Los creadores de Vikings: Wolves of Midgard nos presentan su nueva apuesta por el RPG de acción occidental: Shadows Awakening, que llega a nuestro país gracias a Meridiem Games. Siguiendo la estela de franquicias como Diablo III y apostando por una premisa de lo más particular, lo nuevo de Games Farm ha llegado sin hacer demasiado ruido, aunque con la intención de hacerse un hueco en un mercado bastante saturado.

No sabría si definir a nuestro protagonista como una especie de antihéroe, pues encarnamos a un demonio capaz de poseer a cualquier criatura del mundo real. También puede permitirse adoptar su forma natural y materializarse en un plano espectral del mundo, algo que acaba convirtiéndose en la piedra angular del desarrollo jugable. Como su propio nombre deja entrever, la temática de Shadows Awakening resulta muy oscura. Durante nuestros primeros pasos en los Reinos Heróicos, un enigmático hechicero nos guía en lo que parece una especie de contrato entre el Devorador de Almas y él. Al inicio resulta complicado saber cuáles son sus planes realmente, pero, sin dudarlo ni un segundo —porque las circustancias no son las que nos gustarían—, le hacemos caso y nos encaminamos hacia el primer destino que nuestro nuevo ¿amigo? nos propone.

Con vista isométrica y una elevada cantidad de mamporros, Shadows Awakening no dista mucho de lo que nos propone Diablo III: rol y acción, exploración de mazmorras, negocios con los mercaderes y recogida de información a lo largo y ancho de las ciudades. El factor diferencial del título de Games Farm no es otro que el citado componente bidimensional del que hace gala nuestro protagonista, y es que aquí no contamos con la ayuda de compañeros como en otros videojuegos de rol; más bien, los poseemos a modo de marionetas y adoptamos su forma cada vez que lo necesitemos. Eso sí, pese a esta peculiaridad, hay que decir que tanto su personalización como su progreso funcionan de una forma exactamente igual que si de otros personajes normales se tratara.

Adoptar la forma de una marioneta —entre las que encontramos las típicas clases como guerreros, pícaros o hechiceros, entre otras— es tan sencillo como pulsar un botón y comprobar la inmediatez con la que se sucede la transformación. Esto es algo que aporta cierto componente estratégico a la hora de entablar combate contra determinados tipos de enemigos, ofreciéndonos una vía de escape en esos casos en los que nuestro personaje está al borde de la muerte. Resulta muy recomendable alternar entre las marionetas y probar sus habilidades contra todo tipo de enemigos hasta comprobar qué estilo de lucha se adapta mejor a cada situación. Un detalle que no deberíamos obviar es que tanto las marionetas como el demonio progresan de manera uniforme, adquiriendo los mismos valores de mejora y puntos de habilidad cuando subimos un nivel.

A la hora de equiparnos con diferentes armas, yelmos o anillos, entre otras piezas, cada personaje cuenta con su propio menú, al igual que sucede en cualquier exponente del género. Debemos tener en cuenta que no todas las clases pueden portar las mismas armas, eso y que la gran mayoría de ellas suelen tener una serie de requisitos que debemos cumplir si deseamos equiparnos con ellas. Por lo demás, Shadows Awakening funciona como cualquier RPG occidental: encantamientos, joyas que mejoran nuestras aptitudes, habilidades de combate que podemos equipar a una serie de comandos y que una vez ejecutadas requieren varios segundos mientras se recargan… Resulta muy interesante combinar los poderes de dos o más personajes, como por ejemplo congelar a los enemigos con nuestro demonio para, posteriormente, transformarnos en un guerrero y aprovechar su ralentización para asestarles un temible golpe por la retaguardia.

Mención especial merece la posibilidad —o mejor dicho, la necesidad— de cambiar al plano espectral al adoptar la forma demoníaca. La transición es inmediata y los efectos visuales cambian por completo el escenario que nos toca explorar. Además, mucha subicaciones solo son accesibles en la dimensión oscura, como por ejemplo puentes derruidos o caminos ocultos en los que, tras acceder jugando como demonio, podemos cambiar a una marioneta cualquiera y obtener tesoros o activar mecanismos. En las extensas mazmorras que nos vamos adentrando, los cambios de plano resulta trasncendentales, de hecho hay muchas que no podrían ser completadas sin hacer uso de nuestras habilidades como espectro. Por cierto, el demonio también tiene sus propios enemigos esperándole en la otra dimensión ¡incluso dentro de las ciudades!

El diseño de las mazmorras no dista mucho de lo que podemos encontrar habitualmente en el género: largos pasillos plagados de enemigos, desniveles, trampas por doquier y áreas secretas, a las que además se suman los rompecabezas, un componente muy interesante con el que Games Farm ha logrado ofrecer cierta variedad al desarrollo. Por ejemplo, a veces encontramos mecanismos que debemos girar como humano, para luego congelar el tiempo gracias a nuestro salto al plano espectral. No es que sean puzles especialmente complejos pero, sin lugar a dudas, se complementan a la perfección con las habituales mecánicas de exploración y combate.

Como no podía ser de otra forma, el combate es el principal protagonista durante el desarrollo del juego. Hay mil y una batallas por librar, y el bestiario de enemigos resulta muy variado, aunque muy similar al de cualquier juego de rol: muertos vivientes, insectos de gran tamaño, criaturas de carácter mágico y, por supuesto, los temibles jefes finales, que suelen ofrecernos el clímax de cada mazmorra o punto álgido del guion. El sistema de combate funciona gracias a lo directo y sencillo que resulta: tenemos un botón para ataques normales, y tres asignados a las diversas hablidades que podemos desbloquear. Una combinación sencilla que, junto al cambio de personaje mediante el uso de los gatillos del mando dar lugar a batallas muy dinámicas y placenteras, disfrutables por cualquier amante del género y muy amigables para aquellos jugadores que deseen adentrarse en el mismo.

Shadows Awakening es un juego muy adictivo y su apartado gráfico ayuda bastante a ello, y es que el mundo que tenemos a nuestra disposición nos conquista fácilmente a través de la vista. Visualmente, estamos ante un título muy potente gracias a lo bien definidas que están sus texturas y, cómo no, a la variedad de escenarios —algunas ciudades son espectaculares— que podemos explorar libremente. En lo técnico, el juego cumple sin alardes, sufriendo alguna que otra ralentización en situaciones de estrés. Los efectos visuales que presenciamos al cambiar de dimensión también son muy llamativos, siendo digno de mención el trabajo llevado a cabo por el estudio a la hora de concebir un universo dual.

Después de un Vikings: Wolves of Midgard que se quedó a medio camino, Games Farm ha encontrado su redención gracias a Shadows Awakening, un título muy disfrutable y sin fisuras, más allá de hacer uso de varios tópicos del género a nivel argumental y, para los más exigentes, un elenco de misiones secundarias entre las que encontramos muchas no demasiado inspiradas. Un RPG de acción muy equilibrado, pensado tanto para experimentados en el género como para nuevos jugadores.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Kalypso Media