De nuevo, Might & Magic: Chess Royale se pasea por nuestro portal. Esta vez, en una versión con retoques para PC. Muy ceñida al modelo que ya comentamos para smartphones a finales de enero, fórmula f2p y producción Ubisoft ¿Que podemos esperar en este relanzamiento para la master race? Muchas similitudes para lo bueno y lo malo.

El juego es tremendamente parecido a su versión para teléfonos inteligentes. La verdad es que es algo cada vez más habitual, y en este portal lo vemos continuamente, diría que una vez o varias a la semana incluso. Aquí se le añade la coletilla de ‘Héroes Renacidos’ como pequeño reclamo para el barnizado que ahora presenta el juego.

El juego sigue siendo una batalla campal entre cien jugadores humanos, en partidas que no llegan ni al cuarto de hora aún quedando el primero, la misma filosofía de juego relámpago que ya conocíamos. Y resumiendo lo que ya se desarrolló en el anterior análisis, combates rápidos, manejo de unidades, parámetros y afinidades de las mismas, sinergias, y la gestión del oro como base para avanzar y evolucionar durante la partida.

Para el jugador que se acerque de nuevas a esta entrada, estamos ante combates entre decenas de jugadores que se desarrollan en un tablero con casillas, disponiendo unidades, atendiendo a sus cualidades, con algunos factores de desarrollo, y con combates automatizados donde no hay intervención alguna del jugador.

El ‘tablero’ de combate es algo más vistoso y con algunos efectos añadidos, más agradecido visualmente que ese toque desértico y hasta desolado que había inicialmente. También en menús, hub y detalles menores se le da un poco más de pulido, temas muy menores realmente. Tampoco se mejora la comunicación, siendo tremendamente parca para estar hablando de un PC.

Seguimos con seis frases predefinidas en la pantalla de rankings como durante los combates. La mayoría de jugadores pasa de usarlas, y ya os digo que durante el combate ni me he molestado ni se han molestado mis rivales en utilizar ninguna, dejando que la batalla trascurra en los escasos momentos que duran, cruzando los dedos esperando el resultado de las mismas.

Y es que si en móviles ya me parecía un juego poco estimulante para el largo plazo, jugarlo en una plataforma superior manteniendo la esencia inalterada, se me antoja aún menos interesante, aunque reconozco que el juego tiene una suerte de encanto en su planteamiento raudo y directo.

Los conceptos siguen tan similares que en mi primera partida quedé primero, con dos derrotas iniciales, pero sobreponiéndome finalmente ante los otros 99 jugadores. Es lo que decía antes y arriba, la gestión inteligente del oro, para comprar unidades, mejorar nuestro nivel personal, comprar hechizos, conseguir nuevos sets de personajes en la tienda y cruzando dedos para que nos sean favorables en stats o poder fusionarlos en una super-unidad.

Como buen f2p sigue ofreciendo compras vinculadas al juego, pero algunas se me antojan poco útiles, como comprar oro, porque este recurso no se acumula para distintas partidas. Puedes meterle bien de oro para conseguir máximo nivel, todas las unidades posibles con sus fusiones, y pillar muchos hechizos, y quedar así el primero de esa batalla ¿Pero que sentido tiene?

Otras compras van encaminadas a intentar mejorar a nuestros héroes, ya que cada uno de los tres intentos de los que disponemos vienen marcados por uno de ellos, y solo suben nivel si combaten, de manera que podemos tener unas cuantas sesiones seguidas sin que acumulen experiencia. Cada héroe propicia unas ventajas y sinergias, siendo el desbloqueo de más de ellos, así como sus mejoras, uno de los escasos alicientes para seguir jugando de forma continuada.

Y no hay mucho más que añadir. Escribo esto tras una curiosa racha quedando primero en varias batallas seguidas, me pica vez que ranking ocupo dentro de mi país, aunque por la experiencia de móviles esto nunca me ha parecido fiable. Incluso he llegado a pensar muchas veces que el juego me hacía la cama para que siguiera jugando, como si me pusieran el cebo de unas victorias muy rápidas y extrañamente fáciles.

Lo cierto es que aunque no haya ningún tipo de artificio, tampoco siento una gran satisfacción personal en verme varias veces con ese Rango #1, entre lo sencillo de la fórmula jugable y la tremendamente escasa interacción con otros jugadores. Pero con lo rápido de cada partida y lo gratuito de su propuesta, es muy fácil acercarse al juego. Como dije entonces, cada cual que decida la longevidad que le dará al juego.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Big Games Machine.