Art of Balance es un juego tipo puzle o rompecabezas, que nos viene acompañando fielmente en cada consola de Nintendo desde Nintendo Wii. Primero nos sorprendimos y lo disfrutamos en WiiWare en 2010, el servicio de juegos descargables de Wii. Posteriormente, en 2012 lo pudimos disfrutar en Nintendo 3DS en su versión TOUCH!, donde entraban en juego los controles táctiles. Siguió en 2013 con Wii U y la alta definición, y en 2016 coqueteó con la competencia en PlayStation 4. Finalmente en 2018 nos acaba de llegar esta versión para Switch, aunque hay que aclarar que esta vez no es un port en el sentido estricto, esta vez los chicos de Shin’en han expandido el juego hasta los 8 mundos y los 200 niveles, nada mal para un puzle tan adictivo y con un precio tan atractivo.

 

 

Ahora es cuando viene la consabida pregunta, ¿Qué es art of balance y cómo se juega? Pues su premisa es bastante sencilla: tenemos un cuenco con agua y uno o más soportes en el centro sobre los que tendremos que apilar una serie de piezas con diferentes formas geométricas, de forma que montemos una torre lo suficientemente estable y en perfecto equilibrio, para que a partir de que coloquemos la última pieza, comience una cuenta atrás donde nuestra torre siga sin desmoronarse, o en caso de que pasase, la cuenta atrás acabase antes de que cualquier pieza toque el agua. Si cualquier pieza tocase el agua en cualquier momento, perderemos y tendremos que empezar esa fase de nuevo.

La premisa es sencilla, pero obviamente no iba a ser todo tan simple. A partir de ir superando niveles, nuevos conceptos jugables se irán añadiendo, por ejemplo fichas que colapsan con el peso, fichas que te cambian la gravedad al completo o fichas que se rompen después de un tiempo determinado. Podremos empezar con sólo algunas de las fichas, las cuales irán apareciendo conforme coloquemos otras obligándonos a replantearnos la estrategia, o bases no estables sobre las que tendremos que construir nuestra torre, esta vez sin margen de error. También encontraremos fases especiales donde el objetivo no será  colocar todas las piezas, sino llegar con ellas a cierta altura, o colocar las piezas contrarreloj.

 

 

El juego viene cargado de modos de juegos. El arcade, donde iremos avanzando fase a fase por un mapa, y cuando lo completemos, pasaremos a un nuevo mundo con su correspondiente mapa. En estos mapas nos iremos encontrando las fases azules que son las que siguen la mecánica standard del juego, y las fases naranjas, que son fases donde cambian las reglas, como jugar contrarreloj, llegar a una altura determinada, o tener que lidiar con una base móvil o basculante. Pueden jugar hasta 4 jugadores en cooperativo.

El siguiente modo es torre temblorosa, modo puramente multijugador donde cada jugador va poniendo una ficha esperando que al siguiente se le derrumbe la torre, de forma que puntúan todos menos el causante del colapso. Luego vendría el amontonador veloz, donde nos enfrentaremos en varias rondas a otros jugadores por ver quien completa su torre antes.

Completan los modos de juego resistencia e infinito, en el primero tendremos tres intentos para ir pasando fases aleatorias para ver hasta donde duramos y puntuaremos en un ranking online, y en el segundo tendremos fichas infinitas para ver como de alta llega a ser nuestra torre.

Para esta edición en Switch, además de poder jugar con los controles tradicionales, podremos usar la pantalla táctil si jugamos en modo portátil. Una solución bien recibida, aunque no acaba de ser todo lo cómoda que debiera al depender del L y el R para girar las fichas.

 

 

El apartado audiovisual tiene poco que decir, las fases de cada mundo se irán desarrollando sobre un escenario fotorrealista que dada la naturaleza del juego, queda bastante sobrio y elegante, no desentonan, todo lo contrario, parecen ideales ante un juego donde tendremos que planear muy bien la solución de cada fase. En el apartado sonoro, la música acompaña con un toque relajante, pero festivo, muy chill out, que si bien no es memorable, se adapta bien al ritmo del juego sin molestar en exceso.

Aunque después de tantas versiones, se podría presumir tener un producto redondo, esto no es así del todo, seguimos arrastrando, aunque en menor medida, esa fuerza invisible que en otras versiones anteriores era realmente frustrante, habrá ocasiones que siendo meticulosos al extremo y calculando todo al milímetro veremos nuestra torre colapsar sin entender muy bien en que nos hemos equivocado, para en el siguiente intento repetir exactamente lo mismo y tener éxito. Parece que el juego en ocasiones deja al lado su lógica y su perfecta recreación de físicas y equilibrios para arbitrariamente hacernos perder. Por suerte esto pasa pocas veces, pero no por ello deja de ser frustrante.

A pesar de este punto negro, el juego sigue siendo brillante, y más ahora que ha sido expandido. totalmente recomendado para todo amante de los puzles, adictivo y desafiante, en algún momento puntual injusto, pero en líneas generales una apuesta sobre seguro si te gusta el género, sobre todo teniendo en cuenta que ha sido lanzado al precio de 8,99€, un precio inmejorable para este gran rompecabezas. Incluye una amplia selección de modos de juegos, tanto para un solo jugador como para hasta cuatro jugadores, algunos modos en multijugador local, y otros online. La diversión está asegurada.

 

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Shin’en Multimedia