Si menciono el nombre de Bubsy, habrá toda una generación de gamers a la que le traiga bastantes recuerdos, no me meto en si buenos o malos, pero recuerdos al fin y al cabo. Y es que este ya clásico personaje se ha empeñado en triunfar en los videojuegos una y otra vez de manera incansable pero sin llegar a lograrlo. Con Bubsy 4D, ahora de la mano del estudio Fabraz -responsable de juegos como Demon Turf y su secuela- y bajo el sello de Atari, este lince quiere hacer las cosas bien y da un gran paso en la buena dirección.
Para los más jovenzuelos del lugar, ahí va un breve repaso. Bubsy es una franquicia nacida en sistemas de 16 bits que cometió una osadía que le costó muy cara: querer jugar en la misma liga que Super Mario y Sonic, una declaración de intenciones que ya de por sí generó cierto rechazo del público general. Las dos entregas lanzadas en Mega Drive y Super Nintendo, sin ser necesariamente malas, quizás se podrían definir como «de dificultad injusta» y no terminaron de convencer a la gente, pero fue en 1996 tras el lanzamiento de Bubsy 3D para la primera Playstation cuando quedó claro que esta franquicia estaba abocada al fracaso, ya que llegó a ser considerado por muchos como el peor juego de todo el catálogo de la consola y teniendo el dudoso honor de entrar en la categoría de peores juegos de la historia junta a títulos como Superman 64 o E.T. de Atari 2600.

Tras un regreso bastante frío en 2017 con Bubsy: The Woollies Strike Back que pasó sin pena ni gloria, el estudio Fabraz tomó las riendas y aceptó el complicado reto de desarrollar un nuevo título del lince con el objetivo de darle una vuelta de tuerca al personaje y a la franquicia. Y la verdad es que se lo tomaron al pie de la letra, ya que Bubsy 4D supone una reinvención total que rompe con todo lo visto hasta ahora, afortunadamente para bien.
La historia de Bubsy 4D arranca con un nuestro protagonista y sus amigos siendo invadidos por los baboots, una raza de ovejas extraterrestres que roban todos los ovillos de lana del planeta para llevárselos al suyo, por lo que le toca a Bubsy recuperarlos todos y volver a casa. Aunque no es más que una mera excusa para para ponernos a recorrer niveles, se agradece el toque de humor absurdo y el cachondeo al que se presta la situación en sí, llegando incluso a burlarse de todas las entregas del juego que fracasaron y de su papel de eterno segundón.

Tomando nota de todos sus errores pasados, esta nueva entrega apuesta por hacer un cambio radical en la fórmula de la saga para ofrecernos un plataformas de precisión en el que tendremos el control total del personaje, en un juego que podemos definir como a medio camino entre Super Mario 3D World y Super Mario Oddyssey -salvando mucho las distancias-, el primero por la estructura de los niveles y el último especialmente por la manera en la que controlaremos al personaje.
En esta ocasión Bubsy tendrá un repertorio de movimientos muy variado como hacer un salto doble, agacharse, escalar paredes, wall jump o su clásico planeo, entre otros. Todos estos movimientos los podremos encadenar para alcanzar zonas más lejanas o de mayor altura, de manera que habrá más de una forma de completar un mismo nivel. Otra de las nuevas habilidades de nuestro personaje será la de convertir su cuerpo en esfera gigante con la que podremos rodar por los niveles, rebotar o incluso acelerar y frenar en secciones en forma de tubo que forman parte del escenario.
Y lo cierto es que el manejo del personaje funciona bastante bien. A diferencia de los anteriores juegos donde el control era un suplicio, aquí veremos que responde correctamente, aunque habrá que dedicarle un tiempo a aprender a encadenar movimientos. Aunque tengamos varias acciones disponibles desde el inicio, no tardaremos muchos en acostumbrarnos al manejo, aunque será el tiempo el que termine perfeccionando nuestra técnica. En este sentido, se trata de un control sencillo de utilizar pero difícil de dominar. Aun así no está exento de fallos, existen algunos problemas de colisiones y físicas que nos pueden complicar un poco la cosa, además de una cámara que decide colocarse en las peores posiciones en los peores momentos, algo que esperamos que se solucione en futuras actualizaciones.

Por otra parte, el diseño de los niveles funciona bien, ni son especialmente guiados ni son enormemente grandes, tienen el tamaño idóneo para ser satisfactorios. A través de los 15 niveles del juego repartidos en tres mundos, encontraremos diferentes temáticas como entornos naturales, ciudades e incluso escenarios formados por utensilios escolares o material informático. Por primera vez desde la entrega de PSX volveremos a una jugabilidad tridimensional, aunque ocasionalmente contaremos con secciones 2D o de vista aérea, lo cual aporta algo de variedad, finalizando además con un enfrentamiento contra un jefe al final de cada mundo. La mayor pega de este apartado es que algunas secciones, especialmente las grandes, se encuentran muy vacías y con pocos elementos interactivos, lo que acaba lastrando bastante al diseño final y dando cierta sensación de dejadez.
Y como buen collectathon plataformero, no pueden faltar los coleccionables. Aunque el objetivo es llegar hasta el final de cada nivel, por el camino encontraremos cierta cantidad de ovillos de lana que recoger, así como pergaminos ocultos y algunos coleccionables más. Hay que decir que algunos de estos coleccionables están muy bien escondidos, haciendo que rara vez lo consigamos todo en la primera pasada. Estos coleccionables luego los podremos utilizar para comprar skins para nuestro protagonista y nuevas habilidades, algunas de ellas bastante útiles e incluso necesarias.

En cuanto a la duración, se trata de un juego corto, en tan solo 4 horas podremos estar viendo los títulos de crédito. Y reconozco que este punto es algo que me ha fastidiado bastante, ya que cuando por fin le has empezado a pillar el truco al manejo y estás listo para enfrentarte a lo que sea, el juego entra en su recta final y no te da tiempo a experimentar bien con todas las mecánicas. Personalmente he echado en falta al menos un par de mundos más, aunque si queremos aumentar la duración siempre podremos buscar el resto de coleccionables faltantes y además está el modo contrarreloj. La verdad es que este último modo es el que le da la verdadera vida al juego y permite sacar todo el potencial de la jugabilidad, ya que contamos con un sistema de clasificación online que nos invitará a buscar como superar los niveles de diferentes maneras para subir puestos en el ranking.
Gráficamente, el juego apuesta por un aspecto cel shading bastante resultón en personajes principales, pero poco destacable en el resto de objetos. En las animaciones también flojea bastante, ya que ni siquiera en las cinemáticas llegan a destacar demasiado. Donde sí destaca es en el aspecto sonoro, con una banda sonora conformada por jazz con toques de electrónica que la verdad es que son bastante convincentes, además de algún que otro remix de temas clásicos de la saga. Por supuesto, el castellano se encuentra entre los idiomas seleccionables, con una traducción bastante buena y algunos modismos locales.
En conclusión, podemos decir que Bubsy 4D es posiblemente la mejor entrega de la saga, algo que tampoco era muy difícil de conseguir. Es un juego entretenido y elaborado que reconduce a la franquicia por muy buen camino, aunque aun así no termina de desaparecer esa sensación de «juego piloto» para testear las reacciones ante este nuevo rumbo y podría haber sido mucho mejor de lo que es. Me quedo con la sensación de que se le ha devuelto la dignidad a este clásico personaje y que, por primera vez en mi vida, tengo ganas de ver lo que nos depara en futuras entregas.

