Sabemos de sobra que Carlos Coronado es uno de los desarrolladores patrios más importantes del panorama indie internacional, y ya lo ha demostrado en multitud de ocasiones con juegos como MIND: Path to Thalamus, Infernium o su más reciente Koral. En esta ocasión, este autor ha querido montarse su propia antología del terror que lleva por nombre HORROR TALES, el cual comienza con esta primera entrega llamada The Wine, a la cual le seguirán The Beggar a finales de 2022 y The Astronaut en 2023.

En HORROR TALES: The Wine, el autor se inspira en las tierras catalanas para ambientar esta historia. Nos metemos en la piel de un detective que llega a un pequeño pueblo de la costa mediterránea en el que un incidente relacionado con el vino que se fabrica allí ha provocado una horrible pandemia que ha diezmado a la totalidad de su población. Su tarea será la de encontrar una botella de vino intacta para poder analizarla, pero la tarea se le va a complicar cuando la mayoría de ellas ha sido destruida, y además parece que no está completamente solo en dicho pueblo.

En este juego nos vamos a encontrar una historia de terror que se suma a las modas actuales de jugabilidad en primera persona y pasillos angostos por los que moverse, aunque también tendremos zonas abiertas en las que explorar medianamente a gusto. En general vamos a encontrar pocas sorpresas, pues no se sale de los cánones del género ni añade novedades de peso, por lo que si alguien espera un juego que revolucione el género no lo va a encontrar, aunque sinceramente tampoco lo pretende, aquí Carlos Coronado viene a contar su historia de principio a fin, algo digno de admirar teniendo en cuenta que prácticamente todo el desarrollo ha sido obra suya.

Lo cierto es que en lo visual es una maravilla, ha sabido captar totalmente la esencia de los pueblos costeros mediterráneos -en concreto hay una zona directamente calcada a uno de los barrios más populares de Girona- y lo hace con un estilo artístico bastante competente y muy atrayente. Los interiores pasilleros y ambientados para provocar miedo se suman a unos exteriores preciosos y bien iluminados que nos van a dejar con la boca abierta, si bien es cierto que se le saca poco provecho a las zonas abiertas con posibilidad de un backtracking que no sirve de mucho debido a la linealidad del juego.

Entrando ya en el gameplay, como ya hemos comentado nos encontraremos un juego principalmente pasillero en el que podremos desviarnos ligeramente para explorar por caminos alternativos. A lo largo del juego encontraremos puzles, algunos basados en la física pero la mayoría serán de encontrar diferentes pistas por las estancias del juego para resolver una contraseña y poder abrir la puerta correspondiente. Esto es algo que se repite a lo largo de toda la partida, con más o menos variantes, pero siempre serán del mismo estilo.

Como juego de terror, serán habituales los escenarios oscuros con luces parpadeantes, sonidos extraños y algún que otro jumpscare que sinceramente son fáciles de verlos venir. Ocasionalmente nos encontraremos al habitual «Némesis» que no dejará de perseguirnos constantemente mientras intentamos poner una clave numérica o trasladar un objeto de un punto a otro. Es cierto que al principio provoca mucha tensión con su aspecto imponente y una banda sonora acongojante, pero en cuanto le pillamos el truco a sus movimientos y sus mecánicas, se acaba haciendo más cargante y tedioso que otra cosa.

Otra de las mecánicas interesantes del título será la de los coleccionables, pues para conseguirlo habrá que completar el juego en primer lugar -o activar el modo accesibilidad directamente- para desbloquear el modo foto. Si no le veis relación a esto, os lo cuento: algunos de los coleccionables se ocultan detrás de puertas con el símbolo de una cámara dibujado, teniendo que activar el modo foto apuntando a la puerta en cuestión para poder desbloquearla y poder acceder por ella. Lo cierto es que es una mecánica bastante original que obliga a revisitar el juego por segunda vez para sacarle todo el jugo.

La duración del juego no es mucha, pero la justa y suficiente para no hacerse pesado ni demasiado, en unas 3-4 horas nos lo habremos terminado. La rejugabilidad, como hemos mencionado anteriormente, pasaría por conseguir los coleccionables ya que no hay mucho más que hacer ni que ver tras una primera partida. En ese sentido, es un juego que va a tiro hecho, a contar la historia del autor y dejarla cerrada.

En conclusión, HORROR TALES: The Wine es un buen juego, muy atrayente por su ambientación y localización, con un gameplay que nos entretendrá desde el principio hasta el final. Podríamos decir que quizás no es de los mejores juegos de Carlos Coronado, aunque tampoco pretende convertirse en una obra maestra y por el reducido precio al que sale a la venta es fácil darle una oportunidad. Esperaremos a ver el resto de títulos de esta peculiar antología del terror, pues los demás juegos pintan igual de interesantes con sus propuestas.

 


Este análisis ha sido realizado en PC mediante una copia cedida por Carlos Coronado