Han pasado casi tres años desde el lanzamiento de Starfield en Xbox Series y PC, la última IP original en más de 25 años de la archiconocida Bethesda Game Studios, responsables de la saga The Elder Scrolls o Fallout -aunque no la creasen ellos-. Tras la fantasía medieval y el postapocalipsis nuclear, la nueva franquicia de la compañía apunta ahora hacia las estrellas con un RPG de temática espacial que no podemos describir de otra manera más que “colosal”. En esta versión de PlayStation 5 nos encontramos con una experiencia ya totalmente consolidada, que reúne el juego base junto a todas las actualizaciones y mejoras integradas dentro de la experiencia general.

Es el año 2330, la humanidad ha alcanzado un nivel tecnológico tan avanzado que los viajes interplanetarios y la colonización de planetas están a la orden del día. Nosotros encarnaremos a un trabajador de una compañía minera que un día, haciendo una excavación, se topa con un misterioso artefacto que le proporciona extrañas visiones incomprensibles. Ahí es donde arranca nuestra historia, una historia que tampoco es que sorprenda de inicio ya que se ha recurrido muchas veces a la baza del misterioso artefacto alienígena para muchos productos de temática espacial, pero si hay uno en concreto al que nos recuerda, ese es al inicio del primer Mass Effect, con el cual comparte muchísimas similitudes por el tratamiento de la misma.

Y tras ese breve y escueto comienzo y unas breves directrices básicas para la misión principal ahí lo tenemos, el todo, cualquier cosa que queramos hacer en ese momento la podremos hacer sin más demora. ¿Nada más comenzar nos apetece explorar un nuevo sistema solar? ¿asaltar una guarida de bandidos? ¿comerciar? ¿robar? Adelante, no hay límite ni prohibición alguna, pero debemos saber que no será fácil y no es conveniente hacerlo.

Porque ahí es donde reside quizás el mayor problema de Starfield, en una curva de aprendizaje demasiado elevada. La misión del tutorial y los primeros compases son confusos y poco aclaratorios, básicamente nos dedicamos a seguir las órdenes paso por paso pero sin llegar a comprender realmente el funcionamiento de las mecánicas. En este sentido, Starfield es probablemente el juego menos amigable con el jugador novato en comparación con otros de sus títulos. Es conveniente pararnos un rato y dedicarle tiempo a aprender cómo funcionan las cosas, ya sea a través de la propia experimentación o bien leyendo la sección de ayuda del juego. Sabemos que nada más empezar queremos recorrer el mundo y dejar que el juego nos sorprenda, pero mejor hacerlo teniendo unos conocimientos básicos a ir por ahí como pollo sin cabeza.

Entrando ya en la parte jugable, podemos distinguir tres tipos de jugabilidad, siendo la primera de ellas la exploración de planetas. Una vez lleguemos al sistema solar que queramos elegiremos el planeta al que descender, ya sea en los puntos designados o en cualquier punto del planeta que queramos. Para completar el escaneo de un planeta al 100% habrá que recorrerlo e ir escaneando los diferentes elementos que vayamos encontrando, ya sea fauna, flora o elementos químicos. Para completar la tarea habrá que escanear a varios miembros de la especie alienígena o plantas en cuestión hasta recabar el 100% de datos. Además, un mismo planeta puede tener varios biomas diferentes, siendo necesario aterrizar en otro punto del planeta para poder analizarlo todo.

Además de la fauna y flora local, cada planeta puede contener estructuras como edificios, laboratorios abandonados o incluso cuevas que harán las veces de las habituales “mazmorras”. Aparte de eso, en planetas con atmósfera habitable podremos construir nuestra propia base a la que podremos añadir módulos de vivienda, estaciones de desarrollo o sistemas de defensa para poder crear nuestra guarida perfecta. Para ello necesitaremos obtener recursos en los diferentes planetas que nos permitan construir los elementos en cuestión. En esta versión del juego, la exploración planetaria se amplía con opciones de desplazamiento más completas, pudiendo movernos tanto a pie como mediante vehículos terrestres tipo rover, lo que agiliza notablemente los trayectos entre puntos de interés.

El segundo tipo de jugabilidad principal es el de la propia nave y quizás podríamos decir que es la mecánica más desaprovechada de todas. Como aventurero espacial contaremos con nuestra propia nave con la que movernos entre planetas. Dicha nave la podremos personalizar a nuestro gusto añadiendo módulos, cambiando su diseño o simplemente mejorando sus estadísticas. La variedad de combinaciones con las que crear nuestra propia nave es enorme y nos puede dar mucho juego, aunque para ello necesitaremos una buena cantidad de créditos ya que las piezas son realmente caras y el dinero no abunda en el universo de Starfield.

