Si hablamos de los juegos de plataformas más emblemáticos de PlayStation, estoy seguro de que el 99% de la gente tiene claro que Crash Bandicoot y Spyro se disputan los dos primeros puestos, ¿pero qué juego ocuparía el tercer lugar? En mi opinión personal- y creo que en la de mucha gente- el título que sin duda se me viene a la cabeza es Croc, juego que si bien no llegaba a las cotas de calidad de las dos anteriores franquicias mencionadas, aun así se trataba de un juego bastante competente y capaz de dar guerra en ciertos aspectos.

Croc: Legend of the Gobbos, cuya remasterización se lanza hoy a la venta para todas las plataformas, fue desarrollado en 1997 por el estudio Argonaut Games. Quizás a mucha gente no le suene el nombre de esta compañía, pero no hay que menospreciarlos ya que son los responsables de títulos tan populares como Alien Resurrection o las dos primeras entregas de Harry Potter de PlayStation, además de servir como equipo de apoyo en juegos como Star Fox o Stunt Race FX de Super Nintendo, por lo que su profesionalidad queda más que patente. Es bastante conocida la historia de que Croc se planeó originalmente como un título de Yoshi para Nintendo 64, pero la compañía nipona no terminaba de ver claro el resultado y en lugar de mandar todo el trabajo a la basura, Argonaut decidió aprovechar todo lo creado hasta el momento para convertirlo en una nueva IP.

En este título se nos cuenta la historia de Croc, una cría de cocodrilo huérfano que aparece a orillas de la isla de los gobbos, unos simpáticos seres que habitan en su propio reino y los cuales acaban adoptando a Croc y enseñándole todas sus costumbres como si de uno más se tratase. Un día el malvado Barón Dante secuestra a todos los gobbos y se hace con el control del reino por la fuerza. Le toca por lo tanto a Croc liberar a todos los habitantes y frustrar los planes del barón.

Lo que podíamos encontrar en este juego era un plataformas tridimensional que, contra todo pronóstico, no se parecía ni a Crash ni a Spyro en cuanto a su estructura jugable. En Croc, cada uno de los diferentes niveles se divide en pequeñas salas independientes y separadas entre sí, de las cuales cada sala acaba resultando un desafío en sí misma ya que siempre propone algún rompecabezas que resolver. Esto esto quiere decir que en raras ocasiones habrá backtracking o tendremos que volver sobre nuestros pasos para conseguir algo que nos hayamos dejado atrás, al menos durante la primera mitad del juego.

En cuanto a variedad de movimientos y mecánicas, lo cierto es que es difícil quejarse: Nuestro pequeño reptil puede saltar, atacar, escalar, columpiarse e incluso nadar y bucear, nada mal para un juego de la generación 32 bits. Y con todas estas habilidades, el juego se las ingeniaba para que cada nivel se sintiese diferente, ya sea añadiendo acertijos que resolver o localizando todos los coleccionables, los cuales van desde localizar a los mencionados gobbos hasta encontrar las 5 gemas de colores que nos permitirán abrir una sala extra en cada nivel.

Mención especial merece la banda sonora, la cual me parece una auténtica maravilla incluso a día de hoy. Los compositores Justin Scharvona, Karin Griffin y Martin Gwynn Jones firman una cuidada selección de bellas melodías de esas que se quedan en el recuerdo. Se incluye además como añadido extra temas descartados que no llegaron a utilizarse e incluso remixes de las canciones más populares del juego.

Entrando en las mejoras realizadas en esta versión, han pasado 28 años desde el lanzó el lanzamiento de la entrega original, ¿es posible hacer una remasterización de un juego tan antiguo haciendo que se sienta fresca y novedosa? Pues se puede y Argonaut lo logra con creces. A nivel técnico el resultado final es bastante bueno, ya que se han retocado texturas, modelados 3D e incluso iluminación para ofrecer un resultado, que si bien se sigue notando que este juego viene de otra época, la limpieza y la suavidad que ofrece lo que vemos en pantalla es digna de elogiar.

Pero Argonaut no ha querido simplemente darnos todo hecho y nos ofrece la posibilidad de alternar entre todas estas mejoras por separado para que podamos crear nuestra propia experiencia de juego personal. De esta forma, será posible combinar por ejemplo los modelados originales pero manteniendo el nuevo sistema de iluminación, o jugar con texturas en alta definición pero dejando el resto de apartados igual que en el juego original. Hasta ocho combinaciones diferentes será posible utilizar, sin contar los consabidos filtros CTR y VGA que se incluyen.

Pero quizás la mejora más importante, además de la visual como es obvio, se ha realizado en el manejo. En el juego original contábamos con controles tipo tanque más propios de los Tomb Raider clásicos que de un juego de plataformas propiamente dicho, lo cual dificultaba bastante el plataformeo en ciertas secciones. En esta nueva versión el manejo se ha actualizado y ahora nuestro personaje se mueve exactamente en la dirección en la que movamos el joystick, lo que facilita bastante la cosa y nos permite movernos con mayor precisión. Este era sin duda uno de los puntos más criticados en la entrega original y es una alegría saber que lo han corregido con bastante solvencia.

Termina de completar el regreso de este clásico una enorme galería con montones de archivos audiovisuales sobre el juego tales como bocetos, diseños descartados, entrevistas con los desarrolladores, niveles eliminados -aunque lamentablemente no serán jugables- e incluso un tutorial paso a paso para realizar nuestro propio muñeco de Croc en croché, algo que me ha parecido bastante original y fuera de la norma de lo que suelen incluirse en estas galerías.

En definitiva, Croc: Legend of the Gobbos Remaster es una excelente puesta a punto de un pedacito de historia de los videojuegos. Las cosas como son, sigue siendo un juego venido desde PlayStation y como tal puede estar muy desfasado en ciertos aspectos para los jugadores actuales, pero dentro del reto que supone hacer que un juego tan antiguo y arcaico consiga dar el pego en la actual generación, Argonaut aprueba con matrícula. Si siempre habéis tenido curiosidad por darle una oportunidad a este conocido título, no hay mejor excusa que esta. Esperemos que la cosa no se quede aquí y pronto veamos también una remasterización de su secuela o, por qué no soñar, el desarrollo de la ansiada tercera parte.