Cuando vi el primer trailer de Rollerdrome, inmediatamente se me vino a la cabeza aquella antigua película setentera llamada Rollerball -con un remake en el año 98 titulado Futuresport y un segundo remake en el 2002 nuevamente con su nombre original-, una cinta futurista en la que el deporte con más seguidores era uno que combinaba patinaje en línea con baloncesto. Rollerdrome parte un poco de la misma premisa, pero este juego desarrollado por Roll7 y distribuido por Private Division pretende ir más allá en cuanto a espectacularidad.

Estamos en el año 2030, en una sociedad distópica en la que las revueltas están a la orden del día. El mayor entretenimiento de la gente es Rollerdrome, un peligroso deporte que combina espectáculo visual de exhibición con supervivencia. Kara Hassan es una debutante de este deporte que pretende llegar a lo más alto en la liga mundial, pero tendrá que estar dispuesta a pagar un precio muy alto para ello.

La mejor definición que podríamos hacer de este juego es «Tony Hawk con pistolas», y es que lo de supervivencia es de manera literal. El deporte en cuestión consiste en sobrevivir y eliminar a los diferentes enemigos cuya misión será la de acabar con nuestra vida para que no pasemos a la siguiente ronda, como si se tratase de una especie de lucha de gladiadores modernizada, se ve que en el futuro no se andan con chiquitas.

De esta forma, nuestra protagonista cuenta con diferentes armas desbloqueables a lo largo de las distintas rondas para hacer frente a estos delincuentes, no demasiadas pero efectivas -pistolas, escopeta, lanzagranadas y rifle-. Cada enemigo cuenta con su propia debilidad y hay un arma concreta con la que hacerles más daño, con lo que tendremos que ir intercambiando entre ellas a cada momento. A su vez, los enemigos también tendrán sus propias armas con las que dañarnos, como por ejemplo lanzacohetes, rifles de francotirador o rayos láser. Contaremos con un medidor de salud que va disminuyendo con cada golpe que recibamos, pudiendo recuperar una porción con los botiquines que sueltan los enemigos al morir.

Pero nuestras armas utilizan munición y la munición se gasta, ¿cómo la recargamos? Aquí es donde entra la verdadera parte de skating y el juego cobra todo su sentido, pues para rellenar la munición tendremos que hacer distintos movimientos y «tricks». Cuanto más complejos los trucos que realicemos, más rápido se llenará el medidor, pudiendo realizar los habituales movimientos de este tipo de deportes como grindeo  de railes, wallrides, giros en el aire y varios más.

La suma de todos estos factores es la que le otorga la complejidad al juego, pues estar realizando trucos constantemente al tiempo que vamos esquivando los ataques enemigos se va haciendo cada vez más complicado a medida que vamos pasando de ronda y llega un punto en el que o tenemos la agilidad de un hamster hasta arriba de cafeína o vamos a acabar muriendo en poco tiempo. Rollerdrome cuenta con una jugabilidad totalmente frenética y adictiva y eso es lo que lo hace grande, convirtiéndolo en uno de esos juegos de «Una más y lo dejo» y acabas echando tres horas.

Para que no resulte tan complicado, al pulsar uno de los gatillos superiores del mando entraremos en modo «tiempo bala» que nos va a ayudar a suavizar un poco la cosa y planificar el siguiente movimiento. Este tiempo bala es temporal y se agota rápidamente, lo que tan solo nos da unos segundos de margen para reaccionar, luego tendremos que esperar a que se rellene de nuevo.

Como reto extra, cada escenario cuenta con una serie de objetivos y desafíos que habrá que cumplir como ya pasaba en la saga Tony Hawk’s Pro Skater, entre los cuales se encuentran algunos como matar a algún enemigo con un arma concreta o al tiempo que hacemos un trick específico, conseguir los distintos coleccionables que se esconden en la zona o directamente superar la puntuación estipulada. No es algo puramente opcional, de hecho será obligatorio superar estos retos para ascender a categorías posteriores, pues nos exigen haber completado cierta cantidad de ellos para pasar de fase.

Visualmente Rollerdrome entra directamente por los ojos y es que su estilo cel shading es totalmente llamativo, ya luce bien en capturas pero en movimiento es aún mejor, además su estética postapocaliptica y retrofuturista más cercana a Fallout 3 o Mad Max le da ese toque especial y característico que le sienta de maravilla a un juego de este estilo. La banda sonora, como no podía ser de otra forma, la conforman temas synthwave muy pegadizos que además no molestan ni distraen para nada de la acción del juego.

No sabía si un juego como Rollerdrome sería capaz de engancharme o tendría mucho futuro más allá de su premisa inicial, pero tengo que admitir alegremente que ha sabido callarme la boca. El título funciona de maravilla en todos sus apartados: jugabilidad, mecánicas, estética, trama argumental….todo bien unido y cohesionado para ofrecernos un auténtico chute de adrenalina en cada partida. Si tenéis alguna duda en haceros con Rollerdrome, eliminadla por completo porque os va a encantar.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida para PC por Best Vision PR