Una vez en el espacio exterior, podremos tomar control directo de la nave de manera manual y aquí es donde entra la mecánica del combate. El espacio no es un lugar seguro, está lleno de piratas espaciales que no dudarán en atacarnos y hacerse con nuestro botín. Es por ello que nuestra nave está equipada con armamento para poder hacerles frente y es en esta parte donde decimos que se siente desaprovechado, ya que hay poca variedad de afrontar un combate estelar, básicamente se resume en apuntar y disparar hasta que uno de los dos caiga. Tampoco hemos visto nada más que hacer en el espacio más allá de combatir, siendo al final un mero trámite para viajar entre planetas, aunque la experiencia se ve reforzada con la aparición de eventos espaciales, encuentros dinámicos y puntos de interés en órbita que aportan algo más de vida a la exploración espacial. A esto ayuda la implementación del «Modo Crucero» de la actualización Free Lanes, que permite un vuelo manual más libre entre cuerpos celestes, reduciendo la dependencia de los menús de salto rápido.

Por último, el tercer y último tipo de jugabilidad es a la que Bethesda nos tiene acostumbrado en todos sus juegos, el roleo y la aventura. Como viene siendo habitual en la compañía, lo primero que haremos será crear un personaje personalizado en un potente editor que nos permite modificar un montón de parámetros del aspecto físico. Además de ello debemos darle un trasfondo a nuestro personaje -es decir, la clase- y por último podemos añadirle una serie de rasgos totalmente opcionales que modifiquen la experiencia de juego, como por ejemplo hacer que cuando vayamos acompañado nuestro personaje quite más vida en combate pero a cambio los botiquines nos curen menos puntos de salud, o por ejemplo tener una vivienda propia desde el principio del juego pero a cambio deberemos estar pagando una hipoteca cada cierto tiempo. Estos modificadores cambian totalmente la experiencia de juego e incentivan futuras rejugadas.

La exploración es sin duda alguna el gran punto fuerte del juego y aquí es donde encontramos a la mejor Bethesda, con 25 años de experiencia acumulada de juegos anteriores a sus espaldas y ofreciendo lo mejor de sí misma. La primera vez que lleguemos a Nueva Atlantis nos quedaremos con la boca abierta no solo ante la belleza de la misma, sino también por lo enorme que es y los miles de rincones que recorrer. Y este centro neurálgico no es más que una pequeña parte de todas las localizaciones que podremos llegar a ver en el juego, a cada cual más curiosa.

Como es habitual, no tardaremos en tener misiones provenientes de aquí y de allá y es que estas misiones las podemos encontrar a la vuelta de la esquina, literalmente hablando: a veces podremos pasar por el lado de dos NPCs que están teniendo una conversación y con escucharla de oídas es suficiente para que se nos desbloquee una nueva misión. Es completamente abrumador la cantidad de ellas que hay, de manera que en ningún momento sentimos esa sensación de “¿y ahora qué hago?”. Siempre tendremos algo que hacer y varios objetivos por cumplir. No vamos a mentir, muchas de estas secundarias vienen a ser las habituales misiones de recadero de ir a tal sitio a recoger un objeto y devolvérselo a su propietario o localizar a X persona, pero otras están lo suficientemente trabajadas como para suponer un auténtico desafío y mantener el interés del jugador.

El combate en Starfield tampoco pasa desapercibido, el gunplay es realmente bueno y es una auténtica gozada freír a tiros a piratas espaciales y criaturas que nos atacan. En PlayStation 5, esta sensación se eleva gracias al DualSense, donde los gatillos adaptativos ofrecen una resistencia real y diferente según el tipo de arma que empuñemos. Disponemos de varios tipos de armas tales como fusiles, pistolas o escopetas, pasando por armas láser y armas cuerpo a cuerpo. Como era de esperar, la opción de crearnos una build de sigilo también está ahí, funcionando de la misma manera que en otros juegos del estudio -si atacamos en sigilo realizaremos un extra de daño-. Y todo esto sin contar el uso de ciertas mecánicas avanzadas que se desbloquean conforme avanzamos en la historia principal.

Esto nos lleva al nuevo sistema de habilidades: dispondremos de una gran cantidad de habilidades obtenibles, las cuales se desbloquean con puntos de experiencia que podremos conseguir al matar enemigos o completar misiones. A su vez, cada una de estas habilidades cuenta con cuatro niveles de desarrollo para hacerla todavía más poderosa. No estamos exagerando si decimos que para poder desbloquear y maximizar todas las habilidades tendremos que invertir literalmente cientos de horas.

