Una vez más, otro remake de un juego con bastantes años a sus espaldas permite tanto darlo a conocer -un poco al menos- hoy día, como darnos una excusa a quienes peinan canas… o ya no peinamos nada… darnos la oportunidad de volver a disfrutarlo. The NewZealand Story: Untold Adventure nos trae a un señor clásico de Taito de hace casi cuarenta años, manteniendo su buen hacer innato, aunque le podamos pedir algo más a la forma de hacerlo.

Siendo el The NewZealad Story uno de nuestros clásicos imborrables, podríamos tener una falta el no haberle dedicado un poco de espacio en nuestra sección retro. Este remake nos ofrece la ocasión idónea de reparar un poco esa falla.
The NewZealand Story fue una recreativa lanzada por la compañía japonesa Taito en 1988. Taito es tremendamente conocida y, esperemos, lo bastante recordada hoy día. Dos años después del exitazo de Bubble Bobble lanzarían un juego mucho más redondo, completo y seguramente carismático, pero con mucha menos presencia en la compañía que la que han tenido durante décadas los dragoncitos Bub y Bob.
Frente a los entornos más sobrios y esquemáticos de BB, aquí teníamos un mundo tremendamente maravilloso, colorido y lleno de detalles. Resulta que no solo el juego transcurre en Nueva Zelanda, sino que haremos un viaje por las dos islas principales que conforman el país. Según se dice, algún empleado de Taito implicado en el juego habría hecho un viaje por allí y habría tenido la idea de ambientar por ello este juego. Sea cierta esa génesis, lo que sí es verdad es que tenemos mucha variedad en sus veinte fases, divididos en cinco escenarios con cuatro niveles en cada uno.
Todo empezaba porque una malvada foca leopardo secuestraba a unos bucólicos y bastante inofensivos kiwis, el ave nacional de Nueva Zelanda

El primer cambio del remake es que Wally es ahora sí, una morsa, como su nombre oficial, Wally Walrus, indicaba. Porque antes no tenía los característicos colmillos de morsa. El nombre del malvado es también el del un personaje muy clásico de animación, por cierto. El caso es que solo un pobre ave escapa del saco. Tiki, que según las instrucciones del juego en su época -la recreativa se convirtió a casi todos los sistemas domésticos de la época- significa ‘El kiwi más feliz’. No solo Wally ha secuestrado a sus amigos, sino también a su novia, Phee-Phee. Y vamos a rescatarlos, uno a uno, o quizás, saltando niveles y compañeros, para llegar al final en la fase 5-4, donde está Wally y Phee-Phee. Ah, sí, Tiki lleva zapatillas, de la marca ‘Keebok’ de nuevo informados gracias a las instrucciones domésticas de los juegos.
Sin seguir profundizando la historia, decir que era bastante sorprendente enterarnos realmente de qué iba realmente y que hemos ido haciendo durante el juego -rescatar a los compañeros estaba claro, no lo es tanto los escenarios y motivos por el qué están presos- cuando derrotábamos a Wally y rescatábamos a nuestra novia. Lo resumimos que Wally vendió los kiwis, que parecen pollitos y no el ave real, a distintos zoológicos… que a medida que avanzamos parecerán cualquier cosa menos zoológicos.
Cada fase, salvo la 1-1 proponía un área de cierta extensión, donde la verticalidad y el encontrar el camino a nuestros compañeros marcan el rumbo jugable, dentro de un sistema de acción y plataformas. The NewZealand Story: Untold Adventure nos lleva a hacer prácticamente el mismo viaje que en 1988, siendo algo extraño el subtítulo elegido para este remake.

Esta puesta al día viene del pequeño estudio italiano Biobit, lanzándose de primeras solo en PC Steam. Podemos así tener idea de que el proyecto es modesto, y lo notaremos también en la manera de poner al día el juego clásico.
Por eso comentábamos arriba que realmente The NewZealand Story: Untold Adventure es el juego original, con un nuevo apartado visual basado en motor 3D simulando 2D dibujadas a mano, y algunas tímidas novedades. Sinceramente, no hacía falta mucho, el juego clásico se mantiene fresco, divertido y desafiante, pero realizable y completable, a diferencia de tantísimas recreativas de los años 80.
Las señas de identidad se siguen manteniendo: variedad en sus niveles, enemigos, elementos y escenarios. Una de las señas más clásicas es que Tiki coja globos, o cosas voladoras, para potenciar la movilidad, verticalidad y exploración, con distintas propiedades según el vehículo. Cada nivel es un pequeño laberinto, o ya mayor en el caso de Wellington y el Monte Cook. El camino puede ser más o menos lineal a priori, pero cada vez se irán ampliando los niveles, caminos y formas de llegar al cautivo de ese nivel. Tenemos un pequeño mapa para al menos, saber donde está el amigo prisionero. Pero ahora en este remake tenemos un mapa general, muy lineal, pero nos ofrece cierta información adicional para potenciar un poco la rejugabilidad.

