Hablar de City Hunter es hablar de una de esas franquicias que representan perfectamente una época muy concreta del manga y el anime japonés. La obra creada por Tsukasa Hojo comenzó su publicación en 1985 dentro de la revista Weekly Shōnen Jump y rápidamente consiguió hacerse un hueco gracias a una combinación bastante peculiar de acción, humor y cierto tono adulto que la diferenciaba de otros mangas de éxito de aquellos años. Mientras muchas series apostaban por aventuras más fantásticas o historias deportivas, City Hunter trasladaba la acción a las calles de Tokio, presentándonos a Ryo Saeba, un detective y mercenario conocido como “sweeper” que acepta trabajos relacionados con el crimen, la protección o la investigación, siempre acompañado por la inseparable Kaori Makimura. El manga terminó convirtiéndose en un fenómeno especialmente popular en Japón, pero también consiguió bastante reconocimiento internacional gracias a su adaptación animada producida por Sunrise a finales de los 80.

Como tantas otras franquicias populares de la época, City Hunter también tuvo varias adaptaciones al videojuego, aunque ninguna llegó a convertirse en un gran referente dentro de la industria. El título que nos ocupa apareció originalmente en 1990 para PC Engine de la mano de Sunsoft, y durante muchos años permaneció prácticamente olvidado fuera de Japón. Nunca fue considerado uno de los imprescindibles de la consola ni un clásico de culto al nivel de otros grandes nombres del género, pero sí quedó como una curiosidad interesante para los seguidores de la licencia y para quienes disfrutan explorando el catálogo menos conocido de aquella generación. Ahora, más de tres décadas después, esta reedición para Nintendo Switch 2 recupera aquel lanzamiento con diversas mejoras modernas, traducción oficial y varias opciones de accesibilidad que intentan hacer más llevadera una experiencia claramente diseñada bajo los estándares arcade de principios de los 90.

Conviene dejar claro desde el principio que este City Hunter no adapta una historia concreta del manga o del anime. En lugar de eso, el juego plantea varios casos independientes protagonizados por Ryo Saeba, respetando así la estructura episódica que tenía gran parte de la obra original. Cada misión funciona como una pequeña aventura autoconclusiva en la que debemos enfrentarnos a distintos criminales, mafiosos y situaciones peligrosas mientras avanzamos por escenarios urbanos repletos de enemigos. La narrativa es extremadamente sencilla y claramente secundaria, algo completamente lógico teniendo en cuenta el tipo de juego que era originalmente. Aun así, resulta simpático comprobar cómo intenta capturar el tono de la franquicia mediante pequeños diálogos, retratos de personajes y ese equilibrio entre acción seria y humor desenfadado tan característico de City Hunter.

Lo más importante aquí sigue siendo la jugabilidad, y es precisamente donde más se nota el paso del tiempo. Nos encontramos ante un juego de acción lateral muy arcade, bastante simple en planteamiento y claramente diseñado para partidas cortas y directas. Ryo puede desplazarse, disparar y cubrirse parcialmente mientras avanzamos por distintos niveles llenos de enemigos que aparecen constantemente desde varios puntos de la pantalla. El control es sencillo y responde bastante bien, especialmente en esta reedición para Switch 2, donde todo funciona de manera mucho más fluida y cómoda que en el hardware original.

El problema es que, más allá del encanto retro y de la licencia, City Hunter nunca fue un juego especialmente profundo. Las mecánicas son extremadamente básicas incluso para estándares de principios de los 90, y tras un rato empezamos a notar cierta repetición tanto en el diseño de enemigos como en la estructura de las fases. Los escenarios cambian visualmente y algunos jefes aportan un poco más de espectáculo, pero la sensación general es la de estar ante un arcade funcional que dependía enormemente del atractivo de la franquicia para destacar entre la competencia de la época.

Aun así, la reedición hace varios esfuerzos para que la experiencia resulte más agradable hoy en día. Se han añadido funciones como guardado rápido, rebobinado, filtros visuales, opciones de pantalla y distintos ajustes de dificultad que ayudan muchísimo a suavizar algunas de las limitaciones más evidentes del original. También se nota cierta intención de preservar el juego respetando completamente su estructura y sensaciones clásicas en lugar de transformarlo en algo distinto. Eso puede jugar tanto a favor como en contra dependiendo de lo que busquemos. Quienes disfruten del retro más puro probablemente agradecerán que no se haya alterado demasiado la base original, mientras que otros jugadores pueden encontrar una experiencia demasiado simple y limitada para los estándares actuales.