Teniendo todo esto en mente, la libertad que ofrece el juego es absoluta y permite jugar en todo momento de la manera que más nos apetezca. Si queremos acción desenfrenada podemos buscar bases enemigas y liarnos a tiros o convertirnos en pirata espacial, si nos apetece algo más relajado podemos simplemente explorar planetas y descubrir el universo, mientras que si queremos algo más táctico podemos dedicarnos a construir nuestra base o diseñar nuestra propia nave. No existe una manera específica de jugar ni hay reglas escritas, la imaginación es el propio límite.

Pero esa libertad tiene un precio y es que habrá montones de situaciones que no veremos. Nos parece un error de concepto -además de algo prácticamente imposible- querer ver todo el contenido del juego en una única partida. Si intentamos explorar todos y cada uno de los sistemas acabaremos saturados antes de llegar a ver siquiera una parte del contenido total. La mejor manera de afrontar el juego es lanzarse a la aventura y dejarse llevar, cumpliendo misiones y explorando de forma orgánica.

A pesar de todo lo comentado anteriormente, Starfield no es un juego perfecto y hay una serie de decisiones de diseño que afectan a la experiencia. La primera de ellas es la sensación de deja vu con otros juegos de la compañía, Bethesda se siente cómoda en la fórmula de RPGs en primera persona que lleva desarrollando toda la vida y le cuesta salir de ahí, haciendo que Starfield no se sienta como un juego realmente nuevo e innovador, sino más bien como una evolución de su estilo clásico. Esto se acentúa debido al uso del motor Creation Engine 2, que mantiene muchas bases conocidas de anteriores juegos del estudio.

Otro de sus defectos se da en la exploración de planetas, ya que aunque es muy motivadora en las primeras horas, no tardaremos mucho en encontrar patrones repetitivos, estructuras y zonas con diseño similar, aunque la variedad de puntos de interés y actividades disponibles en esta versión ayuda a mitigar parcialmente esta sensación. Por si fuera poco, la forma de desplazarnos por los planetas se ha ampliado con vehículos terrestres, lo que reduce bastante la sensación de lentitud en trayectos largos.

Para finalizar y pasando ya a la parte técnica, a pesar de sus problemas de rendimiento y modelados podemos decir que en general los gráficos son una maravilla. Visualmente es una auténtica locura lo conseguido y si bien es cierto que no se encuentra entre los techos gráficos de la generación, si tenemos en cuenta la relación calidad gráfica/tamaño del mapeado quizás sí se podría decir que estamos ante uno de los juegos más ambiciosos visualmente. Cada uno de los planetas tiene una belleza inconmensurable, con unas formaciones geológicas que quitan el hipo, y a eso se le suma un sistema de iluminación bastante potente que hace que todo luzca muy sólido. Es fácil perder horas simplemente explorando o haciendo capturas.

En cuanto al rendimiento, el juego ofrece un funcionamiento estable en PlayStation 5, manteniendo una experiencia consistente en lo técnico dentro de su propuesta. La consola de Sony permite disfrutar de un modo rendimiento a 60 frames por segundo bastante sólido desde el primer día, habiendo optimizado bastante su rendimiento general respecto a su lanzamiento original en otras plataformas. Lo que es importante mencionar también es que el juego todavía necesita trabajo de optimización, pues aún tiene algunos problemas de rendimiento eventuales, que parece que de forma puntual llega a causar cuelgues -no ha sido nuestro caso afortunadamente-.

No podemos dejar como último punto una de las grandes bazas de los juegos de Bethesda, los mods. El uso de un motor gráfico tan conocido por todos tiene sus ventajas y es que es muy fácil editar el juego para añadir nuevo contenido o modificar el ya existente. Esto hace que Starfield pueda llegar a ser un juego completamente distinto con el tiempo. En esta versión de PlayStation 5, el sistema de mods está completamente disponible también en consolas a través de la plataforma Creations, permitiendo a los jugadores acceder a contenido creado por la comunidad.

Es difícil valorar y puntuar un juego como Starfield. Si lo vemos como juego innovador y rompedor quizás se queda lejos del Olimpo de los grandes juegos y no hace nada que no se haya visto ya con anterioridad, pero si lo valoramos como experiencia jugable podemos asegurar que muy pocos juegos logran lo que logra Starfield. No es un juego perfecto, tiene bastantes puntos mejorables que lo alejan de la perfección, pero estamos ante una experiencia única de esas que se quedan en el recuerdo. Además, esta versión de PlayStation 5 se beneficia de todo el contenido ampliado hasta la fecha, y expansiones como Shattered Space y Terran Armada -de pago- refuerzan significativamente el universo del juego, es el conjunto de mejoras gratuitas y el pulido técnico lo que realmente hace que esta empiece a ser, por fin, la versión que nos merecemos.