Los enemigos son tan variopintos como simpáticos, y así también los items tanto para darnos puntos, como poderes, mejoras y distintas armas. The NewZealand Story: Untold Adventure sigue siendo un festín para hacer puntos, para picarnos en mejorar el marcador y explorar un poco más si el contador de tiempo lo permite. Si no lo permite, no dejarán de salir demonios con tridentes cuanto más nos resistamos a perder una vida.
Al seguir hablando de la variedad es que es inevitable volver a la muy abundante oferta de vehículos, donde cada enemigo que los monta también tiene su propia identidad. En este remake hay retoque a los saltos, físicas y colisiones del original. Pero también, algunos retoques de patrones enemigos, poniendo como ejemplo rápido la nueva y cruel puntería de las aves montadas sobre los globo-patito.
Los jefes en el clásico eran otro punto de simpatía ‘cute’, y otra de las novedades del remake es que se les añade una segunda fase y huida rápida tras culminarla. Algo que se agradecerá es que Tiki aguanta tres impactos, como ya pasaba en el remake de Nintendo DS de 2008, frente a morir de un solo golpe en el arcade y versiones. También, es un añadido que se antoja necesario, porque las colisiones contra proyectiles y, sobre todo, los abundantísimos pinchos, son más finas y a veces, muy enervantes.

The NewZealand Story: Untold Adventure ofrece prácticamente todo lo que recordamos, pero llegado al último escenario del monte Cook veremos ya algunas novedades más de peso, como algunos enemigos nuevos y objetos inéditos como el taladro ¿Insuficiente, o mejor no tocar demasiado el clásico que aún a día de hoy es muy válido en lo visual y jugable? Lo dejamos en que el juego funciona y se juega muy bien.
La gran lástima de este remake es no haber ido más allá, sentirlo que cumple expediente pero que claramente es una puesta al día solvente, porque el juego original lo sigue siendo realmente, no por el trabajo que tiene detrás. Dicho trabajo se ha ido en la mayor medida en rehacer el apartado visual y artístico con ese nuevo motor 3D, y el resultado queda bien, mantiene el carisma, se agradecen añadidos como los trajes de Tiki cuando coge cada arma, los efectos visuales… pero claramente le falta algo más de preciosismo. El tema músical clásico -todos los niveles tenían y tienen el mismo, cambiando solo cuando llegamos a un jefe- se sigue manteniendo muy bien, y se ha versionado solventemente al menos.
Estableciendo una comparación rápida con los remakes de Toki y Joe & Mac, estas recreativas también muy carismáticas son más desiguales y ásperas jugablemente hoy día, pero sus remakes son una maravilla artística. Pues The NewZealand Story se mantiene mucho mejor jugablemente, y hubiera sido genial un trabajo visual a esa altura. Pero ya lo decimos, el juego sigue funcionando muy bien hoy día, y el remake se juega perfectamente. Aunque podríamos pedir más opciones de configuración y algún modo añadido adicional.

Sí mencionaría de nuevo que las nuevas físicas y colisiones de Tiki pueden dar algunos momentos ásperos. Tocar algún pincho poco diferenciado del escenario, y volver a recibir un segundo impacto por lo escaso de la invulnerabilidad tras el golpe, cabrea, es así y así es. Además, hay problemas menores pero muy apreciables con las físicas, como las plataformas móviles cuando nos apoyamos, que se pararán porque sí, o las atravesaremos porque no, esperando que esto se vaya corrigiendo lo antes posible.
Pero también, es interesante para el veterano no ‘saberse el juego’. Que los caminos, truquitos, maneras de avanzar que pensamos interiorizados tengan un pequeño giro de tuerca con estos cambios en el control. Incluso ahora Tiki puede planear un poquito mejor tocando puntualmente el botón de salto, frente a la pulsación ‘trackandfieldana’ del juego clásico para ralentizar nuestras caídas.

Y algo que el lector conocedor de The NewZealand Story habrá echado a faltar en este texto es no haber tocado el tema de las ‘warp zones’. Como habíamos dicho, el avance por los escenarios y niveles puede ser sota-caballo-rey. De la 1-1 a la 5-4, nivel por nivel. Pero podemos encontrar vórtices espaciales que nos llevarán tanto a subniveles externos, como conectarnos con distintas zonas reales, pudiendo avanzar en algunos casos distancias considerables, facilitando mucho el avance y reduciendo el tiempo de juego. Pues en The NewZealand Story: Untold Adventure, no solo están marcados con unas pequeñas chispas -en el original eran invisibles- debiendo también disparar sobre ellas para revelarlas, sino que en el mapa se guardan las que hayamos encontrado en cada nivel, potenciando un poquito más rejugailidad y revisitas. Sin ser la octava maravilla del mundo, logra de una forma extrañamente efectiva el querer volver y volver.
Por supuesto, tenemos el ascenso al cielo del original también aquí, y la posibilidad de terminar el juego o escapar de allí de vuelta a la tierra ¿Como? Pues igual que entonces.
Como el juego guarda cada vez que terminamos un nivel, no un escenario de cuatro niveles, no es complicado terminarlo en menos de dos horas yendo rápido, incluso nivel a nivel sin usar las compuertas siquiera. De nuevo, cada cual que juzgue si le parece correcto. Obviamente, podemos hacernos el juego de cabo a rabo de tirón, algo bueno de estos títulos ‘cazapuntos’ y ‘cantavidas’ que al seguir siendo accesible y justo, aún con sus momentos complicados como no, se puede seguir haciendo. Y mucho mejor que con recreativas y juegos domésticos cohetáneos y posteriores a él.
The NewZealand Story: Untold Adventure sigue siendo un juego excelente, aunque más justito como remake. Pero es una buena puesta al día, sigue siendo muy divertido, el manejo retocado de Tiki funciona muy bien la mayoría del tiempo.Y su gran varierad, simpatía y carisma siguen bien vigentes.
