentaremos en WarPlan. El título ofrece un tutorial en forma de vídeos, de muy alta calidad, pero no me parece el mejor sistema para aprender a jugar. Hace falta algo más activo, unos pasos donde el jugador pueda hacer algo.

Yo mismo he tardado bastante en entender varios de las mecánicas básicas del título, pero esto es como un juego de Paradox, la mejor forma de aprender es el ensayo y error. Algunos de los conceptos no los tengo realmente claros aún hoy, pero he conseguido defenderme de los alemanes en más de una ocasión. Lo importante es familiarizarse con las unidades probándolas todas poco a poco, viendo de que son capaces. Una vez entendemos lo básico de cada unidad, podemos entrar en elementos más específicos. Y el principal es el movimiento, que puede llegar a ser mucho más complejo que el combate. Un ejército bien posicionado te puede hacer ganar la guerra, de eso no hay duda.

Aunque la diplomacia esté en segundo plano, hay ciertos asuntos que requerirán nuestra atención más allá del combate directo. La construcción de unidades será clave para tener suficientes efectivos en la guerra. La construcción es simple, si tenemos los materiales necesarios, podremos construir una de las cuatro cosas básicas: ejército de tierra, armada, aviones o apoyos.

Para construir unidades es obvio que necesitamos recursos, que los conseguiremos de dos formas principales; la primera y más básica es la producción de nuestro país. Necesitamos Producción, Petróleo, Soldados y Logística -y alguna otra cosa menor-. Cada una se consigue de forma distinta, y tenemos que tener todas vigiladas. Las ciudades obviamente serán muy importantes, ya que nos otorgan varios recursos. La segunda forma de conseguir recursos es a base de convoys, haciendo tratos con nuestros vecinos., una práctica mucho más volátil que la primera, y sujeta a ataques o cambios repentinos. 

En la producción también entran las Provisiones, ya que no solo tenemos que crear nuestros ejércitos, también tenemos que mantenerlos. La distribución de las Provisiones es probablemente uno de los aspectos más duros de WarPlan, y aún creo no haber entendido ciertas cosas del mismo. Lo importante es tener conexión directa en nuestro territorios para que el material llegue a donde tiene que llegar. La cosa es muchísimo más compleja que esto, pero ésta es la idea básica.

El título también posee un apartado de «mejoras», donde podremos decidir que mejoramos o que dejamos para otro momento. Sinceramente, este apartado lo he tocado poco, ya que es a largo plazo y la máquina parece elegir mejor que yo las cosas. Aún así, me gusta que exista la opción de que un país investigue algo que históricamente dejó atrás; puede añadir cierta variedad. Las mejoras hacen lo que os imagináis, dotar a las unidades del ejército de mejores estadísticas en la batalla.

Gráficamente estamos ante un título que funciona en prácticamente cualquier ordenador, ya que su carga gráfica es mínima. Los tiempos de carga de un turno a otro pueden ser un poco largos, y es lo que debería ser corregido en futuras actualizaciones. La música cumple, lo esperado en juego de este tipo, con música orquestal. No son temas que recordaréis para siempre pero acompañan muy bien la acción.

En conclusión, WarPlan es un buen simulador de la Segunda Guerra Mundial. Si lo que queréis es realismo histórico al pie de la letra, es lo vuestro. Ahora bien, si queréis acción directa o algo más que simulación, no os lo recomiendo en absoluto. Es un juego difícil, que tarda en comprenderse -sobre todo algunos elementos- y que recomiendo para valientes con bastante tiempo libre y paciencia.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Matrix Games