«Un juego sobre un padre e hijo montados en una bicicleta a través de trayectos con obstáculos mortales, y de otras experiencias familiares divertidas». Nadie podría haberlo definido mejor que sus creadores, HaKjaK Productions en su página de Steam. Eso es Guts and Glory, y eso es justo lo que nos ofrece, sin medias tintas.

Un vehículo, muchos obstáculos y un solo objetivo: alcanzar nuestro destino sin perder la vida por el camino. No pasa nada si perdemos una mano o una pierna; lo importante es llegar a la meta, incluso si lo hacemos dejando un reguero de sangre tras nuestros pasos. La propuesta de Guts and Glory es tan sincera —y desternillante— que apenas necesitamos cinco minutos a sus mandos para comprobar que cumple perfectamente todo lo que nos promete. Tan simple que funciona a las mil maravillas.

La premisa es clara: el juego nos sitúa en el punto de partida, con el protagonista y vehículo seleccionados, y nos plantea una carrera contra el reloj en la que debemos alcanzar diversos puntos de control hasta llegar a la meta. Inicialmente, muchas pruebas —y personajes— están bloqueados hasta que vayamos progresando en la historia. Muchos de los desafíos a los que nos enfrentamos nos permiten seleccionar el tipo de vehículo que mejor se adapta a nuestras necesidades: motos, coches, bicicletas… y alguno que otro más excéntrico, como la mochila propulsora.

Algunos de estos vehículos cuentan con una serie de condicionantes que impactan directamente en su conducción. Por ejemplo, la bicicleta con doble asiento es mucho más fácil de manejar —pese a llevar un bebé a bordo— que la que arrastra un carrito en el que llevamos al abuelo de remolque, haciendo que debamos lucirnos en la pista debido a lo mucho que dicho carrito acaba condicionando los virajes que realizamos, haciendo que se muy probable que suframos ese efecto tijera que tanto temen los camioneros.

Un poco más arriba he comentado las dificultades a la hora de manejar la bicicleta con remolque. Como podéis ver en la imagen que da pie a este texto, los efectos secundarios de su efecto tijera pueden causar estragos, literalmente. Pasé más tiempo tratando de averiguar si las vísceras repartidas por el escenario eran de mi acompañante o de mí mismo. En cualquier caso, hay que decir que Guts and Glory nos deja momentos que podrían ser considerados de mal gusto, aunque lo hace a su manera: tomándoselo todo con humor. En el juego de HaKjaK Productions, acabar con una pierna amputada y ver como las tripas de nuestro compañero acaban esparcidas en el asfalto es sinónimo de diversión.

Cañones que disparan bolas de metal, minas antipersona colocadas con maldad en una curva, cuchillas giratorias y muchas más trampas que podría haber firmado el propio JigSaw. Es difícil sobrevivir en la pista y el hecho de tener un accidente natural acaba siendo la menor de nuestras preocupaciones. Es aquí donde debemos tener la calma suficiente para detectar qué tipo de vehículo puede venirnos mejor en cada prueba. Un coche es prácticamente inmune a los cañonazos, pero lo tiene especialmente complicado para atravesar un campo de minas. Una moto  puede esquivar trampas sin mayor dificultad, pero deja nuestro cuerpo expuesto a todo tipo de amenazas punzantes…

En cualquier caso, lo más recomendable es enfrentarnos a ciegas a cada prueba, tantas veces como sea necesario hasta memorizar las trampas que debemos superar y, entonces, hacer uso del vehículo adecuado con la intención de obtener el mejor tiempo. El juego se antoja bastante asequible, pero, asimismo, se torna cada vez más exigente si nuestro objetivo no es otro que mejorar nuestra marca y lograr un tiempo récord del que podamos presumir ante otros jugadores. Guts and Glory es el ejemplo perfecto de que algo muy sencillo puede funcionar, dejando claro que, a veces, la piedra angular de una propuesta jugable se basta para ofrecer una experiencia sólida.

No estamos ante un juego especialmente bonito. De hecho, técnicamente es más que cuestionable, visualmente no llama la atención por su belleza y, en líneas generales, parece una producción menor, ejecutada con los recursos mínimos. La banda sonora y los efectos de sonido tampoco lo tienen fácil para conquistarnos a través de los oídos. Teniendo en cuenta estos factores, cualquiera diría que Guts and Glory lo tiene complicado para posicionarse como un título atractivo… Sin embargo, su premisa es tan sincera y efectiva que «todo lo demás da igual». Diversión y sentido del humor se dan la mano para dar lugar a una experiencia que no engaña a nadie; cumple con su misión.

Los diversos desafíos —más de 30— que el juego nos plantea nos llevan a todo tipo de escenarios y situaciones: conducir por la autopista durante un largo viaje mientras esquivamos cañonazos, superar trampas mortales saltando por los tejados a los mandos de una motocicleta o la clásica carrera de anillos a bordo de una silla propulsora y con un personaje borracho son solo algunas de las cómicas situaciones en las que nos vemos inmersos. La variedad de pruebas, la posibilidad de enfrentarlas con diferentes vehículos y el aliciente de superar nuestras marcas acaban dando lugar a un juego bastante rejugable, ideal para partidas rápidas sin necesidad de complicarnos demasiado.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por tinyBuild