Cuando encuentras cositas tan agradables como este Princess of the Water Lilies prácticamente de sopetón, sin saber absolutamente nada de él previamente, sigues reforzando tu cariño a las producciones más modestas, autorales y llenas de ilusión. Este juego no va a sorprender como tal justamente porque en el indie eso es tremendamente difícil, pero lo que sí logra es llamar la atención para bien, además de presentar un juego contenido de puzles plataformas, y bueno, quizás… bullet hell.
Lo que está bien claro es que nos quiere conquistar por su parte artística y emocional, y aquí sí ha logrado su objetivo.
Como decía, Princess of the Water Lilies ha sido todo un descubrimiento, primero porque viene de Malasia de manos de Why Knot Studio, y publicado -solo en PC por ahora- por Red Dunes Games. Pues el único conocimiento que tenía de todo lo anterior es Malasia. Y espero que este primer juego fuera de plataformas móviles les ponga bien en el mapa. Curiosamente, tienen proyectado también para PC, HomeStray, que se centrará en una aventura de un perrito en una experiencia más real, frente al juego que nos ocupa protagonizado por una gatita en un mundo de fantasía, que sus creadores dicen fuertemente inspirado por las obras del Estudio Ghibli. Y se nota.
Pues la intro del juego me ha puesto un pequeño nudo en la garganta. Un día, una caja aparece flotando en el río, y dentro hay una pequeña e indefensa gatita. Al llegar a la orilla un grupo de ranas se deciden a cuidarla y criarla. No tardará en formar parte de la vida del bosque y hasta conseguir poderes mágicos por obra de esas ranas que al parecer, cuidan ese mundo de fantasía. No hay palabras, el juego está en inglés, pero durante el mismo los sonidos, gestos y planteamientos visuales serán la manera de comunicación entre los personajes.

Como se puede imaginar, algo pasará. Una amenaza industrial/tecnológica está no solo degradando los entornos naturales, sino secuestrando y hasta modificando a los pobres animales. Si habéis pensado en Sonic, yo también. Y debo decir que si el homenaje es intencionado, les ha salido excelente. Por algo Princess of the Water Lilies es también un juego de plataformas con recolección, secretos y cuidado diseño de animales, entornos y enemigos. Aunque aquí nos enfocamos más en los puzles.
El juego es básico y conocido: saltar, agacharse, sujetarse a algunas superficies, arañar para interactuar con elementos y romper cosas, somos un gato… que me lleva al «purrrrrrrr». Porque nuestra gatita tiene un botón para ronronear, que encima disponemos en las opciones de un parámetro para que el pad vibre más o menos con dicha función, ¡adorable! Pues nuestro cautivador «purrrrrrrr» será nuestra herramienta y nuestra arma.
Ronroneando interactuamos con personajes y elementos. Podemos despertar a las ranitas que nos permiten el guardado manual, sujetarnos a dientes de león, o activar mecanismos. Pero también, paralizar enemigos, y luchar contra enormes animales convertidos en monstruos mecánicos al final de cada escenario.

Princess of the Water Lilies propone plataformas y sencillos puzles, siendo ninguno de estos campos demasiado demandante, y cambiándose las tornas cuando aparece uno de los impresionantes y bellísimos enemigos finales. Como tenemos solo un ‘toque’ a la que rocemos pinchos, enemigos y trampas empezaremos en algún punto estratégico. El juego salva tanto manual como automáticamente, y lo hace de forma que no nos agobiemos mucho. También, que el diseño general de los puzles es muy amigable, tanto por el lado de la habilidad como de la resolución. Generalmente consiste en entregar comida a animales que nos cierran el paso, o liberar a otros. Y durante nuestro viaje por esos cinco escenarios, acumular chispas de luz y encontrar orbes secretos para conseguir curar y alcanzar la cúspide del árbol anciano del bosque.
Los jefes son todo un puntazo, podría llenar toda esta entrada solo con su fantástico diseño visual. Pero el caso es que con ellos se nos pondrá un poco más a prueba. En Steam hay algún comentario jocoso que habla de «bullet hell» cuando estamos frente a ellos. Y, aunque jocoso… hay algo de razón. Se nos proponen saltos, esquivas y persecuciones, nos lanzan objetos y proyectiles, y debemos estar ágiles y con buena vista también. Entonces, aparecen esos momentos donde nuestro «purrrrrrrr» les hace daño. Así, se alternan momentos de habilidad, con esas ventanas de acción donde aturdirles para conseguir un respiro, o darles un impacto que afecte a su ‘parte industrial’. No son tampoco difíciles, pero el hecho de tener solo un toque y la cantidad de oleadas que pueden lanzarnos, hará que tengamos unos cuantos reintentos incluso con el primer jefe -un camello steampunk maravilloso-, recordándome también a los Teslagrad en este aspecto.

Princess of the Water Lilies se presenta como un juego con una duración comedida y bien ajustada, en torno a las tres horas, o cuatro en la búsqueda de todos los animales secuestrados, chispas de luz y orbes azules. Es una experiencia tremendamente llevadera que sabe ser divertida. Pero la otra cara de la moneda es esa, duración corta y no muy difícil, algo que el jugador que guste de los plataformas con una chispa de desafío debe tener en cuenta. Eso sí, el jefe final es todo un desafío, un combate con bastantes asaltos, que se disfruta aunque la curva de dificultad suba buenos enteros.
Es muy fácil caer cautivado por su bellísimo arte, y su desarrollo es lo suficientemente entretenido para dejarnos un muy buen sabor de boca. Simplemente tener en cuenta que esto no es Celeste o Windswept, aunque tampoco es la intención.
Lo que es indudable es que Princess of the Water Lilies tiene verdadero encanto, que perfectamente se puede ganar con el hasta al jugador más hardcore. Hay demo en Steam y, como suelo decir siempre, dará mejor idea al interesado que todo lo aquí expuesto.