Uno de los aspectos más curiosos del juego es comprobar cómo intenta trasladar parte de la personalidad de Ryo Saeba al gameplay. Aunque las limitaciones técnicas de la época impedían grandes florituras narrativas, sí encontramos pequeños detalles, poses y situaciones que recuerdan constantemente al anime y al manga. Esa fidelidad estética seguramente será uno de los puntos que más apreciarán los seguidores de City Hunter, especialmente porque durante décadas esta entrega había permanecido prácticamente inaccesible fuera de Japón.

A nivel técnico, la reedición cumple bastante bien con lo que se espera de este tipo de relanzamientos. En Nintendo Switch 2 el juego funciona con total estabilidad, los tiempos de carga son prácticamente inexistentes y las distintas opciones visuales permiten adaptar bastante la presentación a nuestros gustos. Evidentemente seguimos hablando de un título de PC Engine de 1990, así que nadie debería esperar una gran renovación gráfica ni un lavado de cara completo. Los sprites mantienen ese estilo pixel art clásico tan reconocible de la época, con escenarios relativamente simples pero bastante coloridos y un diseño visual que conserva cierto encanto ochentero.

El sonido también entra dentro de lo esperado. La banda sonora acompaña correctamente la acción y mantiene ese aire arcade tan característico, aunque quizá lo más interesante vuelve a ser el componente nostálgico para quienes conozcan la franquicia. Algunos efectos y melodías ayudan bastante a reforzar esa sensación de estar jugando a un producto muy representativo de una etapa concreta del videojuego japonés.

Probablemente uno de los mayores aciertos de esta reedición sea precisamente su labor de preservación. Durante muchos años este City Hunter fue un título prácticamente desconocido para gran parte del público occidental, y poder acceder ahora a él de forma oficial, traducido y adaptado a plataformas modernas tiene bastante valor histórico. No estamos ante una joya perdida ni ante un clásico injustamente olvidado, pero sí frente a una pieza curiosa del catálogo de PC Engine que ayuda a entender mejor cómo se aprovechaban las licencias anime en aquella época.

También se agradece que el lanzamiento incluya varios extras y opciones modernas destinadas a contextualizar la experiencia. La presencia de galerías, filtros y herramientas de calidad de vida hace que el conjunto resulte mucho más accesible de lo que habría sido el original para un jugador actual. Aun así, el propio diseño del juego sigue marcando muchos límites difíciles de ocultar. La duración es reducida, las mecánicas apenas evolucionan y el desarrollo general termina resultando bastante repetitivo si no existe un interés previo por la franquicia o por el retro japonés más clásico.

Al final, esta reedición de City Hunter para Nintendo Switch 2 funciona sobre todo como un rescate histórico dirigido a un público muy concreto. Los fans del manga y del anime probablemente disfrutarán viendo a Ryo Saeba de vuelta en una adaptación oficial que durante décadas fue prácticamente inaccesible, mientras que los aficionados al retro encontrarán una curiosidad entretenida dentro del catálogo de PC Engine. Sin embargo, también queda claro que el juego original nunca fue una referencia dentro del género y que muchas de sus limitaciones siguen estando presentes hoy en día pese a las mejoras añadidas.

Eso no impide que tenga cierto encanto. Hay algo bastante simpático en volver a este tipo de producciones licenciadas de principios de los 90 y comprobar cómo intentaban capturar la esencia de series tan populares con recursos relativamente modestos. Esta reedición entiende perfectamente lo que es: una recuperación respetuosa de un título menor pero interesante dentro de la historia de City Hunter. Y aunque probablemente no vaya a conquistar a quienes busquen una gran experiencia de acción retro, sí consigue ofrecer una pequeña cápsula del tiempo bastante agradable para los seguidores de la franquicia y para quienes disfruten explorando los rincones más olvidados del videojuego japonés clásico.